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viernes, 17 de febrero de 2017

RUTA «LOBERA» POR TIERRAS MOSCONAS

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Foto de Nando del Pozo
  • · Punto de Salida y Llegada: Grao (Asturias)
  • · Puntos de Paso: La Mata-Alcubiella-Cuanxú- Coalla- Sierra la Cueta-Canales-Borodes-Báscones- Somines-Prioto-San Pelayo
  • · Longitud de la Ruta: 38 km
  • · Horario de la Ruta. 6 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso y Descenso: 1.00 mts
  • Participantes: Poldo Figueiras-Luis Roza- Noelia Rojo-Javier Riestra- Nando del Pozo- Fritz
Hay veces que uno piensa que la ruta, va a ser un paseo, y luego se convierte en un paseo, pero «macareno» algo así como una “crucifixión trotonera”, y eso fue lo que conllevó hacer esta ruta «lobera» por tierras mosconas este sábado pasado.

Y es que la parte Sur del territorio moscón, a medida que uno se acerca a las altas tierras que hacen frontera con el concejo de Yernes y Tameza, los afloramientos calizos y la compleja orografía traen consigo que los trazados se puedan poner realmente «muy duros», y eso fue lo que pasó al querer seguir las huellas del Conde Coalla, y el sendero de Pequeño Recorrido que rinde culto a la presencia del Conde de Coalla por estas tierras.

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Reunidos, con una climatología extraña (invierno-primavera) que tenemos que tan pronto  está como para llover, o que escampa y sale el sol, nos reunimos donde ya es típico y tópico en la buena gente de BTT ASTURIAS durante sus citas mosconas: Pastelería Pastur, y al calor de un buen chocolate y unos lazos de avellana, que están de muerte, intercambiamos los cuatro chascarrillos, y nos felicitamos de la vuelta de algunos viejos amigos como Polchi,a las rutas beteteras.

Tras el refectorio pasteril, nos pusimos en marcha en medio de bajas temperaturas, que en Grado siempre son un poco más bajas, bien por lo abierto del valle, o por la humedad de los ríos que surcan este territorio.

Fuera como fuere, el grupeto fue rodando por el Rodaco (La Mata) para llegar de forma tranquila al entronque del Rellán (AS-311) carretera por la que rodamos unos metros para entrar en Alcubiella (El Bailache) en los predios más claros del sendero de Pequeño Recorrido Conde Coalla, un levantisco noble que pobló estas feudos.

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La ruta desde Alcubilella, (Merenderos del Bailache) se abandona los terrenos facilones del asfalto, que son buenos para coger temperatura y fondo, y poder entrar a tono para lo que nos espera.

Caminos y sendas de cantos rodados y tierra arcillosa, que hacen del pedaleo, en ocasiones más que un penar, y más cuando uno va trastabillando por entre los cantiles del camino, pegados como vamos a la vera de la cantarina riega de Menéndez. Al poco de rodar por la amplia traza, esta nos deja ante una portilla que da paso a un estrecho sendero que se pega aun más a la citada riega.

Un sendero de apenas 50 cm., lleno de sorpresas, y que requiere destreza y buena conducción, máxime si uno no quiere acabar en el río o entre los escallos, como le pasó a la compañera Noelia. 

De este modo se transita por el sendero que se abre paso entre la ladera y el río, y en ocasiones cruzando algún que otro prado,  y así durante unos 2 km que se hacen entretenidos, y durillos,  que no ayudan a subir ni medias de velocidad, ni horaria, pues lo minutos corren que se las pelan.

Tras este entretenido tránsito, se desemboca en la carretera de Cuanxú (carretera GR-2) por cuyo carril se rueda hasta la localidad de Coalla, aquí surge la variante, yo recomiendo seguir por carretera de Pumarín que sube a Ballongo, hasta llegar a un alto de la carretera el PR  Conde de Coalla  que va hacia Santo Adriano del Monte, un poco antes de caer hacia El Reguerón, cuyo puente nos da acceso al pueblo de Baselgas, que se ve enfrente. 

Este lugar, un cruce de caminos es  conocido por La Llamera.

