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viernes, 17 de octubre de 2014

POR TIERRAS SOMEDANAS. TRAS 23AÑOS

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· Punto de Partida: Puerto de Somiedo       Punto de Llegada: Pola de Somiedo
  • · Puntos de paso: La Cueta- Valle-Coto Buenamadre
  • · Kilómetros de la ruta: 26
  • · Horario de la ruta: 4 horas
  • · Desnivel de ascenso acumulado: 651 mts
  • · Desnivel de descenso acumulado: 1.422 mts
  • · Participantes: Travesía Integral de la Cordillera Cantábrica
Hace 23 años, un grupo de ciclobikers astures, nos liamos la manta a la cabeza y nos enfrentemos a una ruta como fue la travesía longitudinal de la Cordillera Cantábrica, cuyo punta de partida fue la Campa de Tormaleo, allá en la profunda Asturias Suroccidental, y el punto de llegada los pusimos como punto de llegada en Dobres en pleno valle de Liébana.
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De izquierda a derecha: Víctor, Manuel, Vida, Valetín, Javier Gómez, José y Héctor, hace 23 años

Fue una apuesta importante, y para que ello fuese adelante, lo hicimos en pleno mes de agosto de 1991, como ya he contado varias veces y que he dejado explicado en este mismo blog, etapa por etapa.
Tras un largo período sin vernos, y habiéndonos encontrados algunos en la celebración de la Travesía de la Cordillera Cantábrica de Asturcón en su 25 aniversario, nos pareció interesante volver a juntarnos para hacer una etapa, o parte de alguna, aquellos viejos pioneros de la Travesía Integral de la Cordillera Cantábrica, y así fue como hace unas semanas nos encontramos en Pola de Somiedo para afrontar la ruta del Puerto de Somiedo- La Cueta- Valle de Lago-Pola de Somiedo.

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De izquierda a derecha. Valentín, Javier Gómez, Hector, Vidal, Mauel, José y Víctor Guerra

Y sin más aparecimos los 7 integrantes en Oviedo, en el mismo lugar donde 23 años antes salimos rumbo a Tormaleo, ahora sería un poco más cerca , y con menos ambición ciclobiker hacia el Puerto de Somiedo.

En el Puerto de Somiedo sacamos las trotonas, entre las cuales había tres que aún guardan las viejas esencias de aquellos años, era la Trek 970 de Manuel, la bici de Vidal, con cuernos y pata de cabra, y la Giant –Bronco de un servidor, los demás ya iban pertrechados con nuevas máquinas.

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El día era inmejorable y tras las primeras cuestas para salir del altozano pueblo de Puerto de Somiedo pronto nos emboscamos en rememorar algunas escenas míticas que han quedado en nuestras retinas por la zona del Alto del Buenmártir y la Riega de La Pradiella, aunque ha habido recuerdos que se han volatizado, pues no en vano la mayoría estamos camino de ser unos sesentones ciclobikers y esta situación me recordaba mucho a esas películas referidas a las reuniones de viejos amigos..

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Tras rodar sin problemas pronto nos vimos en uno de esos pueblos profundos de la Babia: La Cueta, desconocido para algunos del grupeto por lo remozado que ha quedado el pueblo, tras una escueta visita y fotografía del pueblo arrancamos por la pista que lleva hacia el chozo de pastores de La Llerá, bajo Peña Chana y Peña Sobre el Agua, acompañando en este trayecto al llamado barranco de Borrás, que solo presenta unos repechines a la altura de la Praderas del Sub, que nos dan acceso al citado chozo de la trashumancia pastoril, también muy remozado.

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En ese punto, y dada la bonaza del día nos recostamos para dar cuenta de nuestras viandas a la vez que rememorábamos cosas de aquella intensa travesía, y es ahí donde uno comprueba lo caprichoso de la memoria, unos teníamos vivos recuerdos de algunos detalles, como las puntillas de aquella memorable biker de Murias Chuengas que iba camino del Valle, era un detalle no menor que la memoria de algunos se encargó de borrar del disco duro mental.

