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viernes, 27 de mayo de 2016

Camino Primitivo. 2ª Etapa: Cornellana-Tineo

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  • Punto de Salida: Cornellana
  • · Punto de Llegada:Tineo
  • · Puntos de Paso: Villazón Salas- Bodenaya-La Espina- Pedregal  Tineo y vuelta
  • · Longitud de la Ruta: 63,7 km
  • · Horario de la Ruta. 6 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso: 1.343 mts
  • · Desnivel acumulado de descenso: 1343 mts
  • · Participantes: Polchi. J. Dolado- A. Truébano- Albano Capezzali-Natalia Palacios-Jose Ramón Orviz-Roberto Alvarez-Victor Guerra
  • · INDICE IBP: 127
En nuestra propuesta de seguir con el Camino Primitivo jacobeo por Asturias, afrontamos una nueva jornada cuyo punto de salida hemos definido en Cornellana, y en principio puesto el punto final de la etapa santiaguera en Tineo, pero por aquello de seguir el Camino Jacobeo, pero en esta ocasión por de no complicar la logística con coches pues se planteó un retorno a modo de bucle, aunque al final casi que volvimos por el mismo camino, aunque lo que teníamos en mente era regresar por la Cordal de Tineo y la zona del Aguión, pero el viento reinante y la climatología nos aconsejaron otro retorno.

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Salimos del Monasterio de Cornellana, que dicen fue levantado en honor de haber encontrado a la hija de Bermudo II de León , pues su hija (Infanta Cristina) se perdió por estas latitudes y fue cuidada por una osa. ¿Habrá que preguntarse qué hacía tal hija por Cornellana y por los bosques astures? Que buscaba champiñones. La Wiki no dice nada de todo eso.

Ante los muros monacales que rigió en su tiempo la todopoderosa orden cluniacenses y luego hereda de los benedictinos, propusimos el punto de reunión del grupeto ( 8 bikers) que estabas ansiosos por acometer estos nuevos territorios, un tanto desconocidos para algunos, por tanto tras tomarnos algo y saludar a la nueva compañera de pedales: Natalia Palacios, nos pusimos en marcha probando piñones, fuerzas y perniles por el repecho de Sobrearriba, lo cual ya nos puso en situación y en fila de a uno.

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En el pueblo ya dejamos el asfalto para entrar en tramos más estrechos que bordean dirección Oeste las laderas del Campo de los Vaqueiros, echando en algunos trechos pie a tierra, por dificultad técnica y por trasiego de bikers y jacobitas.

Tras coronar el repecho, el sendero se deja caer por unos zigzagueantes trazos hasta el río Nonaya que tocamos por unos instantes para llegar a las orillas del arenero de Llamas, cuyo pueblo cruzamos siguiendo las marcas jacobeas que nos llevan al Puente la Carril, entrando en la parroquia de Villazón para ganar los aledaños del Puente Villampero y por la zona bajera llegarnos a los laterales de Quintana. 

Tras dejar atrás la Casa de Mexil, de nuevo un intenso tramo de senda y camino por el Espenidal adelante para llegar a un lugar que siempre me ha gustado por su simpático nombre: Casazorrina, y «da questa guisa» seguir hacia el solariego caserío de La Debesa, tras mojarnos los pies en el Nonaya, y ya camino adelante entrar en Salas por el pueblo de Mallecín.

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Salas, cuya fundación de la puebla se debe a Alfonso X el Sabio, aunque en parte su belleza dicen las crónicas que se debe a la acción del inquisidor Valdés Salas. Fuera como fuere, cuando llegamos a la capital salense esta rebosaba de gente del motor, que mostraba su amor a base de acelerones y petardazos del escape.

Salimos del tumulto automovilístico raudos y veloces, eso sí con el respeto de unos hacia los otros, y ambos en direcciones contrarias, el vuestro con el objetivo de afrontar uno de los tramos más interesantes del Camino Primitivo, la subida hacia Bodenaya.