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Y digo esto, porque a nuestro grupeto les propuse subir por el sendero del Conde Coalla, y ello significó un porteo bastante duro, que nos llevó lo suyo, bien porque los antiguos caminos y sendas están perdidas, y en otros puntos porque fueron cerradas las sendas  por los moradores de los prados aledaños, y los tránsitos han sido cortados perdiéndose buena parte del camino, por tanto, no solo hay que portear, sino que además hay que andar saltando cierres.

De este modo es como van cayendo los minutos, más que kilómetros, amén de que nos pusimos morados de «salta aquí, salta allá» hasta llegar al citado cruce de La Llamera, el cual da acceso a la pista de Santo Adriano del Monte,

Todo para hacer apenas unos 11 km.,  y en cuyo punto nuestro amigo Polchi, dio vuelta pues para un primer examen y probarse, ya estaba bien, además de que se olió que habría más porteos....

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En este significativo cruce de caminos, La Llamera, con vistas a los valles de Pumarín-Coalla y el de Baselgas, se entra en la pista de Santo Adriano, y nada más entrar se debe tomar un camino ante una portilla de un prado, camino medio perdido que además está alambrado, por lo cual hay que ir por el prado aledaño para de este ganar la cubeta de una pequeña riega, que baja sin agua, y por la cual se sube por La Mortera hacia la cocorota de La Folguerúa.

La senda original va a la derecha de la riega, aunque lo cierto es que se ve poca senda por la que transitar, por lo cual en nuestro caso seguimos una senda mejor, que tras cruzar la riega y un cierre de espinos, el trazado va por la izquierda de la riega, por un sendero empinado que nos irá sacando ladera arriba, «sin mucho problema» hasta coronar el arranque de la Sierra de la Cueta.

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Esto es lo que hace que una ruta se convierta en «lobera», pues esta subida tuvimos que hacerla con la trotona al hombro unos 15 a 20 minutos, y liarnos entre cotoyas, densos felechales, cruces de pardos e innumerables cierres de alambre que hace dura la ascensión.

Una vez ganada la zona alta del promontorio, tampoco es que el camino esté muy claro, digamos que se van surcando prados, abiertos por diversos «pasos», hasta ganar el lugar de La Ripia, donde el camino parece más claro, digamos que por momentos, mientras vamos dando vuelta a los picos de la Cueta y el Canales por la vertiente occidental, para a continuación ir bajando por la ladera del monte a «pelo» hasta llegar a una naciente pista.

Las vistas desde aquí son excelentes, pero la nubosidad apenas si nos dejó distinguir las referencias más claras de los entornos, y por tanto nos contentamos con admirar los contrastes y los claro oscuros que marcaba la cambiante climatología y el paisaje, pues tan pronto parecía que entrabamos en una zona de confort con rayinos de sol y todo, como a los 5 minutos parecía que eran las 7 de la tarde.

 Con esas impresiones en el cuerpo y en la mente,  nos echamos monte abajo por una pista que invitaba a la rápida bajada.. 

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Encontrar la pista fue un alivio pues nuestras piernas y  los frenos iban calientes, y chirriaban de tanto sujetarse  en por la empinada ladera del monte, tras concluir esta travesía y con la rueda delantera del Luis Roza echa un 8, y viendo una carretera al fondo del valle, debió ser todo un flash, pues el personal se fue ladera abajo hacia la casería de Canales, cuando en realidad debiéramos haber tomado un camino lateral a la izquierda que nos llevaría por El Fundal hacia la Casa del Gorollón, y de ahí al grueso de la parroquia de Bayo. 

Pero como digo, algunos compis bikers se echaron raudos por el apetitoso descenso hasta Canales, para sorpresa de los perros y los moradores del caserío de Canales, que no entendían tanto jaleo perruno, y cuál era su sorpresa al ver tanto ciclista pasando por delante se su aislado caserío, y así.., hasta desembocar  en la AS-313, que está en estos momentos en reparación integral.

