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viernes, 3 de marzo de 2017

Rodando por los Caminos Trashumantes de Omaña

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  • · Punto de Salida y Llegada: Riello
  • · Puntos de Paso: Oterico-Villaceid-Soto y Amio- Campar de la Ermita- Curueña-Urz
  • · Longitud de la Ruta: 42 km
  • · Horario de la Ruta. 5 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso y descenso: 1.131 mts/
  • · Participantes: Luis Roza-Javier Riestra-Víctor Guerra
Cruzar la Cordillera Cantábrica, para rodar por los territorios sureños, siempre es una grata alegría, pues son tierras y firmes distintos, caminos históricos que trepan por las cordales infinitas, horizontes que nunca se terminan, e fin, un cambio radical que siempre se agradece y más ahora que la primavera parece querer entrar a raudales por nuestras rutas.
Por esa razón nos fuimos a Omaña, un valle que históricamente nos han sido siempre muy cercano, pues fue lugar de paso y trasiegos múltiples, administrativos, religiosos, comerciales, en fin por estos caminos, por los cuales transitaron las preciadas merinas del Real Consejo de la Mesta, y que en su día, ya muy lejano, fue territorio del Obispado de Oviedo, son buenos escenarios para la BTT.

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Por las razones históricas, y por las ambientales, y por aquello de sacar nuestros bodys de los trabajosos caminos astures, nos vinimos este fin de semana pasado al valle de Omaña, para abordar un bello bucle alrededor del enclave cuasi capitalino, entre el Valle Gordo, y la Magdalena:Riello.

Ruta ideal para gente que no quiera sorpresas..., o que esté iniciada y quiera coger velocidad, pues está en los territorios ideales, además que la zona nos permite diversas variantes, y poder ajustar a las necesidades técnicas y físico-deportiva del grupo el recorrido, haciendo más larga, o más dura y técnica, el trazado, es lo que aporta la zona, una amplia gama de posibilidades.

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Por nuestra parte, tras un amplio desayuno de té con torrijas, en el pueblo de Canales, en el Bar 7x7, emprendimos ruta en coche hasta llegar a Riello, lugar dotado también de un par de bares, con muy buena atención y calidad en sus productos.

Una vez descargada la furgo, y colocados nuestros pertrechos en su lugar, salimos con una baja temperatura ambiente: - 3º, aunque ya con los rayos de sol pegando en las zonas altas.

De esta guisa nos fuimos por la carretera de La Garandilla, dirección Sur, para desviarnos ya en las afueras de Riello, en Los Prinderos a la izquierda y entrar en un carretil asfaltado, hasta llegar al pie del Cementerio, en cuyo punto se toma un camino a la derecha sube por el lateral sureño de promontorio de Viñuela, y cuyo trazado presenta nada más arrancar sus buenos repechos.

Repechos que hubo que subir a pie, pues nos faltaba el calentamiento, y nuestros pulmones no daban abasto, entre el frío y la altura, unido a la dificultad de la pendiente y lo húmedo del terreno, pues pie a tierra.

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Tal vez bordear el otero de Viñuela por la ladera Norte hacia el Oterico, sea más interesante. Unos 3 kilómetros, y pronto nos pusimos en el pueblo del Oterico, que, a estas tempraneras horas tan solo las chimeneas empezaban humear, pero nadie por la calle.

Por aquello de no pisar carretera, nos pusimos en paralelo a la LE-493, y por el camino lateral que va por el Alto de la Cerca, seguimos la ruta, teniendo que pasar un par de cierres ganaderos, para más adelante cruzar la CV-128 y seguir por camino hacia el pueblo de Villaceid, (5,5km) todo ello desde que dimos vuelta al otero de Viñuela, ha sido rumbo Este.

Nos pegamos al río para seguir ciclando en plano hacia el pueblo de Soto y Amío, hasta cuya altozana iglesia-cementerio subimos para poder otear desde tal emplazamiento, buena parte de lo que hasta ese momento había sido nuestro recorrido y lo que nos espetaba, tras haber rodado unos 7,8 km., y quedando aún una buena tacada.