Dejamos atrás la atestada Torre de la Vila para pegarnos ya en lo rural a la vera del rio Nonaya que ahora queda por debajo de nuestro ciclar, y por el estrecho valle fluvial vamos cogiendo altura hasta la obligada parada para ver las Cascadas del Nonaya que baja del pueblo de Peñallonga.
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Tras la visita, ahora nos queda remontar un tramo que por La Pavera gana el emplazamiento de El Llanón en la misma carretera N-634. Es un tramo con alguna exigencia técnica en ascenso que vamos ganando cada uno según su calidad y cualidad, hasta la misma carretera por la cual seguimos en ascenso unos metros hasta coger el desvío ante la vieja casa de Servando, donde se toma a la izquierda, cruzando la carretera y afrontando el trazado que circula por tramos que hacen de camino de servicio de la Autovía.

A eso de los 17 km rodados y a 658 mts., de altitud se gana la aldea de Porciles, y tras cruzar la Carretera Nacional- 634,en Bodenaya, que nos recibe con su peculiar albergue peregrino, a cuyo punto nos ponemos la ropa de agua, pues el chubasco nos pilla camino del enclave de La Espina, donde descansan los restos del que fuera el último Presidente de la República Española en el exilio: José Maldonado, al que he dedicado un pequeño trabajo historiográfico..

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En La Espina, nuestras viejas migas del Café París, han colgado los trastos, por lo cual nos vamos a otro bar a tomar un reconstituyente para afrontar la nueva fase del Camino que tenemos previsto para poder llegar a Tineo y dar la vuelta.

El personal está contento, pues la nueva amiga rueda bien, la ruta está gustando, aunque el viento reinante y la amenaza de lluvia tiene a alguno del grupo un tanto atribulado porque la lluvia nos fuera a pillar y dejar fuera de combate.

Afrontamos el segundo tramo del Camino Jacobeo por tierras tinetenses, subiendo por La Calea Arriba, como dice el amigo Juan Moreno «o todo para arriba o en falsos llanos por las medias laderas», lo cierto que el bello camino que nos separa de Tineo, es de una belleza excepcional. El Camino en cuanto coge altura y deja atrás La Pereda, a la altura de las Matiegas presenta unas excepcionales vistas al Sur sobre las amplias praderas tinetenses con las viejas cordales que se abre al pie del río Narcea de fondo.

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Vamos por una sucesión de caminos y sendas que van enlazando pequeñas aldeas ganaderas como El Espín, Argumón, o algún pueblo más grande como Pedregal, para de nuevo subir a faldear por las Tabladas de Rozón y La Escalada. Todo un tramo de excelsa belleza tanto por el entorno como por el propio camino que presenta tramos embarrados, pues el agua mana por todos los lados, pero eso es parte de la belleza de la etapa, aunque los jacobitas vayan un poco agotados de tanto sortear charcos y escorrentías.

Es increíble la cantidad de peregrinos que nos fuimos encontrando por el camino, en general señoras, y casi todos de bastante edad, como las dos señoras oriundas de Gijón y residiendo en Francia y Bélgica desde casi que eran niñas. Una d eellas residente en Alpes me preguntó cual era la lógica de las marcas del Camino Primitivo, pues desde Oviedo se venía haciendo esa pregunta. )

Hemos visto algunas otras parejas jóvenes, con espectaculares palos cogidos en cualquier sitio y a modo de bordón caminar con él, a pesar del peso y la deformidad del palo, turigrino los llaman. En fin, cada uno hace el Camino como le viene en gana, como puede y como sabe.

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Dejamos pues a los jacobitas que iban rumbo a Santiago, y seguimos el bello camino tinetense que se abre paso entre carrileiras de piedras a modo de linde separando prados de un verdor increíble, al llegar aquí como los jabalíes del grupo tiraban , nos quedamos al refugio de un notable roble a picare algo y comprobar como en medio de unos rayos de sol aparecía el granizo ¡ Espectacular.¡

Subimos un poco más por encima de Santa Eulalia de Tineo para cruzar el riego de Ferroiro y entrar en el entrañable lugar de la Ermita de San Roque, al pie del pico Las Eras a Tineo donde se concluye la 2 ª Etapa que hemos establecido para esta ocasión.

