viernes, 24 de enero de 2020

Rodando por las Veredas de San Salvador de Cornellana


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Punto de Salida y Llegada:  Cornellana
·         Puntos de Paso.Sobrerriba -Llamas-Casazorrina- La Devesa-Otero-Cermoño- Laneo
·         Longitud de la Ruta:  34 Km
·         Horario de la Ruta: 4 horas
·         Desnivel acumulado de ascenso y descenso:  871 mts.
·  Participantes:  Juan Piñera, Javier Paredes, Luz Fernández, Albano Capezzali y Victor Guerra

Situarse en Cornellana, es llegar a uno de los principales inputs de las Veredas del Salvador, lo cual se ejemplifica muy bien con la presencia del monasterio de San Salvador,  una de las puertas del Occidente Astur.

Atraídos por tanta leyenda, nos convocamos ante el monacato de Cornellana que data  del 1024, cuando una hija del rey Bermudo II y la famosa Velasquita de León, Doña Cristina, dona unas propiedades y una iglesia, la cual no sin trasiegos heredaron los monjes negros de Cluny en el 1122, y cuya heredad  pasando el tiempo dado que el cenobio había roto las relaciones con la Orden borgoñona será fruto de varias disputas entre las cuales se hayan  años adelante a propietarios  castellanos, ya que en el 1536, este monacato pasará a depender de los cistercienses de Valladolid, que como primer paso hacen imperar  el sello mesetario con la colocación del escudo de Castilla y León  en la fachada de la iglesia.


En definitiva, estamos ante dos formas de ver y actuar en el mundo medieval, por un lado Cluny, y por el otro la reforma del Cister, ambas entidades se sitúan en la frontera entre el decaimiento del mundo visigodo y la reforma gregoriana y el rito romano.

Este es el marco histórico monumental del que parte nuestra ruta que toma como referencia Cornellana para hacer un bucle no muy complicado por estas tierras entre Grao y Salas, uniendo dos valles fluviales, el del Nonaya y el que riega el río Narcea, punto de confluencias y divergencias, de varios Caminos: el Primitivo y las variantes hacia el de la Costa.

Preparamos las trotonas ante el desvencijado monasterio de Doña Cristina, par salir a rodar unas cuatro horas, no sin antes tomarnos un café en uno de los vetustos locales de Cornellana, el Café Casino, y hábilmente pertrechados para ruta, ponemos rumbo al monasterio para rodearlo camino de Sobrerriba, para lo cual seguimos las marcas jacobeas, pues nuestro destino es llegar a las puertas de Salas, siguiendo las flechas amarillas que van al Oeste.

El monasterio que sufrió en sus diferentes épocas las extravagancias de monjes y señores, queda bien a las claras en la descompensación arquitectónica del edificio, que parece más bien un corte y pega, que un proyecto del pasado que se va modificando con el pasar de los años.


Vamos rodando a la vez que tomamos pulso a la dimensión del complejo monacal abandonado desde hace lustros.

Se dice que en su tiempo fue monacato dúplice, de monjes y monjas, pero no parece que haya dejado mucha huella en  la localidad, que más bien parece dar la espalda a tal equipamiento, más allá de la existencia de una pancarta en la balconada que recuerda que vana cumplirse los mil años de su nacimiento.

De nuevo en el viejo trasiego caminero, este se ha modificado, pues la presencia de la Autovía del Cantábrico, nos hace dar una pequeña vuelta  para subir  directamente hacia la aldea de Sobrerriba. Subimos por el acceso rodado que nos da una impresionante vista sobre el monasterio y la villa de Cornellana, que desde hace años tiene más puesto el ojo en los temas salmoneros que en temas de monjes y Caminos.

Nada más dejar atrás el panel de la Sobrerriba, una vieja casona rural a nuestra derecha nos muestra en uno de los laterales el escudo de los Longoria de Tejero con un impresionante león rampante ocupando todo el blasón.


Se sigue carretera adelante, subiendo hacia el poblamiento de Sobrerriba que se cruza en ascenso siguiendo las marcas jacobeas, pues no en vano por aquí transita el Camino Primitivo.

Camino este, que siguió Alfonso II el Casto, que más que ir a venerar el sancti jacobi , su idea era traerse  lo que allí hubiera para San Salvador de Oviedo que era su sede y a la cual su anterior parentela habían traído importantes reliquias, pero fue imposible.