A este entronque llegamos con  unos 16 km de ruta, y ya en el eje asfaltado viramos a la izquierda para  rodar hasta el desvío de Bayo y unos metros más allá hasta el nucleo de La Caleya

En este punto, nos cogiól, el agua y algo de niebla, y ya con la mañana más que cumplida, faltando más de la mitad del recorrido por desarrollar, esto hizo que una tanda de compañeros se fuera por la carretera hacia Grao, mientras el grupeto restante, ya muy mermado, apenas tres componentes, nos fuéramos a cumplir con resto del trazado, que  parecía  más fácil, aunque tenía su miga.

De La Caleya, salimos por el camino lateral dirección a la Vega de Peridiello, para doblar  antes, cruzando el prado  hacia el río Sama, que se cruza por un vado en el caul hay unas piedras para pasar; 

 NI que decir sobre el estado de las piedras, digamos que fue todo un poema realizar el cruce por ellas. 

Lo cierto es que se puede seguir el camino sin virar hacia la riega y entrar de forma directa a Borondes, a donde llegamos igualmente. Pero por aquello de seguir el track cruzamos  la riega y por caminos de servidumbre subir a Belandres, para continuar a Borondres y de ahí al  poblamiento de Báscones.

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Desde aquí las horas iban cayendo y los kilómetros no parecían  menguar, pues  aún nos quedaba salvar varios valles de forma transversal, con trazados que se vuelven exigentes, pues entre lo resbaladizo y lo barroso, las cubiertas se ciegan, y aunque la pendiente por estos lares es menor, esto nos obligó en más de una ocasión a echar pie a tierra, o sea que no solo es cuestión de fuerzas o técnica...

El laberinto de caminos, de vueltas y revueltas nos hacer perder un poco la referencia de cuán lejos estamos de Grado, pues el tiempo pasa, pero no parece que los kilómetros lo hagan de igual manera. 

Subimos a Somines, pasando por delante de Él Centenal, para cruzar la riega de La Verga y subir por un trazado que se pierde en una amplia zona de felechal, y que por Panicera nos lleva hasta desembocar en una amplia pista, tras cruzar otras serie de prados en los entornos de Las Ordaliegas.
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Con la altura ganada, se entronca con caminos amplios y buenos, que se dirigen hacia la picota del Guileiro, pero antes nos iremos por la izquierda en Los Llanos de Meirín, en cuyo punto de nuevo volvemos a meternos en caminos embarrados para de este modo doblar ante la Casa de Adolfo.

EL rumbo es llegar a la aldea de Prioto siguiendo rumbo Norte hasta la Casa del Carballedo, en cuyo punto se gira a la izquierda, dando comienzo un descenso , ya era hora, hacia  la aldea de Sestiello, la cual se pasa por un lateral para seguir en descenso por El Rebollal cruzando por debajo la autovía y entrando de forma cómoda y por asfalto por el barrio de San Pelayo de nuevo a Grao.
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Ruta dura y peleona, donde hay que trabajar cada metro de ruta, lo que la convierte en un trazado complejo de alta dureza. y no me queda claro si es mejor hacer en sentido contrario la ruta, pues buena  parte de los porteos desde el Pico Canales se pueden hacer de bajada, pero no sé si merecerá la pena.
Víctor Guerra

viernes, 18 de noviembre de 2016

BELMONTE DE MIRANDA: CAMIN REAL DE LA MESA

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  • · Punto de Salida y llegada: Belmonte de Miranda
  • · Puntos de Paso: LLamoso-Montovo-Puerto de la Casa- Porcabezas- Fonfria - Faedo- Corias·-
  • Longitud de la Ruta: 43 km
  • · Horario de la Ruta. 6 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso: 1.491 mts
  • · Desnivel acumulado de descenso: 1.422 mts
  • · Participantes. Marcelo (Fritz) Javier Riestra, Félix, Javier Paredes; Leopoldo Figueiras y Víctor Guerra
Normalmente tenemos asociado el Camín Real de la Mesa, con lugares como el Puerto de San Lorenzo, Torrestío, los Puertos de Marabio, etc, pero hay un tramo, que de alguna manera ha funcionado a modo de cabecera, como son las tierras de Grao y Belmonte, que no deja de ser cierto que pasan desapercibidos dentro del gran conjunto etnográfico y patrimonial que significa el Camín Real de La Mesa.