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Tras el descanso de nuevo nos pusimos en marcha virando al Este por un sendero que busca dar la vuelta a la Peña sobre el Agua y la Paredina y quedar encima de la braña de Murias Chuengas. Un tramo este algo técnico que nos exige reflejos para tomar el buen camino hasta situarnos en la campera sobre la citada braña, al pie de la cual hay una naciente pista por la cual bajamos hasta llegar a los distintos corros ganaderos, donde rememoramos que hasta aquí no habíamos traído esta bella ruta sino que habíamos desde La Cueta por la vera del río, hasta Bocanegra y las altas praderías de Cebolledo para entrar por entre los Picos de la Mortera y la Paredina a Murias Chuengas.

Desde aquí también contemplamos lo que en su día fue nuestra ruta para subir a las altas praderas de Canmayor y alcanzar así los otros lagos de Somiedo, y ya por La Farrapona abajo y por Torrestío y a dormir a la zona de Babia. Bella ruta y con cuya rememoración fue creciendo la idea de repetir dentro de dos años la Travesía Integral de la Cordillera.

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De Murias Chuengas se baja por Sobre el Agua hasta el cruce de Veneiro, dando la espalda al lago de Valle, y tomar dirección Oeste para entroncar por unos momentos en El Gumio, con el camino principal que viene del Lago de Valle, y el cual dejamos al rato para entrar en el viejo camino que va hacia la iglesia de Valle y sigue hacia el Coto de Buenamadre, dando la vuelta a la Peña Furada, es increíble lo que repite este topónimo en la montaña asturiana.

La bajada hacia Buenamadre, se hace divertida y muy rápida, desaceleramos nuestra vertiginosa velocidad en cuanto divisamos a los ciclistas y nos echamos de nuevo al descenso dando tumbos hasta entrar en el Coto de Buenamadre.

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Atravesamos el pueblo y tras llegar a Coto, unos metros más abajo no volvemos a internar en los angostos caminos somedanos que bajan por encima de la riega de Cueva, y que nos permiten alguna que otra pirueta técnica para entroncar con la carretera que viene de Urria, y por la cual sin más problemas entramos en Pola de Somiedo.

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Tras esta bella excursión tuvimos una buena sesión para ver antiguas diapositivas y rememorar viejos tiempos y rutas y soñar con la idea de volver a poner de nuevo en pie una nueva edición de la Travesía Integral de la Cordillera Cantábrica. Esperemos llegar todos cuerdos, sanos y fuertes al 2016 para hacer efectiva esa utopía.
Víctor Guerra

miércoles, 11 de diciembre de 2013

TRAVESIA INTEGRAL DE LA CORDILLERA CANTABRICA (4ª Etapa)

SOMIEDO: EL CORAZON MAGICO DE LA MONTAÑA ASTURIANA

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Somiedo es la tierra mágica por excelencia, ya el teósofo Mario Roso de Luna lo describió en “Los Tesoros del los Lagos de Somiedo”, y también su escudo heráldico nos habla de extrañas doncellas apenas cubiertas con “vieiras santiaguistas” con serpientes entrecruzadas. Esa es la tierra que debemos cruzar, en la cuarta epata de este arcano viaje por la Cordillera Cantábrica, que como extraños minotauros (ciclista y su bicicleta) vamos camino de San Emiliano.

4 Etapa de la Travesía.
  • Punto de Salida: Santa María del Puerto (Somiedo)
  • Punto de Llegada: San Emiliano (León)
  • Punto del recorrido: La Cueta- Murias Chuengas, Camayor-La Farrapona- Torrestío-
  • Longitud: 45 Km
  • Desnivel aproximado 1.200 mts.
  • Horario 5 a 6 horas
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Del mismo Puerto de Somiedo, (1.485 mts. altt) situado en la cabecera del Río Sil, parte la cuarta etapa.

Un limpiado y rápido engrase a la cadena y diversos puntos de rozamiento y ajuste de frenos fue todo lo que precisaron nuestras ágiles monturas. Un opíparo desayuno de campaña fue el combustible para que nos echáramos a la faena de cada día.

Cruzamos la carretera general en el mismo pueblo de Santa María, y tomamos un camino que se abre paso entre las murias de huertos y prados, y que en suave ascenso va hacia el Collado La Bobia. La ruta va poniendo todos nuestros músculos en su sitio de forma suave haciendo el efecto de un buen estiramiento, desarrollos grandes para ir ganando el Alto de Rañadoiro, y al menor repecho plato pequeño y vamos jugando con el amplio núcleo del piñonaje.