Aquí en Cornellana, se puede decir que es punto de fuga, junto con Grao y La Espina de los romeros a Santiago, pues si la cosa pintaba mal climatológicamente hablando, pues todavía quedaba cruzar las tierras de Tineo y los puertos del Palo y el Acebo, los Hospitales no eran más que un atajo ganadero, por tanto llegados a Cornellana, estos se iban por el hoy conocido Corredor del Narcea hacia la capital que fuera del reino, o sea Pravia, y de esta manera empatar con el Camino del Norte, hacia otros jalones dedicados a  San Salvador,  y además se iba hacia la villa obispal de Mondoñedo.


Nuestra ruta una vez en lo alto del pueblo sigue por un amplio camino que nos va poniendo en situación sobre los que nos espera, una traza que coge en primer término altura sobre el río Nonaya   y que  nos presenta un bonito trazado  que luego se echa en descenso, algo estrecho y con algunos puntos que merecen atención técnica, y que pronto nos dejará ante el pueblo de Llamas, cuyos entornos reconoceremos por la presencia de las instalaciones  dedicadas a la molienda de  areniscas.

Se cruza  la rica pradería de los Pradones, por terrenos asfaltados  dejando atrás uno de los escasos palomares circulares de la zona, y con vistas sobre los núcleo de Espinedo y la Calzada, por donde debió discurrir el viejo camino en su día, y que ahora lo hace la nueva construcción de la autovía que se va articulando aunque sin saber el destino final.


Se pasa por el puente de la Carril y el enclave de Las Chamargas, hasta desembocar en el puente de Villampero, que nos da acceso a una larga recta que nos deja ante la impresionante fuente de Santiago, que conlleva la presencia de un gran lavadero. Estamos en la parroquia de Villazón, en cuyo dominio se dice que hubo otro monasterio datado en el 1219.

Nos irán asaltando a lo largo del camino los singulares hórreos alzados sobre diversas construcciones, los cuales presentan muy diversas soluciones y presentaciones estéticas

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Unos metros más allá, otra fuente en este caso la de Foncaliente o Fontecaliente, que no es tal cosa, pues el agua es más bien fresca, la cual tiene un bebezón lavadero adosado. 

Se continua por la vera del Monte Picarosu, pegados de nuevo al río Nonaya, por firmes de tierra y trazas camineras, hasta desembocar en el puente de Casazorrina construido sobre el siglo XVIII para entrar en dicho pueblo que cuenta ahora con un singular albergue peregrino.


Desde Casazorrina, con 8 km., rodados, se cruza todo el pueblo a lo largo y se continúa por camino de tierra, para pasar por delante del caserío y torre de la Devesa que en su día compró el historiador Javier F. Granda, autor del libro sobre Masonería y la prensa franquista.


Trayecto muy bonito que nos lleva a cruzar, dejando atrás la Devesa, la autovía mediante un túnel y la vieja carretera 634 ,   para continuar por una estrecha traza  hasta concluir en el pueblo de Mallecín, renunciando a entrar en  la villa de Salas, pero les invito a visitra la villa y pasear por sus calles, merece la pena, pues se entenderán mejor algunas cuestiones históricas sobre fueros e hidalguías.


En nuestro caso, cerramos el bucle  virando al Sur en Mallecin, para rodar unos cientos de metros por la carretera AS-266 hasta la Barrosa, donde se entra a la izquierda, hay un viejo camino que viene directamente de la Devesa hasta el Puente La Riba, pero nosotros lo obviamos, para cruzar el  citado pontón la riega Paraxas y subir ya por tramos asfaltados  por los predios de Otero, eso si  todo  asfalto hacia el núcleo de La Sala y dar vuelta de este modo al Pico el Cerro. Tras coronarlo se abre una nueva posibilidad  más caminera, ir hacia Cermoño por el Monte la Cuesta  tomando el camino viejo que bordeando va hacia el caserío de Reguera Oscura  y desembocando de este modo en la aldea de Cortes, para luego luego virar a Cermoño.


Nosotros nos fuimos dejando llevar por los trazados cómodos de los caminos asfaltados hasta alcanzar la aldea de Cermoño, y visitar su iglesia dedicada a  Santa María(1866) la cual lleva cementerio adosado.

 Me resultó curioso en el panel informativo parroquial encontrar noticias sobre la iglesia luterana en Oviedo.


Con relación a este enclave situado al  pie sureño de la Sierra de las Traviesas  me extraño la poca  información se encuentra en la Red, y sin embargo su iglesia nos habla de  cierta entidad  y dominancia, 

Y debió de tener cierta importancia en su tiempo y  máxime cuando hablamos de un enclave estratégico, pues de camino hacia La Ballota, ante cuyo destino nos desviamos para entrar hacia la Casa de El Picunal, topándonos  con un par de casamatas de la guerra civil, desde cuyas troneras se  domina el valle y las orillas del Narcea, un poco más abajo el camino nos ofrece impresionantes balcones con vistas al río Narcea, pues no en vano estamos encima del pueblo de Bárcena y del propio río.