En ese intento de dar a conocer los enclaves de La Mesa abordamos hoy una serie de rutas por tierras de Belmonte, para dar a conocer estos desconocidos parajes. Tan solo cuando uno se sitúa en Belmonte, se da cuenta de porqué los paisajes belmontinos han pasado tan desapercibidos para la BTT, y es bien fácil de apreciar, cuando uno situado en lo fondero del valle no llegar a ver lo cimero de las cumbres como La Mesa o el área de Peña Manteca, es en ese momento cuando se explica la dureza que los recorridos para subir a lo alto de dichos enclaves

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Y así fue, como diseñamos una ruta que nos permitiera subir de forma más o menos cómoda hasta el famoso trazado de La Mesa, motivo por el cual cogimos la capital del concejo: Belmonte como punto de partida y de llegada para nuestra ruta por el Camín de la Mesa.

Se parte rodando durante unos kilómetros. rumbo Sur, por la carretera que cruza todo el valle, la AS-227, la cual acompaña al río Pigüeña, y por la cual nosotros rodamos con sumo cuidado dirección a Somiedo.

Un paseo agradable, para ir calentando piernas, en un día que los meteorólogos nos presagiaban aguaceros mil, y sin embargo la temperatura estaba sobre los 14º, eso sí muy nuboso, aunque la lluvia respetaba nuestro mañanero ciclar.

Fueron unos 6,8 km., de rodar por lo fondero del valle, hasta dejar la dirección de Somiedo para desviarnos a la izquierda, por el acceso que sube hacia los pueblos de LLamoso y Montovo, otros 6 km de subida con unos 300 mts de desnivel, que se dejaron ciclar bastante bien pues no en vano ibamos protegidos por la cumbral de la Sierra de Montovo y las laderas de Sierra Conto, por cuyos lares se desarrolla el Camín Real de la Mesa.

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Estos son pueblos pequeños pueblos semidesérticos. los cuales han vivido, y aún viven de la ganadería, aunque no hay que olvidar que han sido tierra de paso y trasiego de mercancías y ganaderías.

Era de esperar que la subida desde Montovo, donde el asfalto concluye fuera muy duro, pero hay que tener en cuenta que por estas tierras subían ganados y carretas, y el hecho de no querer fatigar a los animales y economizar fuerzas, hacía que los trazados fuesen muy sostenibles haciendo que los animales pudiesen afrontar con cierta comodidad y relativa los largos ascensos hasta los ejes camineros que transitaban por las altas cumbres.

Así pues, con la lluvia tras nuestra estela, el amigo Poldo nos cambió por un plato de callos en San Martín, y prefirió en Montovo dar la vuelta, el resto del grupeto nos echamos camino adelante, cruzando el pueblo que tras un primer repechón, digamos que la cosa ya por firmes de tierra se fue «suavizando», y menester era que fuese así porque sabíamos que hasta Alto de la Casa (1.341 mts de cota) teníamos por delante unos 5 km y casi 600 mts., de desnivel a ganar.

Es una subida larga, que va un poco escalonada, tramos pindios pero factibles, con otros más planos que dejan coger resuello, a la vez que permiten contemplar las preciosas vistas, una vez cogemos altura sobre el valle.

Cada uno en el grupo va tomando posiciones, cada uno a su ritmo, aunque la cabecera la marcan Javier Riestra y Felíx, y el amigo Frizt que es como «duracel», o sea a tirones, y hoy más contento que unas castañuelas, pues estrena una trotona doble, una «Mérida, de 27,5”» con la cual trepa medio perdido con el amplio desarrollo de marchas, dado que para él es nuevo tanto piñonaje. Por lo demás, tanto Paredes, como yo mismo cerramos el grupete, aunque aprovecho para no quitarle ojo al valle, dada su grandiosidad las posibilidades hoy mermadas, de una caminería hoy en desuso, que me es bastante desconocida.