En la zona de Rañadoiro se dobla para descender en dirección a la Fuente de la Bruja y posteriormente pasar entre Cabrillanes y Valdefornos, tras cruzar el riachuelo de Pradiella, donde el grupo se entretiene por un buen rato cruzando el pequeño arroyo y sacando fotos una y otra vez. Hacer calor, y no importa demasiado mojarse.

Lo cierto es que el grupo cada día tiene pintas cada vez extrañas, pues del tibio moreno estamos pasando al moreno tizón lo cual contrasta vivamente con la crema blanca para proteger los labios, es como si una banda de negros zumbones de las películas de los años 40 se hubiera montado en bicicleta y le hubiera dado por cruzar en BTT estos parajes.

Seguimos por la amplia pista, fuera aún de los límites del Parque de Somiedo, camino del pueblo leonés de La Cueta, que cruzamos muy temprano, a estas alturas del día en Somiedo siempre aprieta el calor de madre. Del pueblo, salimos por el viejo camino real que va hacia Valle, atravesando las praderías de Espinas.

Tras rodar de forma apacible unos 3 km de pista el valle LLaguezos, éste se va cerrando delante tenemos las paredes de Peña Chana, llegamos a la altura de la cabaña, y el camino por una zona de genista y brezos, que nos obligan a echar de nuevo la BTT al hombro, más adelante una zona muy quebrada nos impedirá también rodar, y de esta guisa nos arrimamos al collado que da paso entre Llagüezos y La Paredina, el Collado Sobrelagua, que da paso a la braña de Murias Llongas. Este es uno de los puntos más alto de esta parte de la ruta

Baja hacia Murias Chuengas fue algo de brujería, tal vez producto del agua tomada anteriormente, de pronto vimos al fondo de la vega un grupo de personas, y luego ellos nos vieron bajar como alma que busca compañía. Eran miembros del grupo de montañeros Torrecerredo que tomaba su merecido descanso y tentempié a la sombra de la braña de Murias Chuengas o Llongas, y que estaba realizando su travesía de la Cordillera, aunque en sentido inverso y a pie, unos 15 días de marcha: Nosotros tan solo en nueve teníamos pensado cruzarla.

Cuando cruzamos esta parte de territorio somedano (Collado de Sobrelagua) aún no se había declarado el Parque de Somiedo, seguramente que ahora para hacer esa ruta hay que tomar en La Cueta, el PR.AS 16 hacia el collado de Peña Salgada y bajar luego hacia las brañas de Sousas, y llegar por pista al pueblo de Valle, luego tan solo tendríamos que seguir por la pista ahora medio hormigonada hacia el Lago de Valle, y entroncar así con la ruta original que llevamos el Alto de la Farrapona.

La bajada hacia Murias Chuengas, como dicen los autóctonos, fue de un kamizace que espanta, nos desquitábamos así del barullo de metros que perdíamos. Nueva sorpresa, esta vez relacionada en parte con el escudo heráldico de Somiedo, aunque vez sin vieira santiaguista, pero en culote y en bicicleta de montaña, que nos acompañó por unos kilómetros nos subió la moral, pues no en vano aún teníamos horas muy duras de pedaleo hasta el Alto de la Farrapona, nuestra compañía torció a la izquierda hacia Valle y de ahí hacia Pola de Somiedo.

Nosotros cruzamos la pista que va desde Valle, al hermoso y mágico Valle del Lago, con pena de no poder acerarnos hasta ese mítico lugar que tan bien describió Mario Roso de Luna, pero el tajo que teníamos era lo más inmediato. Habíamos perdido una buena cantidad de metros que debíamos ganar de nuevo. Cruzamos la pista de Valle y a la altura de la Fuente del Cután nos internamos por la pista que se abre paso entre el Auteiro y la braña de la Corba, hasta concluir como pudimos en la Braña de Sobrepena, en este punto se terminó nuestra alegría.

La falta de camino, la multitud de senderos inciclables, y la pendiente, nos obligaron a echar sobre el hombro o sobre nuestras espaldas la trotona (BTT) hasta concluir tras sus tres cuartos de hora en el punto más ciclabe de la amplia Vega de Camayor.