Nos echamos desde El Picunal ladera abajo por un intenso sendero que le da la vuelta al promontorio de Los Pezones. Un sendero estrecho que nos coloca en el pueblo Álava, donde toma el acceso rodado que un poco más abajo nos permite desviarnos a la izquierda  y coger el PR-AS. 128 Ruta del Salmón  que vira al Este,  y con 24, 7 km rodados, poder  seguir a la vera del Narcea, por lo que fue la vieja plataforma ferroviaria, de Muros hacia Cangas de Narcea, cuyo proyecto ferroviario quería llegar a Villablino, aunque nunca llegó a funcionar.


Ahora tal infraestructura,m bien dentro de ella o en sus aledaños nos permite rodar cerca del rio Narcea.

Me choca lo limpio que está el sendero, dado el abandono general de la infraestructura senderista, volvemos a estar cerca de los predios jacobeos, como topónimos como L´Hospital  que se haya en la parroquia de San Bartolomé y ubicada al otro lado de la ruta y del Narcea,



Tras un buen trozo de  rodadura, unos 2 km., se entra en la aldea de Laneo, donde no solo se puede admirar  una buena colección de hórreos levantados sobre otras cimentaciones, sino tambien viejas casonas hidalgas como la casa de los Condes de Peñalba  de los siglos XVI y XVII, o la de los Longoria Rivera, o la del Llagar. 



Y como no, los secaderos de tabaco que en su día acogió las primeras plantaciones  de hoja de tabaco para la empresa holandesa Mont Tabac, y luego para la española Tabacalera, de aquello  ya no hay nada, ahora las fértiles huertas se dedican a la faba asturiana, que tiene pinta de darse bien.


De Laneo, se  sale virados  al Norte, siguiendo la fértil ribera del Narcea que contribuye a la zona con buenas tierras de limo,  

Se continua por el citado PR-AS 128 para  entrar de nuevo en los predios de la leyenda acerca de una vieja osa que rapta un hermoso bebé de los Señores de Doriga, que al ser encontrada por unos labriegos se pudo ver cómo la criatura era amamantada por la osa. 

Leyenda que en este caso valió como excusa para levantar una iglesia en honor a tal hecho, y que fue puesta bajo la advocación de San Salvador y cuya efigie osera podemos ver representada en los muros del monasterio.


Entre realidades, utopías, y vagos sueños y leyendas concluye esta pequeña ruta sobre uno de los inputs más importantes de las Veredas de los San Salvadores, las cuales cruzan de Norte a Sur y de Este a Oeste toda la región asturiana, y que vamos repasando en nuestra rodar ciclo montañero.
© Victor Guerra

viernes, 17 de enero de 2020

Veredas de San Salvador. Por tierras de Gijón y Villaviciosa



Punto de Salida y Llegada:  San Salvador de Deva (Gijón)
  • Puntos de Paso: Peridiella-Aboretón- Cordal de Baldornón-Collada de la Fumarea, Cordal de Peón- Alto La Cruz- Peón- Curviellu
  • Longitud de la Ruta:  38 km
  • Horario de la Ruta: 4 horas
  • Desnivel acumulado de ascenso y descenso: 1.200 mtts.
  • Participantes:  Albano Capezzali, Toño Cuervo. Javier Riestra, Marcos Cernuda, Alejandra, Luis Roza, Javier Dolado, Josías, j. Ramón Natal, Javier Paredes y Victor Guerra.


Otro de los inputs de las Veredas de San Salvador,  el cual pasa desapercibido por las dichosas rehabilitaciones,  es la iglesia dedicada a Sal Salvador de Deva, la cual  se haya en el entorno de las peregrinaciones, una vez los peregrinos decidían desde Villaviciosa si ir por Quintes y Quintueles, o bien por Grases y Niévares y a través del Valle de Peón  el punto de referencia era al menos para los que venían por Níévares, ganar la iglesia de San Salvador de Deva, que cuesta imaginar su vieja estructura de templo prerrománico y de viejo monacato promovido por la reina Velasquita.


Esta será pues estas referencias parte de nuestra  ruta sabatina, aprovechando el buen día para  recorrer viejos caminos hollado para sus trasiegos camineros por peregrinos y  trajineros, los viejos  peregrinos dirección Oeste hacia Santiago,  y los otros, los nuevos, hacia el Este hacia Covadonga, por el llamado Camín de Covadonga.