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A la altura del Braña de Monegro, se abre un viejo camino que sube hacia el Alto de la Casa, por el otro lado del arroyo, a nuestra izquierda, pero la nueva traza de la pista ha tallado en la roca el trazado de una pista, que presenta tramos hormigonados, que nos permiten subir por los Fuexos hacia el collado cumbrero de Alto de la Casa. Aunque el tramo final con barro pegajoso, nos obliga a algunos a descabalgar, pudiendo ver al paso piedras mostrando un sin fin numero de  fósiles, restos de las alturas que alcanzaron  las aguas marinas hace millones de años.

Ya reagrupados en el altozano collado, el cual reparte flujos hacia La Mesa y los llamados puertos de Marabio, es el lugar donde se impone un pequeño refrigerio, pues ahora sí que está todo medio hecho, o sea que, según la gráfica del perfil ya hemos realizado toda el ascenso y la ruta «pica para abajo», y tenemos rodados unos 18 km de los 43 previstos.

Nos echamos, a la izquierda sin pasar el collado siguiendo la destartalada señalización llevada adelante por «Camino Naturales» y señalizada como Camín Real de la Mesa, GR 101 cuyo recorrido que hemos de tomar vira al Norte, bordeando el Pico La Berza, y ya por la línea cumbral se sigue por tramos muy bonitos que conservan las viejas trazas de los caminos empedrados, y otros que ya presentan malamente lo que fue la traza caminera y ganadera de La Mesa.

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Nos vamos dirigiendo hacia los enclaves marcado por los hitos, bien en forma de tótem cuadrangulares de hormigón, o por mojones rondinos de piedra, como los que marcan enclaves como Val María, Sierra de Conto, cuyo topónimo da nombre a la sierra por la cual ahora transitamos.

Pero una cosa son las gráficas de los perfiles que nos dicen que es para abajo, y otras bregar por estas zonas semi planas, en general muy machacadas por el paso de los ganados, lo que nos exige atención en la conducción y en el bregar con los barrizales y los charcales, lo que hace que hace que el tránsito por estos «andurriales» se termine haciendo duro, como así lo siente Fritz, cuando en la amplia praderías de la zona de Piedras Negras, por mi parte rehuyo subir al crestón, pues arrecia la lluvia y colocarme a los cuatro vientos no me entusiasma, por lo cual opto por el camino lateral que va hacia majada de La Estiella y continua hacia la Venta de Porcabezas.

Al fondo vemos unas sierras que yo identifico en primer término la sierra de Yernes y Tameza, y al fondo muy desdibujado por la nubosidad como El Gamoniteiro.

La intención era buena, y el camino empezó bien, pero luego este fu transformándose en una senda medio perdida entre el felechales, a pesar de haber sido uno de los buenos caminos trashumantes, pero la falta de uso y carga ganadera, ha traído como consecuencia estas situaciones.

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A Fritz, que no le gusta arrastrar la trotona por los barrizales y brezales, y más sí la trotona es nueva, no le gusta el tránsito por estos lares, teniendo que desenredar la bici de los brezales, o sea que seguramente que la próxima vez la ruta irá por la línea cumbral. Parecen olvidar algunas veces los compañeros, que la comodidad de que a uno se lo hagan todo, pues trae parejo cosas a como esta, porque uno no conoce cada centímetro de las zonas.

Tras un tramo por el felechal, ganamos una pista que viene del valle, ante la cual cogemos el ramal ascendente que nos conduce directamente al collado que paso a las praderías de Porcabezas. Es una pena que la lluvia ya persistente no nos deje gozar de las impresionantes praderías sub-alpinas de la zona.

A lo largo de la ruta hemos ido viendo caminos que hacia la izquierda para bajar el valle del Pigüeña, o la derecha hacia el territorio de Yernes y Tameza, pero la falta de un conocimiento exacto de la zona, hace que me lo mejor en cada caso es ceñirnos al recorrido que por mi parte tengo recogido en el GPS, el sigue dirección Norte, pasando justo al lado de la Venta de Porcabezas, una gran cabaña al lado del camino, y de esta manera en medio de la lluvia llegamos al cruce de Fonfría, desde el cual se podía bajar a Ondes y posteriormente al Güeña, pero como no hace mucho frío, aunque vamos empapados, nos vamos hacia el pueblo belmontino  de Dolia, punto cabecero del Real Camín de la Mesa, y donde ya sin más dilación no vamos hacia el enclave de las Cruces