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En Soto y Amio, se sigue al Este, rodando un tramo por la LE-493, para dejar atrás la cantera se dobla a la izquierda por el Camino de la Vega de los Caballeros, que levemente va virando al Norte. Será a eso, de los 10,6 km, cuando abandonemos esta vereda, y ya de forma definitiva pongamos rumbo Norte, que no dejaremos en un buen trecho, rodando así por la conformación de la Cañada de la Vizana. Ahora vamos por el llamado Cordel de las Merinas, que conforma parte del Cordel Babiano, que por estos lares se abre en varios ramales, camino de los puertos de la Cordillera Cantábrica.

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La ruta prosigue su ascensión, sin apenas descanso hacia el Alto de los Abisedos, dejando un ramal a la derecha que va hacia Irede, nosotros seguimos rodando por lo alto de la cordal subiendo hacia el Alto de Camparín con 1.355 mts. Como digo, subida tendida que desfila por un trazado amplio de buen piso, aunque la humedad del camino y la cercanía de la nieve lastra nuestras gordas ruedas, cual pegamento, lo que nos obliga a meter pequeños desarrollos.

Esta ruta comprobamos que ha sido actuación del programa 4 Valles, pero a estos también les debió llegar la crisis pues los paneles informativos, están en el suelo, y se ven pocas señales y algunas en no muy buen estado. También en el trayecto podremos ver alguna señalización en base a postes que llevan un triángulo y dos círculos (Rutas turísticas por las Cuencas Mineras de Castilla y León) correspondiente la etapa 9 Vega de Caballeros -Riello . Un desastre de información y de diseño de rutas.

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La ruta persiste en su rumbo Norte, sin soslayar ni un minuto el ascenso, pues va ganando altura a través de una sucesión de promontorios que coronan la cordal como el Alto del Camparón, la Braña La Urz, o La Matona con sus 1.513 mts de cota, teniendo que sobrepasar la Cinta del Cueto, pasando por el Nido del Águila.

Interesante subida que nos va dando vistas tanto al Este, sobre las sierras que cierran la comarca de Luna, como al Suroeste, cordales nevadas y fronterizas con El Bierzo, y que se ponen en casi los 2000 mts de cota; y al Norte nuestra Cordillera Cantábrica, todo un paisaje a contemplar mientras vamos concluyendo los casi 12 km de subida que hay hasta llegar al enclave del Campar de la Ermita.

Antes de llegar a dicho lugar, encontramos nieve, pero esta apenas nos entorpeció mucho, pues eran manchas aisladas, tras una bajada esta nos deja en este enclave emblemático: Campar de la Ermita a unos 1500 mts., de altitud, lugar donde el Cordel Babiano se va a la derecha siguiendo dirección Noreste por el Monte los Frailes adelante hacia la Fuente de los Carboneros, para luego virar hacia Abelgas, ya en territorio babiano.

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El lugar de Campar de la Emita, lo reconoceremos a simple vista, pues la cabaña y cercado ganadero, son toda una referencia importante y única.

En dicho punto nacen varias alternativas al recorrido, la dos que nos interesan son: primero la que vira al Sur, hacia el pueblo ovejero de la Urz; y la segunda va hacia el pueblo de Curueña.

Variante de la Urz. (mapa Google azul)

Es un recorte al bucle establecido, e ideal para aquellos que no quieran más complicaciones. Al pie del collado de Campar sale una pista que gira sobre la mesetaria cima de Cinta del Cueto para ir Sur, casi de forma paralela a la traza que se traía, pero en esta ocasión, se va por otra vertiente, y por un camino más bajo y que va en descenso hacia la aldea de La Urz, perdiendo unos 300 mts., de desnivel, desde la cabaña del Campar hasta el pueblo.

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Un camino amplio de buen firme, que va directo a la aldea de La Urz, donde ya no queda otra que bajar por carretera hasta el mismo Riello, cubriendo así los 32 km de ruta, con la posibilidad de acortar un tanto el tramo de asfalto de bajada, Tras haber dejado la Urz, y llegando a la altura del desvío de Bonella, hay un camino a la derecha que baja a la riega de Ceide, se puede tomar este y subir luego al pueblo de Socil, y ya desde aquí se vira de nuevo al Sur hacia Riello por el llamado Camino de Curueña. Mirar si merece la pena, pues el desvío está muy cerca de Riello.