En nuestro caso, dejamos lo grueso de la logística en el aparcamiento del Camping de Deva, donde se reúne la tropa biker para dar cuenta de este itinerario a través de dos significativa cordales, las cuales unen los territorios de Villaviciosa y Gijón.  Antes un buen café en las instalaciones del Camping,  y tras ello resueltos a dar la batalla del día.

Se sale por el lateral izquierdo del Camping, lindando con la carretera Nacional 632 para enfilar la subida del Camino de La Paradiella, por amplias pistas jalonadas de flechas del Camino de Santiago, que viene en sentido inverso, y que a buen seguro que no venían por aquí  sino que buscaban las viejas trazas que iban  por Pedroco  hacia San Salvador de Deva.

Fuera como fuere, pronto  ganamos la carretera AS-331, que se cruza y se sigue por dichas trazas cuando de tierra cuando asfaltadas, pasando por encima del túnel del Infanzón, dejando a la izquierda la citada arteria regional para subir hacia el Cementerio de Deva y el área recreativa del Parque del Monte de Deva, hasta alcanzar el enclave del Arboretón.

Ya encabalgados en la cumbral de Baldornón, se sigue dirección suroeste  por todo el Camino Forestal de Monte Deva adelante conviviendo durante un buen rato con diversas unidades bikers de distinta naturaleza, unos de ida y otros de vuelta.

Este transitado territorio  siempre fue un paraje ideal para el establecimiento de un Centro de BTT, pero nunca hubo mente preclara en el Ayuntamiento de Gijón que sopesara  esta posibilidad pese  al emporio montado a modo de Centro de Recepción para no se qué, y hoy prácticamente en desuso.

Hasta la red de senderos peoniles, hay que decir que fueron en su tiempo descatalogados, a partir de ahí que se puede esperar… lo más que se hizo en este sentido lo que llevó adelante Kiko Quirós para construir los trazados se descenso BTT por el Monte Deva.


Retorno a la ruta, para seguir hasta el enclave que reparte los flujos hacia Santurio  y la Casona de Rato, para seguir en nuestro caso de frente, ahora en franca orientación Sur, por el llamado Camino de Santa Olaya, hasta cruzar a eso de los 8 km otra significativa encrucijada,  con un claro ramal que va por la derecha hacia San Pelayo, al valle de Candanal,  y por la izquierda hacia el valle de Rioseco.

El trazado que llevamos nos dice que sigamos de frente hasta otro claro desvío que tomamos por la izquierda para no subir cordal arriba, la cual se vuelve a tomar unos metros más adelante, siguiendo ahora sí por el cumbral adelante y conocida como la de Baldornón.

Se sigue, según dicen algunas cartografías por trazado marcado como PR-AS 118 pero tan desmantelado como el resto de senderos de Asturias.

Desde el último enclave la subida se hace más dura para ganar de esta manera el promontorio de Cima, donde se hallan las antenas de la llamada Sierra del Fario (13, 3 Km)  las cuales dan acceso a la verdadera Cordal del Deva que va por la Cabaña del Marqués hacia la Peña Faba y morir ante el Alto de la Olla, dejando entremedias la riega de Riosecu, pero en esta ocasión la dejamos para irnos por la Sierra de Peón.


Situados ante las antenas del Fario, se vira al Este, para realizar una rápida bajada por el Llano de la Fumarea, hacia el enclave de la Collada de la Fumarea con un nuevo tramo asfaltado hasta completar 15 km., de ruta.

Esta collada  reparte flujos hacia el Sur para caer en  Sariego,  y por el Norte hacia  el valle de Candanal, y  en nuestro caso, no tomamos ninguno de los dos, pues para ir cerrando el bucle  se coge en plano el camino que va a media ladera  hacia la Campera del Caleyu, dejando el ramal que sube va a la Campa de la Morena,  dirección al pueblo de Lluaria.

Nuestra ruta se cierra de este modo el bucle sobre  el valle de Candanal por el camino que recorre toda la Cordal de Peón, que para ser bien del todo habría que cogerla en el Campo la Morena. Pero para ir más cómodo seguimos al abrigo de la cumbral, por la vertiente Oeste por encima del núcleo de la Riera Llaneces para cruzar a los casi que 19 km.,l cumbral  por el cual transita un camino muy modificado por la acción de los trajines maderistas, nosotros preferimos  un camino más tranquilo  por cuyo motivo nos vamos  a la derecha para tomar una amplia senda que va en paralelo a la línea cumbral, pero por la vertiente Este, dando vista al valle de Fabares  y Rozaes, y el amplio valle villaviciosino con vistas a lo lejos de la bocana de la ría en el Puntal. Se rueda netamente hacia el Norte.