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Es una pena que estado climatológico no nos haya dejado gozar de estos parajes que tanto tuvieron que ver con la trashumancia y el trasiego de ganaderías, y ello siempre me lleva a pensar en el bregar de las gentes que transitaba por estos trazados y sus sufrimientos, querencias y esperanzas. Tengo ganas de ver la proyección de mi primo Ramón Lluis Bande, sobre la trashumancia asturiana., y me sigo impresionando ver por los altozanos enclaves pequeños nucleos de población

En dicho tránsito desechamos algún tramo original de la ruta ganadera, y preferimos circular por el acceso rodado hasta el enclave de Las Cruces, en este punto donde Fritz toma la opción de seguir la señalización directa a Belmonte, sin que sepamos muy bien por donde realmente piensa bajar, no discuto, cada uno ya es grande y sabe que es lo que le conviene, pero me asombra que gentes que no saben ni donde están tomen a la ligera, decisiones de este tipo.

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El resto más juiciosos: Javier, Paredes y Felix y yo mismo,nos vamos por la izquierda para rodear el Monte Faedo, a los pies del pueblo de Faedo rodando la vertiente Noroeste para colocarnos en el canto de Peña Rionda, y contemplar allá abajo el valle y el pueblo de Belmonte, la vista es de los más impresionante, pues se ven los pueblos encastrados en lo estrecho del valle, y pensar que en Belmonte se dió una logia masónica en el siglo XIX es algo dificil de entender y comprender

Y ya sin más reflexiones, no queda otra que echarse por la pista de las columnas eléctricas, con un impresionante descenso, bajamos hasta el abandonado caserío de Villosa, donde empieza un viejo camino estrecho y pedregoso, eso sí muy abandonado y al que le queda poco tiempo de vida, y que presenta para los raiders trialeros  zonas muy resbaladizas que nos van echando ladera abajo, hacia el pueblo de Corias, de Arriba y poor el acceso roda a a Corias, dejando atrás algún que otro susto por la presencia de mojados canto rodados tan pulidos como resbalosos.

Ya en lo fondero del valle, en Corias no queda otra que virar a la izquierda y ciclar los dos escasos kilómetros que nos separan de Belmonte,a donde llegamos, y encontramos a nuestro amigo Fritz malhumorado pues ha tenido que hacer un rodeo de 9 km. Ya se sabe, y lo dice el refrán «no hay atajo sin trabajo» 

La verdad es que la ruta fue interesante, y ya lo decía Jovellanos al hablar de la zona y nosotros hacemos extensible a nuestra ruta , ya que «se va un gran trecho con la peña sobre el sombrero, el río bajo los pies, la sorpresa bajo la imaginación y el susto en el pecho».

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Victor GUERRA

viernes, 20 de mayo de 2016

Por el Camino Primitivo: Oviedo-Cornellana

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Foto de Juan Piñera
  • · Punto de Salida: Oviedo
  • · Punto de Llegada: Cornellana
  • · Puntos de Paso:Lloriana, Gallegos-Venta Escamplero-Valsera-Premoño-Anzo-Peñaflor-Grado- El Fresno-Doriga
  • · Longitud de la Ruta: 37 Km
  • · Horario de la Ruta. 4 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso: 797 mts
  • · Desnivel acumulado de descenso: 954 mts
  • · Participantes: Javier Paredes, Luz, Albano Capezzali, Javier Dolado, Juan Piñera, Angel Truébano, David Suárez.
  • · INDICE IBP: 83
Hay días que todo sale un poco raro, y esta primera etapa del Camino Primitivo, que debiera de haber sido algo especial, porque se arrancábamos desde el mismo Oviedo para acometer una primera etapa, de uno de los primigenios caminos astures, conocido como Camino Primitivo, se quedó sin foto oficial de salida
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citar a mis conmilitones a las 8 de la mañana, hubo de retrasarse la salida hasta la 9 de la mañana por problemas varios, dando por comenzada la ruta al pie del Archivo Histórico de Asturias, tomando rumbo hacia La Florida comandados por D. Javier Dolado, tras un apresurado té en el café de La Luna de Oviedo.