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Nuestra ruta, prosigue hacia Curueña

Se sale de Campar de la Ermita (20km), tomando un camino amplio al par de la cabaña y del cercado ganadero, y que va por debajo de esta hacia el Oeste, aunque un poco más adelante, nace otro ramal que sale a la izquierda, y que busca las laderas de la riega del arroyo de Riomayor, para luego ir subiendo hacia Curueña, y que se puede vislumbrar en a nuestra izquierda en lo fondero del valle.
Nosotros, preferimos no perder altura por ir por el valle, por lo cual seguimos el camino que va bordeando las cabeceras del circo que rodeamos, desfilando por el Campar de la Braña, de esta forma vamos cerrando el bucle para llegar al pueblo de Curueña.

Un camino interesante, que como digo va a media ladera cruzando las riegas del valle en una continua sucesión de subes y bajas, muy facilonas, que pronto nos permiten llegar en descenso al solano pueblo de Curueña, (26,6 km), pues este ya lo veíamos en nuestra ascensión por el Cordel de Las Merinas.

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Curueña, nos recibe plena  soledad, con su formidable casona nobiliaria, a cuyo pie reposamos unos minutos para contemplar tanto la casona de los Flórez de Quiñones, como el campanario de su formidable iglesia, con sus dos campanas enormes, dedicadas a Santa Bárbara y San Juan, y en el jardín un gran gallo, colorista, a modo de escultura , que se gana algunas de nuestras más llamativas fotos de la ruta, con Javier Riestra e fondo.

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Aquí en el pueblo de Curueña, nacen nuevas alternativas o variante para ir hacia Riello, 1ª / ir a la Urz, y se puede bajar por un camino que va hacia El Valle, a buscar la riega de Curueña, por donde se fue un corricolari de última generación, sin GPS, y demás y más perdido que un pulpo en un garaje, Es un camino alternativo, pero no sé yo, como estará la parte baja, o sea la conexión con el río, aunque viendo la que tuvimos que salvar nosotros, igual es la mejor opción para ir hacia los molinos de la Urz, por Falifa. (Parece muy factible)

La 2ª opción, la nuestra, sale por el acceso rodado de Curueña (L-CV128/25, hasta la curva de La Sangonera, a unos 3 km de Curueña, y ahí se gira a la izquierda para entrar en ascenso hacia el Cordal del Serrón, cuando al final se entra en este se vira al Sureste, y ya cortafuegos abajo, hasta queda prácticamente encima de la riega de Curueña. Bajada trepidante con inclinación, y zonas técnicas, pero cuyo trazado, nos deja un tanto colgados encima de unos peñones de conglomerado de regodón y con los molinos de la Urz casi que debajo.

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Aquí hay dos posibles soluciones: 1ª / Meterse entre la maleza por la derecha del cortafuego a buscar una pista que sale a unos prados al par de la riega de los Moros, y así ganar la riega de Curueña y pasar hacia la Urz, (el monte está muy cerrado). 2ª Opción; bajar directamente por unos estrechos pasos, por entre los peñones y llegar al pie del puente que nos permite pasar por encima del arroyo de Curueña. En los dos casos hay que bajar con la trotona de la mano, y con sumo cuidado, zona de matorral, terreno muy inclinado, y por supuesto pegándose con el denso matorral, unos 150 mts.

Nosotros, como digo cogimos la 2ª opción, bajada directa, como mejor opción, nos llevó un tiempo, pero es que los caminos que marca el mapa al pie de los Molinos de la Urz, se medio pierden por la presencia de la vegetación, en general están muy cerrados y aunque en los mapas parecen muy claros, luego eso no dice la verdad, por tanto una vez cruzado, en nuestro caso subimos hacia la Urz, visitando lo que fue mi zona de dormida cuando hicimos andando la Vereda de los Heterodoxos, un camino de Santiago desde Oviedo, y nos trajo por estos lares.

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Desde aquí bajamos, sin más dilación cogiendo el acceso rodado que culmina en la aldea de la Urz y que nos llevó a Riello, de nuevo, eso sí tras siete horas de brega.

Alternativa a este embrollo de la Riega de Curueña, por Curueña-Socil.

Tal vez la mejor opción, para evitar todo este embollo tras el cortafuego, una tomada la Variante desde el Campar de la Ermita hacia Curueña, sea continuar desde aquí hacia el otro pueblo: Villarín de Riello, que pueden ser unos 5 km., de asfalto, y ya en el Villarín entrar hacia Las Raposeras e ir directamente al pueblo de Socil, cogiendo el camino de Curueña un poco más abajo.