 Si tomamos este camino lateral es porque resulta muy tranquilo, tiene unos buenos firmes y se haya muy protegido a los vientos, de esta manera rodamos hasta la Llaguna, punto donde se sale al cumbral de Peón, y por el cual seguimos hasta desembocar en Alto de la Cruz y la carretera VV-8 que une Peón con Villaviciosa.

Estamos pues ante el trazado por el transitan los romeros siguiendo las señales jacobitas, que conviven  con las azules dedicadas al Camino Covadonguino  y que se dirigen al Este hacia Niévares, para de este modo realizar la Ruta del Garrapiellu con destino a Covadonga y que comparte trazado hasta Amandi, con el Camino Jacobeo.

Nuestra ruta en el Alto de la Cruz,vira ahora al Oeste, y presenta dos alternativas, una la que marcan las pintadas jacobeas  que siguen la carretera VV-8, dejando de lado  ladea abajo hasta el PK, 5,5 de la carretera, y que nosotros marcamos con  26, 6 km., de nuestra ruta, y en este caso se siguen las marcas azules y amarillas cada uno mirando en sentido inverso. En dicho punto nuestro trazado vira a la izquierda para entrar por un camino de nueva hechura que baja hacia una primera casa y luego por una estrecha senda hacia La Casona.  Se trata de una bajada por un estrecho sendero a veces un tanto cerrado por la vegetación, el cual no se convierte en camino hasta un poco antes de llegar a la altura de las primeras casas del barrio de la Casona.


 Ahora las marcas jacobeas bajan un poco más, hasta las Casas de Carpintosa y por trazados hormigonados ganar el núcleo más poblado de La Casona. Con las cuales volvemos a coincidir más abajo y ya  seguimos con ellas hasta casi que la finalización de la ruta,

Digamos que aquí  ha habido cambio de trazados y marcas en función de variados  y variados intereses.
  
El otro camino, que estuvo marcado como jacobeo y también como  Camín de Covadonga, es el que se coge tras bajar de la Cruz, a la izquierda, es el primer camino que encontramos y que busca la riega del Escorial y que en parte ella ha sido la culpable de haber puesto patas arriba tal trazado, pues el agua ha desarmado en gran parte de sus firmes, presentando la ruptura de sus firmes, de ahí que para bajar esté medio transitable, aunque de aquella manera, pero para subir digamos que es muy complicado. Este camino tiene las marcas borradas, aunque no sabemos por qué razón y quien lo hizo, si ello se debe al estado o por alguna otra razón

En todo caso nosotros seguimos las marcas azules en dirección inversa hacia el núcleo de La Casona,  cogiendo pronto el eje  da acceso a las casas de Casamoira   y que nos deja ante la iglesia de Santiago de Peón, la cual hoy  poco o nada tiene que ver con el antiguo jalón religioso de antaño, aunque quedan restos desperdigados por el templo actual, de ahí que nadie se acerque hasta su portalada, tal y como se queja algún vecino. Digamos que los peregrinos van  con prisa hacia Santiago.


Sobre este trazado poco nos dice Mª Josefa Sanz Fuentes, en su trabajo de recuperación del Camino de Santiago,  autora que por lo general obvia los inputs de San Salvador, en el caso de Santiago de Peón  solo  nos habla como de pasada de su feligresía.

En todo caso nuestra ruta es obvio que se ha de visitar Santiago de Peón, y como no, también  otro punto neurálgico de la ruta, en este caso gastronómico como es Casa Pepito, donde se impone un descanso para escanciar un culín de sidra y comer un huevo cocido, que para los peregrinos es reconfortante tras ganar el Alto de la Cruz y la posterior bajada desde el Alto La Cruz, topónimo que se repite con bastante asiduidad en muchos caminos de peregrinaje.

Tras salir del yantar de Pepito, se cruza el río España por el puente de Llantao, para ascender por la derecha de la carretera  AS-331,  que va al Curviellu, pero nosotros lo haremos por un camino lateral que sube por el barrio del Requexu,  camino amplio aunque en algún punto se estrecha y se hace subida técnica  para dejarnos ante un tramo asfaltado mediante  el cual se llega al Alto de Curviellu ya con 31, 2 km rodados. La vista sobre el valle de Peon, y lego sobre el poblamiento gijonés es impresionante.