Mirar atrás era comprobar que habíamos cruzado el amplio valle glaciar de Valle, con un desnivel entre la subida y la bajada de aproximadamente unos 1.200 mts. ¡ Que pena que no hubiera una enorme tirolina que hubiera unido Peña Chana con el Tarambicu, o tener una bicicleta como la de ET, que pudiésemos sacar de la biblioteca alejandrina que según Roso de Luna se escondía por el Trambicu. y poder volar¡

Rodamos ya de forma relajada por los amplios praderíos de Camayor y Camenor, asomándonos a cada lago: Cerveríz, Calabazosa, que dio refresco a nuestros exhaustos cuerpos. No por ello dejamos de visitar el Lago de la Mina y hasta el de la Cueva, esperando ver salir un dragón alado que nos pudiera llevar sobre su prodigiosas alas y en un suspiro hasta San Emiliano.

La magia de lugares como éstos tienen un extraño magnetismo, del cual en ocasiones se nutren los escritores, y Somiedo es eso y algo más.

Es una tierra paradójica donde se juntan dos raros mundos el de los Vaqueiros de Alzada y el de los trashumantes. O donde uno se encuentra en las empinadas laderas de Peña Orníz, con infinidad de trocitos de tribolites y arrecifes.

Es legendaria esta tierra de los “Parrondo” los arrieros somedanos que iban camino de Castilla con sus salazones y sus extrañas costumbres, Por algo un buscador de mitologías y grandes misterios esotéricos como Mario Roso de Luna hizo de estos lugares el centro mágico de su novela, escondiendo en ella la mítica biblioteca del saber, la perdida biblioteca de Alejandría.

Las leyendas están bien, pero aún nos faltaba subir al alto de la Farrapona, que a pesar de ser buen terreno, o por ello el repecho se nos atragantaba en la encallecidas piernas.

Tras llegar al alto , y sin dudarlo un minuto, nos echamos pista abajo como alma que lleva el diablo hacia el punto de comienzo del Camín Real de la Mesa, que dejamos a un lado, cruzando el pequeño pueblo de Torrestío, donde ya tomamos contacto con el asfalto y seguir sin pausa hasta Torrebarrio, y luego en un santiamén a Santo Emiliano.

Víctor Guerra. Un viejo biker de los 80

martes, 3 de diciembre de 2013

TRAVESIA INTEGRAL DE LA CORDILLERA CANTABRICA (3ª Etapa)

                                              POR TIERRAS DE SOMIEDO
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Hace ya un porrón de años y al calor del desarrollo del Mountain Bike en Asturias, una serie de bikers liderados por Javier Gómez (Torreblanca) no echamos al monte a recorrer en 9 días la Cordillera Cantábrica. Hoy vuelvo a traer el recuerdo de esta aventura de hace 22 años,  ahora que el Club que fundé  hace 25 años ASTURCON BTT participó en esta aventura

Lo cierto es, que la práctica de la BTT, es sufrida y requiere conocimientos a muchos niveles, conducción, mecánica, coraje, y sobre todo ganas, muchas ganas, y más si uno se desenvuelve por un medio físico como la media y alta montaña asturiana, pero ese esfuerzo a veces tan intenso de pelear con la trotona y la orografía tiene sus compensaciones y rodar por los espacios abiertos somedadnos es uno de ellos.

  • Tipo de Ruta: Travesía.
  • Punto de salida: Orallo (León).
  • Punto de Llegada: Santa María del Puerto.
  • Longitud 23 km.
  • Desnivel acumulado: 1000 mts.
  • Horario : 5 a 6 horas.

RUTA: A la pequeña aldea leonesa de Orallo se llega desde Villablino, y se continúa hasta su entronque con la Nª 631 ( Villager de Laciana), donde arranca un ramal dirección Norte, que en apenas 4 km. nos pone en el punto de partida de esta bella ruta por tierras somedanas.
La etapa que el grupo de betetistas debe afrontar, es la tercera de la travesía de la Cordillera Cantábrica, y abandona la tierra quemada de días atrás adentrándose en espacios más abiertos y oblongos.

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La calurosa mañana invita a tomar la bicicleta todo terreno (BTT), y afrontar el reto de los escasos veinticinco kilómetros del recorrido que nos llevarán hasta La Peral, aunque las cristalinas y rumorosas aguas del río Orallo nos invitan a sesteo. A la voz de ¡ya!, el “Boss” de la expedición (Javier Gómez) nos pone en marcha, y poco a poco vamos dando las primeras pedaladas por un amplio camino que tiene por vecino al Río Orallo que busca las suaves laderas del circo que forman el Pico Cogollo, Pico Triesa, Collado Tres Lagunas, y el Chao de los Bueyes, y donde se sitúa la fuente del Cabril.