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En el track que aporto, marco las variantes, tanto la de la Urz, como la que desde la curva de La Sangonera va hacia Socil y Riello. En definitiva, esta última es un tramo de unos 9,5 km, con unos 103 metros de desnivel de ascenso, y unos casi 400 metros de descenso acumulado.
Victor Guerra

viernes, 8 de julio de 2016

El Descenso del Boeza, Por Omaña y el Alto Bierzo

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Foto de Jose Ramón Orviz:. Victor Guerra, bajando el Boeza

Por segunda vez en poco menos de un año, tras haber realizado andando el Camino Olvidado, tras arrancar de Asturias por el Camino de las Reliquias, esto hizo que quedase enamorado del Boeza, y con esa pasión de los enamoramientos, embosqué a dos buenos amigos: Albano Capezzali, y a José Ramón Orviz, «El Mineru» para probarnos en un bello bucle que une las tierras de Omaña y el Alto Bierzo, on el descenso de por medio del Río Boeza.

Y dicho y hecho, nos fuimos de domingo saliendo de Mordor Asturias como no podia ser menos lloviznando) y apareciendo en las tierras leonesas, en Vegapujín (Valle de Omaña) con una radiante mañana estival que invitaba a no ponerse mucha ropa para ciclar, pese a que la hierba aún rezumaba el rocío matinal.

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El punto de partida y llegada lo establecimos en Vegapujín (Omaña), donde pronto los perros nos salieron a saludar y  dejar las ruedas de los vehículos marcadas, se salvaron las trotonas. :-))

Ya pericompuestos, tomamos las marcas de referencia del Camino de Santiago, bautizado por estos lares como Camino Olvidado, y nos fuimos por lo fondero del valle hacia la última aldea omañense: Fasgar, y donde la finta asfaltada queda suspendida al pie de Valle Gordo.

Un paseo plano y agradable para estirara piernas durante unos escasos 3 km, sin apenas desnivel entrando en Fasgar por delante de la dilecta hospedera del Camino, Rosi  que nos dio la bienvenida, pero nuestro objetivo era tomar otro tentempié en la Fasgarecha, que estaba cerrado a cal y canto. Nuestra querencia se fue por el desagüe de los deseos.

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Tras estos y no teniendo mucho que visitar el pueblo de Fasgar, pusimos proa al alto collado del Campo de Santiago que dista del pueblo unos 3,2 km y con un desnivel a salvar que apenas si sobrepasa los 300 mts de desnivel, aunque el tramo tiene algún que otro repecho, y un maldito terreno de piedra suelta, que a la mínima que se aprieta el desarrollo , pie a tierra.

O sea que fuimos poco a poco dando pedal, y buscando la mejor trazada hasta alcanzar la surtida fuente del poemario, en cuyo punto nos entretuvimos a la sobra un buen rato, en el cual gozamos del humor de Albano Capezzali.

Tras ello una breve remontada hasta el claro collado que nos aporta la impresionante vista sobre la Campa de Santiago o de Martín Moro, (7,3 km y 1502 mts de cota) al abrigo de un campo de cumbre que están en torno a los 2000 mts de desnivel. En ese placido valle un buen montón de vacas enfangadas en lo fondero del valle al que bajamos por la pista sin problema alguno, desde Vegapujín a Fasgar era todo un viejo camino y desde aquí a la Campa de Santiago una amplia pista.

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A los pies de la vieja ermita de la Campa de Santiago empieza el descenso del naciente río Boeza que se va abriendo paso entre la rocalla buscando lo más débil para horadar su cauce aguas abajo. Como siempre sucede, uno le queda en la memoria los pasos míticos y pierde de vista el trasunto del camino, que no era como yo lo recordaba.

Tras emboscarnos en los primeros ramascales, empezamos con tramos de camino suelto, que si bien para las BTt doble como llevaba Albano una Mérida OneSixty que va genial para este tipo de terreno, pero los de las semi-rigídas (la MMR y de Orviz y mi Yeti ARC) pues vamos a trompicones, y así fuimos afrontando el mítico descenso del Boeza, que no se hizo tan largo como yo pensaba ni tan penoso, claro está que hacerlo andando y con una mochila de 11 kg, es otro cantar.

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La adrenalina está en determinados tramos, de los que disfrutamos metidos en la densa floresta de ribera acompaña al río Boeza en busca de tierras más abiertas, lo cual se encuentra tras siete kilómetros de bajada en los cuales hemos descendido unos 400 mts, pero en los cuales se disfruta de ver como la naturaleza hace su trabajo y talla cauces de esta naturaleza.