En Tineo tras unas fotos ante los monolitos de José Maldonado, último presidente de la Republica Española en el Exilio, y contemplar como la que fue su casa que fue tomada por las fuerzas triunfadoras para usos del sistema, hoy esta se cae a pedazos, cuando debería ser todo un homenaje a modo de pequeño museo dedicado a su quehacer y a los valores republicanos. Pero esto es España y su extraña concepción de la Memoria Histórica.

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Concluida la ruta establecida como Camino Primitivo con fotos varias, ahora nos queda el regreso, que como digo estaba previsto hacerlo por las cordales, pero viendo el cariz climatológico y el fuerte viento, pasamos de subir a la Casa el Puerto, y ciclar la Cordal de Tineo para llegar a la Espina, por cuyo motivo nos echamos a la carretera que comunica Tineo con la Espina que va en paralelo al Camino se Santiago, y en fila de uno nos vamos relevando hasta llegar a la Espina , habiendo cubierto en poco tiempo los 11 o 12 km de distancia que existen entre un punto y otro.

Ya en la Espina se plantea la cuestión ¿Qué hacer? La Cordal de Aguión para desde ella ir hacia El Viso, y dado lo avanzado del día y la climatología no parecía una buena alternativa irnos hacia el promontorio de los Eólicos y bajar hacia Salas por las amplias pistas, eso atraía poco al personal, por lo cual decidimos disfrutar del Camino en sentido inverso.

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Pues por delante teníamos la bonita bajada por el Nonaya hasta Salas, no faltó tiempo para plantearlo, cuando ya arrancamos para tomar en Bodenaya el camino de descenso, no era el trialero sendero del del Viso, pero nos valió, pues este tiene las dificultades justas como para que podamos soltar freno, sin “mancarnos” que diría el otro, y fue en este tramo donde el amigo Poldo y Natalia, y algún otro, de los que no se acuerdan que hay frenos, gozaron como verderones que dice el refrán en la bajada.

Y así fuimos enfrentando la bajada en base a tramos y en una hora interesante, pues dado lo avanzado de la tarde no había peregrinos, por tanto, teníamos para nosotros todo el descenso hasta concluir de nuevo en Salas

Aquí sí que no hubo otra opción, ya que la mejor era volver a realizar el Camino pegado al río que unas horas habíamos ciclado, y dicho y hecho, aunque la subida al cotero antes de dejarnos caer hacia Sobrearriba, se nos atragantó a más de uno pero valió la pena.

Llegados a Cornellana, pues ya se sabe, lo primero un lavado de cara a base de pañuelitos para bebes, salvo alguna que cuenta con ducha portátil…, y luego a celebrarlo con una cerveza, para una buena recuperación como mandan los cánones del ciclismo.

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  • · Fotos de la Ruta de Victor Guerra, Albano Capezzali, José Ramón Orviz
Victor Guerra

viernes, 4 de marzo de 2016

CAMINO DE SANTIAGO EN BTT: SOTO DEL BARCO-CADAVEDO

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  • · Punto de Salida: Soto del Barco
  • · Punto de Llegada: Cadavedo
  • · Puntos de Paso:Piñera-El Pito- Artedo- Soto Luiña-Albuerne-Novallana-Santa Marina-Ballta-Tablizo
  • · Longitud de la Ruta: 36
  • · Horario de la Ruta. 5 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso:1.094 mts
  • · Desnivel acumulado de descenso: 1.172 mts
  • · PARTICIPANTES. Juan Piñera, Javier Dolado, Albano Capezzali, Victor Guerra
  • · IBP INDEX: 123
Aunque los pronósticos climatológicos no eran los más adecuados para acometer una ruta de btt, pues daban una bajada de nieve que según los pronósticos llegaría a cotas ínfimas, aunque no creo que tanto como para que la rasa costera asturiana, por la cual se abre paso el Camino de Santiago del Norte se viera envuelto en una agresiva vorágine nival que nos impidiera rodar la etapa prevista.

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Esperanzados en nuestro optimismo y que se diera una oportuna ventana climatológica, pusimos rumbo a Soto del Barco, punto de arranque de esta etapa que en principio teníamos previsto tuviera como destino la población Luarca, pero por si acaso dejamos nuestros vehículos en Cadavedo por si el tiempo no nos respetara, como así sucedió.