Como lentos bueyes vamos pedaleando, pues el esfuerzo ya se nota en las doloridas y fatigadas piernas, y como no, los pesados desayunos que deglutimos para poder aguantar las ruta, lo que contribuye a que en los primeros kilómetros nos movamos con parsimonia vacuna. Galbana que nos cae en las primeras rampas a la altura de las Casa de Castrocollar, dirección a la estrechura que aprieta al río a la altura del Pico de Llanos Secos. 

Pasamos al lado de la escondida fuente Pastores sin apenas verla, y enfilamos por terrenos de pradería hacia Majada de Vega Ancha, donde avistamos las primeras ovejas merinas del camino.

La soledad hace su agosto en estos parajes, de los cuales surge el pastor de las merinas, con sus fieles escoltas: mastines de fieras “carrancas” por aquello de los lobos; y que tras preguntar que hacían unos locos como nosotros rodando por aquellos lares, y máxime cuando en Rusia había habido un golpe de estado.

Nos miramos perplejos, días sin oír la radio ni ver la televisión, hacían que la noticia que nos llegaba en tierras somedanas por un pastor de Extremadura, lo cual constituye todo un alarde de la globalización, el mundo cayéndose y nosotros trotando alegremente camino de la Collada de Cerezales. La bajada por las laderas que se descabalgan desde Las Cerezales hacia la Braña Los Cuartos, o Branaviecha, como la conocen los autóctonos, es una pasada, pues nos permite bajar por sus verdosas laderas, sin peligro alguno haciendo alguna que otra cabriola trialera. 

Eso sí, culo atrás y muy parapetados tras el manillar y bajando mucho el cuerpo para que el centro de gravedad quede lo más bajo posible, pues la empinada bajada es de las que dan miedo, y esa es la postura ideal para su descenso. Aún no había los esperpentos de BTT de ahora con suspensión total.

Han de tener en cuenta los ciclistas que acabamos de entrar en el Espacio Protegido del Parque Natural de Somiedo, y hoy, Reserva de la Biosfera, y hay ciertas regulaciones que nos pueden afectar a la hora de ciclar por estas latitudes. Se aconseja informarse antes de emprender rutas como la señalada.

Pasamos al lado de la Fuente del Piojo y enlazamos con el camino que viene de Villar de Vildas hacia la Braña de los Cuartos, un pequeño tentempié al pie de las “pallozas cabanas de teitos” y tranquila contemplación de los parajes por donde corretea el oso cantábrico. El farallón del Cornón vigila todo nuestro itinerario y la presencia del oso.

La verdad es que las bajadas son una maravilla, pero no hay pan si torta, y eso significa que para llegar a nuestro destino el Puerto de Somiedo, debemos afrontar la tachuela del Camino Real que pasa por el Collado La Enfestiella, que está a 16.85 mts de altitud, y separa el Valle de Villar del Valle del Cigüeña, y hoy marcado como PR.AS-14.

El desnivel es brutal, y aunque el camino que se abre a la derecha en dirección a Villar de Vildas, entre la genista negra parece factible su rodadura, lo intentamos ciclar, aunque hay tramos que no hay manera de hacerlo, lo que nos obliga, como ya empieza a ser costumbre a su buena media hora de BTT al hombro, pues el esfuerzo de forzar algunos tramos con todo el piñonaje metido, plato de 30 dientes y piñones de 28, apenas si nos permiten rodar más que uno metros, antes de enfilar peligrosamente hacia el terraplén que se abre a la derecha.

Como no hay peor cosa que sufrir y levantar la vista para ver cuánto queda, pues en nuestra peculiar tortura, nuestro particular GADU, nos echa un capote y nos rodea con una densa niebla, que no nos permite ver nuestro sufrido trayecto. De esta guisa remontamos el collado y damos vista al Valle de La Peral.

El olor de la genciana, y la niebla que quedó más abajo, nos indica la altitud a la que estamos, en cuyas cercanías encontramos la fuente de los Borrones y una charca estacional para ganado que está medio seca. A partir de aquí se nos abren diversos senderos valle abajo hacia los prados de Las Malladas, bajada bonita y perfecta, para recompensar el esfuerzo de la pateada por el collado anterior. Las velocidades van en aumento, lo que significa que el camino cada vez se hace más evidente y con buen firme..