Tras dejar los trastos, pronto nos colocamos en la traza del viejo Camino jacobita que enfila hacia el límite provincial, hacia el límite provincial en Fonsagrada, de cuya población aún quedan muchos kilómetros por cubrir, pero al pie de Oviedo se empiezan a dejar ver los primeros vestigios santiagueros como las fuentes, perdidas por viejos tramos de bosque o las capillas y los viejos tejos de vetustas reminiscencias religiosas.

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El Camino arranca pues de Oviedo, y lo hace dirección Oeste por Llampaxuga para ganar la iglesiona de Santa María de Lloriana, a cuyo pie el bueno de Ricardo Morjardín sigue durmiendo la mañana, amarrado a sus oníricos sueños zoo, pese a llamarlo a voz en grito, ¡Ni caso¡.

Seguimos ruta para emprender una bajada hasta entroncar con la carretera AS-232 a la altura de Campiello. 
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Esto será toda una constante, tramos de camino y carreteras locales. Ahora seguimos en ascenso hasta Gallegos, donde nos desviamos a la derecha para entrar en un sendero en descenso hacia el río Nora, teniendo como referencias el Molín de los Quintos, nunca entendí por qué el Camino jacobita hace este bucle, y se mete en la fondigonada del río con lo que ello suponía de peligroso para el peregrino, barro, agua y mucha humedad, amén del desnivel que se pierde y que hay que volver a ganar desde Los Arroxos, ya por asfalto (ahora) a la Venta de Escamplero, que presenta un desnivel endemoniado, cuando el tramo es recto y sin complicaciones.

Por el camino jacobita, vamos encontrando grupos de muy diversa índole que van haciendo el Camino Primitivo camino de Oviedo, y me llama la atención como contraste entre lo amables que son los jacobitas mientras hacen el Camino, y el trato tan arisco que nos ofrecen hoy, tal vez sea esta lluviosa mañana ovetense, o por l pelea con el barro, o por el paso de nuestras trotonas, o por el poco manejo del idioma, pues muchos de ellos son extranjeros, y es que en general no presentan un amable semblante. Lo cierto es que está resultando una dura climatología esta primavera para los temas camineros

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Ganada la Venta de Escamplero se sigue por carretera por la parroquia de Valsera y por Taraniello hasta desembocar ante la ermita de la Virgen de Fátima en el mismo Valsera, donde dejamos la AS- 232, para tomar por un acceso local marcado como PR.AS 172, cuyo trazado nos mete en una bonita valleja con el Molino de la Razaba, pasando al pie de Cueva Oscura y por Picarín, todo ello a la par del río Andallón para de este modo ganar la Ermita de San Ana de Premoño, que fue en su tiempo Hospital de Peregrinos.

El personal parece tener prisa, y más desde que comentamos la posibilidad de tomar una cerveza con nuestras amigas de Confitería Pastur de Grao, lo que ha dado alas algunos de los colegas, y pasaron de visitar las termas de Premoño, para internarse en el bello recorrido hacia Paladín, por la Vega de Anzo, donde probé la bicicleta que aportó Albano Capezzali, por cortesía de Deportes Roxin de Avilés, una Trek de ruedas gordas, al estilo de fat bike, que era como subirse a tractor, pues las sensaciones son raras, amén de que tirar por todo el trasto con la fricción que tiene me parece bestial.

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Por otro lado, rodar al lado del Nalón siempre es un gusto y su diminuto sendero se nos queda pequeño puesto que pronto hemos de salir a la AS-234 cerca de Las Casas, hasta desembocar en el Puente de Peñaflor, el cual más que recordarme a las rutas jacobeas, me recuerdan a las invasiones napoleónicas, aunque es esta ocasión el paso por Peñaflor, pueblo fue diferente pues me interné por la calle signada como camino, y sí que la estructura responde a las calles eje santiagueras.