Tras tomar un café con pastas en la cafetería El Parque, esperando que pasara lo gordo del temporal, un fuerte chubasco de granizo que amenazaba con no parar, cuando amainó nos pusimos en marcha camino de El Pito. 

  Salimos de Soto del Barco por el barrio de Villar, para ir abandonando paulatinamente los firmes de asfalto, y entrar en otros trazados de tierra un tanto embarrados, que nos acompañarán durante un rato sobre todo cuando ciclamos al lado dela riega de Olaya, que se cruza para seguir por viejos caminos santiagueros y darnos de bruces con la vía del FVE, y donde una caída de árboles, que será todo una constante en este etapa, nos obligó a hacer algunos extraños rodeos, yendo mis compañeros a la vera del ferrocarril hacia Piñera, siguiendo yo por mi cuenta las marcas jacobitas que pronto me sacaron al núcleo de El Pito y su pintoresco palacio de los Selgas.

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Palacio ideal para visitar, pero embarrados como estamos no es pertinente, por lo cual me fui de «solanas» esperando a los compañeros, resguardados del chubasco en el apeadero de Piñera, seguí pues un rato camino adelante otra vez por viejos caminos que por Pajarín y Belandres, hasta llegar a la vera de la carretera nacional 632, al lado del Hotel Aires del Mar, donde tras un trozo aguardando a mis compañeros, nos volvimos a reagrupar de nuevo.

Las marcas jacobeas desde aquí nos alejan de la rasa costera, por lo cual cruzando la citada Nª 632, a cuya vera seguimos por lo bajero de las laderas de Santa Ana de Montarés, circundando los caminos de servicio de la Autopista, hasta desembocar de nuevo en la citada carretera (Nª 632) quedando ante el conocido cruce de Artedo.

En ese punto las marcas evitan bajar directamente a la playa de Artedo, pues se dirigen hacia el Molino de La Veiga, ubicado a la vera del río Uncín, el cual cruzamos para dar espalda al mar para virar al Sur hacia Mumayor, que ya sale en los cronicones santiagueros, como una temible subida, en cuyo tránsito podemos observar cuestiones tan paradójicas como los dos grandes viaductos, uno por encima de otro, y como contrapunto el puente de arcos fajones del FEVE y la vieja y solitaria carretera Nª 632, todo un desaguisado ambiental.

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Nuestra etapa va tomando altura, por medio del largo repecho de Numayor que nos lleva hasta Campo Cima, a la vez que se va virando sobre el Pico San Andrés yendo hacia el Oeste, hacia Soto de Luiña, lo cual sorprende; pues el Camino de Santiago, da un rodeo hacia el interior dejando de lado la rasa costera, tal vez para evitar la riega Valsera, y los sube y baja del camino. No lo sabemos muy bien, aunque ya George Borrow y Juan del Llano Ponte, hablaron de lo malo del camino, tal vez les atrajera la confortabilidad del hospital peregrino levantado ya en 1516, hubo algún otro, y esto fue lo que siempre atrajo a los peregrinos jacobitas que no en vano vivían en el Camino.

De Soto de Luiña salimos en una combinación de caminos y carreteras el alto de Las Llongas (Llanorrozos) y en este punto se abre la disyuntiva o variante: donde se puede escoger ir por la variante de Las Palancas o por las Ballotas, y cualquiera de las dos que ya en aquellos viejos tiempos ya eran duras pues así lo recogen los cronicones donde las Ballotas, era un subir y bajar vallejas llenas de riegas sin pontones, húmedas y llenas de denso arbolado, y la otra opción era irse por los cerros , o sea por Las Palancas, para evitar los pasos de las vallejas aunque ello arroja unos cuantos metros de desnivel acumulado.

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La variante de Las Palancas tenía y tiene de ventaja aquello de evitar las vallejas, puesto que es un camino más franco con subidas y más expuesto a los vientos reinantes, había y hay muchas menos casas y pueblos, pero tiene bonitas vistas tanto sobre la rasa costera como sobre las cordales circundantes.