La Peral es un precioso pueblo estival de los vaqueiros de alzada, rodeado de pastos que son objeto de una utilización rotacional, generalmente de abril a septiembre u octubre, aunque algunas se aprovechan todo el año, y otras sólo se rentabilizan en los meses estivales o invernales; el régimen de uso está muy relacionado con la altitud, la abundancia de pastos de siega y la disponibilidad de otras brañas. Medio centenar de ellas conserva teitos, cabañas de planta rectangular con techumbre de escoba o, en su defecto, piorno; en el pueblo podemos ver varios ejemplos.

Los repechos hacia el Puerto de Somiedo se hacen duros, pero no hay otra posibilidad que subir hacia él, y debemos hacerlo por asfalto, y máxime si nos queremos meternos en algún berenjenal judicial por adentrarnos en zona de uso restringido. Por lo cual sin salirnos un ápice de los caminos y carreteras emprendemos la subida por la dura rampa hacia Santa María del Puerto (1.486 mts. altt.), donde nos espera el vehículo para trasladarnos hasta Pola, para darnos una cena a base de buen filete de carne roxa, será toda una recompensa, pues la siguiente etapa tiene lo suyo, y querer ir lo más ajustado al eje de la Cordillera Cantábrica, trae como consecuencia estos grandes esfuerzos bicleteros.

Atrás queda una ruta de veintitrés kilómetros, con otro desnivel acumulado que no somos capaces de bajar de los mil metros, y con unas 5 a 6 horas desde que salimos del campamento anterior en Orallo, y que bautizamos por la dureza del collado de Enfestiella, como “ Por favor, más no ”.

Víctor Guerra

jueves, 4 de julio de 2013

BUSCANDO EL TESORO DE LOS LAGOS DE SOMIEDO…

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  • · Punto de Partida y Llegada: VEIGAS (Valle de Saliencia)
  • · Puntos de Paso: Villarin- Arbeyales- Morteras de Saliencia- La Farrapona-Laqos de Saliencia- Lago del valle- Valle de Lago-Villarin-Veigas
  • · Kilómetros de la ruta: 37,5
  • · Horario: 5 horas
  • · Desnivel Acumulado de Ascenso: 1.687 mts
  • · Desnivel Acumulado Descenso: 1.644 mts
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Los lagos somedanos siempre han sido toda una referencia, primero literaria en base al esoterismo mágico que se desprende de la lectura de Mario Roso de Luna y su libro El Tesoro de los Lagos de Somiedo, y su metáfora sobre una vieja biblioteca al estilo de la de Alejandría metida en una cueva en las cercanías de Somiedo. Merece la pena leerlo
Luego la referencia se materializó con diferentes rutas de senderismo y de montaña por las cordales somedanas, a las cuales además me he dedicado profesionalmente diseñando recorridos, señalizándolos y pintándolos.

Y finalmente con la llegada de la BTT a nuestras manos los largos recorridos somedanos fueron banco de pruebas para nuestras trotonas y nuestras habilidades, por tanto estor entornos siempre están en nuestros catálogos de rutas anuales, aunque en esta última temporada no nos hemos dejado caer por estas tierras, y con la llegada de buen tiempo era ahora de hollar en estas tierras.

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La primer idea era salir del Puerto de San Lorenzo, hacer parte del Camín de la Mesa, dejarnos caer por las Morteras de Saliencia hacia La Farrapona, pero la vuelta de me hacía larga y muy dura al tener que ganar otra vez desde Veigas el Puerto de San Lorenzo, y la verdad es que el grupo aún no está fino como para afrontar salidas largas e intensas.

Teniendo en cuenta todo ello se decidió salir de Veigas, ya en pleno valle de Saliencia y rodar hacia la Farrapona, pero no por la recién carretera asfaltada sino con una variante importante, como era rodar por la parte intermedia entre el eje del Camín de La Mesa y el eje de la Farrapona.

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Con estas intenciones nos juntamos un buen grupo como muestra la foto y nos pusimos en marcha desde Veigas hacia la aldea de Arbeyales, lo cual hicimos carretera arriba hasta llegar a Arbeyales, donde se unió al grupo un amigo mexicano de Javier Dolado, para desgracia del primero, pues en Arbeyales abandonamos la carretera para tomar por las llamadas Foces de las Guergolas, camino arriba para asombro del grupo de bikers y de senderistas que nos veían peña arriba hasta la cruz donde se bifurcan los caminos. En nuestro caso el ramal gira a la derecha en ascenso hacia la braña de La Guergola, todavía resta un ascenso importante por firmes más de tierra, que de piedra, hasta entroncar de este modo con las pista que viene de la Braña de Murias.