Tras el pueblo, viene el rodar por el amplio camino que surca las Vegas de Grao, entrando de este modo en la villa moscona por excelencia, tras las «vistas» de un bonito y expresivo nalgatorio cuya imagen nos acompaña hasta el mismo centro de Garo, donde nos refugiamos unos minutos en la Pastelería Pastur, con sus simpáticas doncellas, cada día más guapas y salerosas.

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A la salida de la confitería, perdemos 4 unidades bikers, pues Luz y Javier, huyen para coger el tren a Oviedo a sus quehaceres y Truébano y su amigo retornan a Oviedo rodando, o sea que nos quedamos los 4 de marras: Javier Dolado, Albano Capezzali, Juan Piñera y el que suscribe, que emprendemos la ruta, cruzando toda la villa moscona para ir tomando el pulso a la larga ascensión que nos queda hasta el Fresno, mientras Juan me va comentando la misoginia experiencia a la inversa que ha tenido con las «Mama Chicho» en pleno siglo XXI. En fin, las cosas de la moda y de los patrocinios.

Seguimos nuestra ascensión pura y dura por el Acebedo arriba, donde somos alcanzados por Manu Luengo y su compañero, que suben a buen ritmo, al menos hasta encontrarse con nosotros rebajando así su marcheta para comentar algunas cosas, y despedirnos en La Venta, donde me quedo de ultimas exprimiendo el desarrollo a tope, pues los repechones hasta alcanzar El Fresno, son duros de cojines, pues hay que ganar unos 300 mts de desnivel en apenas 4 km.

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Aunque una vez ganado el Santuario del Fresno, con 30,7 km rodados digamos que la cosa está hecha, pues, además de ganar la vertiente, nos ganamos también cambiar de concejo, pues ahora nos vamos al de Salas el cual nos presenta una bajada por Doriga, por caminos y sendero, que ahora debido a la presencia de la autopista, han ido variando su trazado.

Por cierto, la autopista presenta toda una vista con su extraño avance, con impresionantes columnas que no parecen comunicar unas con otras… en fin prodigios de la técnica que iremos viendo cómo avanza.

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En San Marcelo se conecta con la carretera SL-9 para luego bajar por un camino por la Reaz hasta Doriga, cuyo bello palacio no veo, y tras cruzar de nuevo la SL-9 nos vamos por el camino del Cementerio hacia Marcel, por un sendero peligroso en pendiente y en piedras, muy mojado, pues en el descenso nos ha caído el aguacero del día, y el firme del sendero está como para irse en plancha, tras forzar algunos tramos y bajar con la trotona del ramal hasta Casas del Puente, y a la vera de la AS-15, y rodar por ella por la derecha hasta la Rodriga (famosa rotonda) y de este modo entrar en Cornellana triunfantes, aunque un poco mermados.

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Si mucho entretenimiento, nos aposentamos en Casa Ricardo, y con el acompañamiento de una buena sidra de Muñiz, un tanto fría, y con un buen menú del día, y unos platos de callos, vamos fetén, pues luego hay que coger el tren bien en Grao o bien en Pravia, pues Dolado no le entusiasma nada subir la Cabruñana y hacer el largo descenso hacia Grao, prefiere lo plano de Pravia, sin saber lo que el apretón que le espera por marcar ritmo durante la salida.

Apretón el de Juan Piñera, que la sidra fría le hizo efecto, y mientras yo dando pedal y dejándole tiempo para sazonar las tierras pravianas, Albano le mete un apretón de madre a Dolado, que se le salían las muelas de la encía de tanta presión rodadora.

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Al final, acabamos en Pravia frente a dos orujos, esperando un tren hacia Oviedo, cuando nos íbamos a montar el maquinista nos dice que tenía que conectar con la “central” (¿Madrid?), para ver si admitían cuatro o cinco bicis en el vagón, frente a la obligación que tenían de llevar tan solo tres,… Increíble, al final hubo autorización, suerte …. y mientras tanto FEVE perdiendo usuarios. Esto es España,¡¡¡

Así concluimos nuestra primera etapa del Camino Primitivo.

  • · Fotos de la ruta de Juan Piñera, Albano Capezzali, Victor Guerra
Victor Guerra
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