El Camino jacobeo baja por la carretera abajo y se desvía un poco más abajo hacia  La Olla, tal y como dice Maria Josefa Sanz  para luego seguir hacia el Mirador y seguir ya en la parte baja del valle  por El Estanco y La Pontica hacia Villamanín   y la Guía.

Sin embargo  hay algo que no me cuadra en ese relato, pues el Camino trazado por esta estudiosa del Camino,  deja de lado dos input tan importantes como la fuente de los Güeyos del Deva, y desde luego la iglesia referencial dentro de la Vereda de los San Salvadores,   como es la de Deva,  hoy anexionada al muro de cierre de la finca del Chalet de los Conde  de Revillagigedo, conocida como Quinta el Conde. Y que se su portalada presenta un escudo armorial bien conservado.

Y aquí vuelve a suceder los mismo que en Peón, que no queda casi nada del antiguo templo prerrománico que estaba a su vez vinculado a un viejo monacato de los siglo X u XI.  En la portada hay una vieja inscripción que dice: En nombre del Señor Jesucristo, por amor del cual la reina Velasquita, hija de Ramiro, edificó el templo del Señor Salvador. Aquí se guardan las reliquias, para que ella reciba premio digno en el seno de los santos, viva aquí feliz y consagrada y consigan el reino de Dios. Amén. Con lo cual se consagro este templo.


Dicho templo se donó por la reina Velasquita a San Salvador de Oviedo, a pesar de estar retirada después del repudio por parte de su marido Bermudo II, esta parece ser que donó al monasterio de las Pelayas de Oviedo todo el conjunto, lo que lleva algunos historiadores a pensar que esta donación pueda ser falsa estando Velasquita recluida en San Pelayo

Al conjunto de la fuente de Deva y la iglesia le dedica el escritor Xurde Morán todo una entrada la mar de interesante Por el Amor de la reina Velasquita.

En este punto concluye nuestra ruta sigue unos metros para desembarcar de nuevo en el aparcamiento del Camping de Deva donde hay un albergue de peregrinos.

·         TRACK DE LA RUTA WIKILOC
·         BOOK FOTOGRÁFICO

© Victor Guerra

viernes, 20 de diciembre de 2019

Veredas de San Salvador. Por las Atalayas Riosellanas



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Punto de Salida y Llegada: Ribadesella
· Puntos de Paso. Ardines- Sardalla-Xunco-Cuevas-Antenas de Moro-Nóceu-San Salvador de Moru-El Carmen-El Pandu-Leces-Abeu-Tereñes.
·  Longitud de la Ruta:  30 km
·  Horario de la Ruta: 4 horas
·  Desnivel acumulado de ascenso y descenso:  847 mts
·  Participantes: Josías Martinez – Beni y Ricardo Valerio y Victor Guerra



Ribadesella es el siguiente input dentro de las Veredas de San Salvador una vez se entra en Asturias desde Irún, y el primer enclave está en San Salvador de Celorio, al  ya hemos visitado la semana pasada en la ruta que recorría además las sierra del Mazucu.


Hoy toca recorrer el imperio de las cuevas kársticas como es Ribadesella, con la monumental cueva de Tito Bustillo, joya de corona astur cántabra en el arte paleolítico, y a cuyos aledaños comienza nuestra ruta, que tiene el propósito de visitar otro extraño enclave como es San Salvador de Moru, faro radiante de toda esta zona y algunas otras atalayas riosellanas.


Se parte de Ribadesella,  y el mejor sitio para dejar los trastos es el aparcamiento del Pabellón de Deportes y de la nueva mole que encierra la recreación de la cueva de Tito Bustillo, de donde se parte dirección Sur siguiendo la carretera RS-2 que nos lleva a un emplazamiento de lo más recoleto, como es el Palacio de la Piconera, ubicado en los predios de la Llosona.


Palacio construido en 1891 por el indiano Manuel Martínez, con una representación clasicista en su articulación, aunque a mi lo que más me gusta son las casas aledañas que conforman un muy curioso conjunto espacial que explica muy bien todo el entorno, el cual además es de agradecer porque está muy bien cuidado y poco alterado todo el conjunto.

 


Tras unas fotos para subir la moral, nos ponemos en marcha dejando de lado la RS-2 para seguir hacia  el lugar de la Roza, donde se deja la arteria que va hacia el pueblo de Cuevas, pues nuestra ruta vira a la derecha para coger unos duros repechos asfaltados que nos llevan en primer término al Palacio de Junco, del que poco podemos ver, y desde el cual nos dirigimos hacia la Torre de Junco o Xunco, que funcionó en modo de bastión de vigilancia y defensa y como casa cuartelera, y lo cierto es que es una de las atalayas más impresionantes del concejo riosellano, pues desde su promontorio se divisa toda la ría  hasta su desembocadura y el poblamiento de la Villa riosellana.