Tras la bajada más abrupta termina en el pueblo (pedanía) con el nombre más largo de España; Colinas de Campo Moro Martín Toledano, que está radiante, pero con todos sus bares cerrados para desesperación de Albano, que hace suya la frase del anuncio de cerveza «de que hay que salir fuera».

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La verdad que recordar este bello pueblo cuando yo pase por estas tierras hace 22 años, cuando era un villorrio amiseriado, eso te da la perspectiva de lo que ha cambiado algunos pueblos de España.

Concluida la primera bajada, ahora queda otro tramo ya por pista acompañando también al Boeza, hasta la población minera de Igüeña, o sea unos 7, 2 km y escasos 140 mts de desnivel, que en conjunto desde la Collada de Santiago hacen un total de casi 600mts a ganar de mano.

La huella minera de Igüeña, se nota a la legua, y más la vamos a notar cuando dejemos el pueblo tras saborear una fresca cerveza y contemplar la obra de la que en su día me habló el alcalde de Albergue de peregrinos que de momento son contados los que pasan por esto lares.

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En Igüeña, tomamos el bucle que establecimos para cerrar sobre Tremor la ruta camino de Vegapujín-. Por tanto abandonamos el rumbo Sur y saliendo hacia el Este y a la solana más descarnada fuimos virando al Este hasta coger algo de altura y plantarnos en el «cielo abierto» de la mina La Bienvenida, mina de Don José y Casilda a una cota de 1276 mts, para dejarnos caer sin otra posibilidad al fantasmal pueblo minero de Tremor de Arriba, tras 11 km y volviendo a bajar a los 998 mts de desnivel. Pero no encontramos otra manera de evitar ese descenso pistero por el cielo abierto.

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Tremor es la imagen viva de la reconversión minera más dura, todo casi despoblado, un bar que hace de centro gravitatorio de la pequeña sociabilidad, y donde hicimos un alto en el camino para tomarnos una cerveza tras 26 km de ruta, y máxime teniendo en cuenta de que debíamos subir por La Casilla, aunque alguien nos habló de subir hasta Espina de Tremor por carretera LE-460 y subir luego a los «eólicos» Camino de los Asturianos de Barrios, que debe ser algo más leve.

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Pero como no llevábamos otro track, salimos de Tremor de Arriba por el Camino de Posada, rumbo Norte, cogiendo el cumbral arriba para luego empatar con el llamado Camino de Tremor, siempre pendiente arriba. No es que el camino tenga unas fuertes pendientes, más bien es tendido salvo un badén para ganar la ermita de Peña Furada, luego queda otro tirón hasta ganar el Alto de Pando y son 16 km de subida permanente y son otros 700 mts. de desnivel a ganar, y sin una sombra, nos reconfortó la fuente que hay debajo del Alto que nos dío la vida.

Eso durante la larga ascensión casi que podíamos ver medio Bierzo, y los destrozos de la minería a cielo abierto, y lo contundente de la floresta de la zona. Mi rotor oval de 26 dientes apenas ni me dejaba dar pedales, por lo cual hube de ir alternando tramos en bici y otros andando, sin explicarme cómo era posible no poder rodar por aquellos lares que a mí me parecían planos; en fin, el peso, la solanera, la falta de agua y el desarrollo era la bomba necesaria para la flojera.

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Por fin tras mucho ansiarlo llegamos a la cumbral divisoria entre el Bierzo y La Omaña, Alto de Pando con 42,7 km y 1685 mts de cota, y ya desde ese punto a Capezzali, fue visto y no visto, pues con su flamante «doble» se fue valle abajo hasta el mismo Vegapujín, y cuya estela nosotros seguimos bajando directamente a Posada de Omaña en apenas 3,4 km y ya por carretera a Vegapujín.

Todo un rutón paisajístico y de dureza con 47 km rodados y 1.645 mts de ascenso acumulado y unas 7 horas dando pedales y con temperaturas de 37 grados, para que luego diga  el IBP index que  voy mejorando soy el 99 de 100, el índice de dificultad de IBP Index es de 158

  • Fotos de la ruta: José Ramón Orviz, Victor Guerra y Albano Capezzali
Victor Guerra
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