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Tomamos dicho camino por el ramal derecho en rumbo Este pasando por diversas brañas con pallozas, que daban a la ruta todo un escenario en el cual medirse, aunque en esa medición el amigo mexicano de Javier Dolado, había perdido toda posibilidad. De esta forma fuimos rodando hacia las Morteras de Saliencia, con las cordales por las que desfila el Camino Real de la Mesa por encima de nosotros, y a nuestra derecha el valle de Saliencia y el Monte Grande y la llamada Cordal del Tarambicu, que es un todo un espacio restringido, y por delante los escenario de La Farrapona.

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Al final bajamos de la braña de Las Morteras de Saliencia hasta el pueblo de Saliencia, lo cual es toda una bajada donde el olor a ferodo quemado y discos echan humo. En Saliencia perdemos una unidad, nuestro amigo el trialeta mexicano sin frenos y sin energía se va valle abajo, mientras el resto nos preparamos para subir en medio de la calorina hacia el Alto de la Farrapona, y cuya subida atacaran con fervor los más rodadores como Iván, Rubén Bardera o Ramón Natal… los demás vamos formando una larga riestra de bikers que vamos remontando la ascensión buscando las pocas sombras existentes.

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Al final todo el grupeto en Alto La Farrapona, donde reposamos un poco, mientras damos cuenta de nuestras respectivas viandas y no hacemos las fotos de rigor, tras lo cual y uno visto el amplio panorama paisajístico nos vamos hacia los míticos Lagos de Saliencia, que vamos vertebrando entre una bajada y una ascensión para ganar al final la cumbrera que nos permite todo el escenario de los que fue este complejo minero de Saliencia y sus míticos lagos.

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Tras las nuevas fotos y el descanso nos embarcamos por las oblongas praderas de Canmayor jalonadas por las viejas marcas que hice con el amigo Franklin Pareja hace años… poco a poco nos vamos acercando al profundo valle donde se asienta el llamado Lago del Valle, por delante nos queda una bajada por un trialero camino, lleno de saltos y piedras y con un sendero hundido en el cual lo pedales pueden ser toda una trampa.

Allá nos vamos sendero abajo, los otros … unos suben y otros trialeamos.. Rubén Bardera, Albano Capezzali, Javier Paredes y yo mismo abriendo camino valle abajo, viendo como baja el resto por la ladera, dejamos el sendero hacia el Lago de Valle y nos enfocamos para ir hacia el Auteiro y la pista que nos mete en Valle.

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La vista sobre este valle y sus entornos es toda una lujuria, de la cual gozan mis amigos acompañantes bikers que ya me preguntan sobre otras posibles rutas por la zona, y que ya proyectamos así sobre la marcha una que baja desde el Puerto de Somiedo hacia La Cueta y lago de Valle.. Habrá que buscar hueco entre tanta cabalgada biker, pues de momento está por delante Picos de Europa y Pirineos y su centro de BTT ZONE CERO.

Llegados al final de la trialera, encontramos la pista pro la que desfilan como tiros los descendedores del grupo echando humo en las cubiertas... tanto es así que en el cruce de Auteiro no nos espera nadie por lo cual proseguimos valle abajo hasta la misma puertas del pueblo de Valle del Lago, donde está todo el grupeto esperando nuestra llegada, y ya todos en manso pelotón nos vamos a tomar una cerveza en el primer bar del pueblo. Toda una delicia poder saborear una cerveza tras la paliza del día.

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Tras este nuevo descanso apenas si nos queda que un leve subida para entrar rumbo Norte por entre la Mozqueta y Palombera por una estrecha hoz que baja directamente y en medio de una tremenda bajada hacia Villarín. Bajada donde se alternan los tramos medio hormigonados y tramos muy sueltos de grava. Con suerte que no hay ninguna caída y así llegados a Villarín ya nos vamos en comandita hacia Veigas a dar cuenta de una nueva cerveza , en de una refrescante sidra y buen bocadillo de chorizo somedano en franca camaradería, y finalizando así la bella ruta sin haber encontrado otro tesoro que disfrutar de estos entornos con viejos compañeros bikers, que ya es todo un tesoro.

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@Victor Guerra
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