Otra gran atalaya es la iglesia de Santa María, bastión por el cual es presumible que debieran de pasar los viejos peregrinos camino a Oviedo o a Santiago, pues desde su emplazamiento se ve muy bien lo que fue el vado sobre el gran río Sella, pues no todos podían o estaban dispuestos a pagar los pasajes de la ría en la villa de Ribadesella.

 


Motivo por lo cual diversos peregrinos del Camino de los Francos, derivaban su paso a  hacia el vado de Llovio, para después,  ir bien iban por la margen izquierda del Sella hacia Arriondas, aunque no es descartable que lo hicieran por la orilla que ahora va el FEVE un poco más alta con respecto al río y más directa,  o bien cruzaban el río para subir o bien  hacia  Xunco  para llegar a  Santa María, la Torre y el palacio y por Porciles ganar Nocéu hacia S. Salvador de Moru; la otra forma directa eso  desde la Alisal ir a la Cuevona y subir hacia Nocéu y de ahí  ya  faro radiante de las Veredas de San Salvador, en este caso  la iglesia de Moro, o Moru.

 


Vueltos a nuestra ruta, desde la Torre de Xunco se sigue al Este hasta la solitaria iglesia de Santa María  para poder ver más de cerca el vado de Llovio y las vueltas que hace el río, pero desde cuya atalaya no se puede seguir ruta, hay que volver a remontar altura hasta llegar al desvío al pie de hotel de la zona, lo que nos permite  enlazar con la carretera que va  hacia Cuevas, y lo hacemos  girando a la altura de La Alisal, en cuyo punto se traza hacia el Suroeste, en un  sube y baja,  hasta  desembocar ante la gruta  (La Cuevona) que nos da acceso al pueblo de Cuevas.


Paso bonito el de la Cuevona, donde hay que tener precaución, la banda primos Valerio-Martinez, que hoy me acompaña, sacan sus linternas para cruzar con precaución el pasadizo kásrtico en dirección Suroeste, y poder acceder al pueblo de Cuevas, donde se nos presenta otro hito jacobita como es la recoleta ermita de Santiago de Cuevas. Lo que me lleva a preguntarme ¿Acaso los peregrinos cruzaban por el vado de Omedina  y por Cuevas alcanzaban San Salvador de Moru? Es posible y como posible es que adentrados en el valle de Tresmonte pasaran hacia Sinariega y por Fuentes alcanzar el núcleo de Arriondas. Hubo épocas que el tráfico caminero y de arrieros debió ser muy intenso por toda esta zona.
 


Nuestra ruta en el mismo lugar de Cuevas, da la espalda a la ermita de Santiago y sube  siguiendo las señales del Monte Moru, que presenta unos primeros repechos que nos meten de lleno en la embocadura del valle de Tresmonte, con impresionantes vistas sobre el río Sella y sus recodos como el de Fries, luego el trazado se suaviza, y como los firmes son de zahorra compactada se ruedan muy bien, ya que la dureza de la ascensión primera  remite para deleite de algunos. Mis acompañantes en este tramo van contando de como por estas latitudes, cuando hacían la carrera de Montes del Sella, iban a toda pastilla, así nos pasaron a su vez dos miembros de Intensos BTT a bordo de sus E-bike, apenas un saludillo y para arriba.

 


Seguimos subiendo por la amplia pista, que cada vez tiene mas mordiscos en forma de argayos, pero aún está en buenas condiciones para rodar por ella,   se pasa  por encima de La Cebal y  se ve un poco más allá Tresmonte, que es el pueblo que está en un ladera del cerrado valle, con cuatro casas  y una ermita dedicada a San Agustín, lugar donde  nació y crió un prohombre de primera talla como fue Manuel  Fernández Juncos, que llego al notable puesto de Primer Ministro de Puerto Rico y que fue creador de una famosa letra como La Borinqueña,himno oficial del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

Cuyo personaje además fue un importante referente dentro de la masonería portorriqueña, y parece mentira que esa calidad humana  haya podido salir de una perdida aldea riosellana tan pequeñas y perdida como Tresmonte, aunque esto que a mí me asombra no parece impactarles mucho a los bikers con los que ruedo por esta apartada orilla del Sella.

 


Sin darnos cuenta nos colocamos al final de la pista con unos 10,6 km rodados, y ahora una vez entroncado el carretil que va hacia Tresmonte, no hace muchos esta arteria era un mal camino, sobre el que se gira a la derecha para subir al collado en el que sitúa el Área Recreativa de Monte Moro, impresionante atalaya sobre Ribadesella y las tierras de Suroeste riosellano.


Nos vamos desde el collado hacia las antenas del Monte Moru, trazado en modo tobogán que nos va dejando ante diversas estampas del valle. Es un trazado de ida y vuelta, motivo por el cual casi nadie parece acercarse a estas antenas, al menos no se ven huellas de neumáticos de BTT.

 


Retornados al collado nos dejamos caer por la vertiente Norte de Monte Moru para bajar por el eje asfaltado hacia la aldea de Nocéu, con sus impresionantes escuelas hoy remozadas, dejando de la lado la carretera que viene de la Cuevona, se sigue al Norte, cruzando la parroquia de Moro para concluir ante el faro radiante de toda este territorio, como es la iglesia de San Salvador de Moru.

 


Iglesia extraña, situada en un encabalgamiento cumbral, solitaria pero dominando el entorno, en medio de un singular eje caminero señalizado como Cañada, algo peculiar en Asturias, y no solo eso, sino que esta iglesia que fue destruida en el 36, y sin la estructura eclesial asturiana  mostrara mucho interés en su restauración, hasta que fueron los propios vecinos lo que acometieron la rehabilitación cuasi entera, como consta en un cuadro que reseñas las ayudas recibidas para tales menesteres.

Estamos pues ante una iglesia románica, como tantas otras, donde destacan como elementos vernáculos el imafronte y la nave principal que son del siglo XIII, y que tuvo como tantas otras iglesias diversas reformas, algunas de ellas quedan aún como testimonio de tales obras

  


En todo caso, además de ser un importante input direccional dentro de los trazados denominados por Luis Merediz como Veredas de San Salvador, no dejaría de ser una iglesia más, sino fuera por las pinturas murales del siglo XVI que contiene, las cuales parece ser que fueron pintadas por monjes franciscanos, pinturas que nosotros tuvimos la suerte de poder verlas por estar abierta en esos momentos la iglesia, las cuales están situadas en el  en la bóveda del presbiterio y muestran la llamada Santa Cena y el Salvador y los evangelistas, y un Santo Entierro.


Vistos los murales y realizamos un recorrido el templo, pues lo nuestro en BTT ASTURIAS no es solo dar pedales, sino conocer nuestro patrimonio.

 


Proseguimos la ruta pasando por detrás de San Salvador de Moru para cruzar por los caserones de Soto, y alguna otra gran edificación que se me antoja como vinculadas a  viejas ventas nacidas al socaire de la singular  Cañada que cruza el territorio riosellano. 


Dejamos atrás estas impresionantes casonas, para entrar en la espectacular aldea de El Carmen con sus grandes casonas de indianos, en este enclave  nuestra intención era ir hacia el núcleo de La Maella, pero tras recorrer un buen tramo de hormigonado camino una verja de finca particular nos cierra el paso, por lo cual damos la vuelta volviendo sobre nuestros pasos a El Carmen,  y de nuevo siguiendo la AS-341al Oeste, para después de un tramo  doblar hacia el Norte  hacia Pandu, donde la existencia de la Autovía ha revuelto también bastante los trazados camineros.


Por nuestra parte nos vamos hacia  las rotondas de Pandu, para coger en la segunda de ellas  el camino que sube  por encima de la Maella  y va hacia la llamada  aldea de La Tejerona, hasta aquí tramo con firmes de tierra, luego ya asfaltado hasta Ribadesella.

 


Dejamos el vial para  en La Tejerona para doblar a la izquierda  y ganar otro importante enclave patrimonial y peregrino como es San Esteban de Leces, una breve visita a su desvencijada torre y pasando por delante del albergue de Peregrinos  vamos  persistiendo en el rumbo Norte hacia la cuidada aldea de Abeu,  una vez cruzado el núcleo en la Priesca, se vira al Este  para pasar por encima de la aldea de Tereñes y los Colmenales y desembocar a la altura del Faro  en Ribadesella.

Transitamos por un trazado que nos ofrece no solo vistas sobre el pedral riosellano, sino sobre el valle de San Pedro,  por cuyo seno asciende el Camino Jacobeo hacia Leces.

Ya en ante el paseo marítimo, no queda nada más que recorrerlo para dejarnos llegar de nuevo ante la cueva de Tito Bustillo, que tendrá hueco en alguna otra ruta por estos predios riosellanos. 





© Victor Guerra
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