En nuestro caso, dado el estado del tiempo, nos fuimos por la variante de la costa, o sea por Las Ballotas, que es más divertido y variado, y que parece que fue utilizado por Felipe el Hermoso y su comitiva, los cuales terminaron maldiciendo tal camino. 

  Nosotros a lo nuestro, y ya en comandita, nos fuimos por los accesos locales hacia la Capilla de Santa Eulalia en Albuerne, para pasar la primera valleja, la del Cerro que por El Cabo nos da acceso a la población de Novellana que se atraviesa dirección Oeste para vadear otra valleja, en esta ocasión la del Prau LLagón que se hace divertida aunque los numerosos árboles caídos sobre los caminos nos proponen difíciles maniobras, en una de estas ocasiones casi que Albano y Dolado se nos quedan casi que electrocutados con los cierres de las fincas tras lo cual salimos de nuevo a la carretera Nª632, circulando por ella unos centenares de metros.

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Este nuevo vadeo de río nos lleva a Casteñeras, donde no nos resistimos a la tentación de pasar de largo sin ver desde lo alto la Playa del Silencio, aunque ello nos obliga tener que volver al pueblo y tomar un disimulado ramal, al pie de Casa Pachín, donde nace un ramal que va en descenso por en medio de bosquetes de bambú que puebla lo fondero de la valleja que riega el arroyo de Cándano, eso sí hoy en parte deforestados un poco a la brava.

Seguimos pues por el camino en ascenso, tirando de las trotonas lo cual nos devuelve a la carretera que viene de forma paralela con nosotros desde el inicio de este Camino de Santiago, la Nª 632, y por la cual se rueda hasta atravesar a todo lo largo, el pueblo de bellos recuerdos para mí, como Santa Marina.

El sube y baja ya se va haciendo duro, pues las vallejas con sus firmes embarrados y con duros repechos nos van pasando factura, y aunque el tiempo nos respeta pues entre chubasco y rayos de sol, no por ello no dejamos de sufrir sus caprichosos cambios (chubascos y repentinos rayos de sol) Por otro lado lo ya citado, los muchos árboles cruzados por encima del camino hacen difícil avanzar de forma cómoda y esperemos que para la nueva temporada peregrina se limpien todos estas cuestiones.

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Una vez en Santa Marina, tan solo quedan dos vallejas más que cruzar, eso sí las más largas, la primera la que cogemos a las afueras de Santa Marina que por San Roque pasamos a la zona de Ballota, que bordeamos por el Sur para meternos en la valleja la que riega el río Cabo, y cuyo trazado nos obliga a bajar hasta el pie de la playa de Ballota, para subir ya de forma calma por la otra aladera hacia Tablizo.

Apenas si este territorio nos deja ver algo más que ver que nuestra propia senda, sí que en algunos momentos podemos entrever la franja marítima, y en algún momento las cordales tan características la cumbre de Santa Ana de Montarés por donde vendría la altozana variante de Las Palancas, pero la verdad es que no se le puede quitar un ojo a los caminos, que no son muy técnicos, pero debido al barro y los charcales nos obligan aprestarles atención así como al cruce de las riegas las cuales en su mayoría no tienen un pontón para cruzarlas.

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Tras este último vadeo salimos a Ribón donde se empata de nuevo con la Carretera Nacional 632, a la altura del PK 151, y aunque las marcas un poco más adelante nos echan hacia el fondo del valle a Lumbiello, nosotros seguimos por la solitaria carretera, ya que la existencia de la Autovía ha derivado todo el tráfico, y deja la carretera muy ciclable y segura, y ya por ella rechazando esta última variante hasta entrar en Cadavedo sin más problemas, pues ya el tiempo o aguanta más, pues es llegar al vehículo y caer otra granizada, de la cual nos libramos por poco.

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Pronto recogemos los bártulos y de nuevo a Soto dl Barco, a por el resto de vehículos y a lavar nuestras embarradas bicis para preparar la nueva etapa
Víctor Guerra

viernes, 26 de febrero de 2016

Ruta Jacobea: Oviedo-Soto del Barco

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Javier Dolado y Tania dirigiendo la tropa (Foto Luis Piñera)
  • · Punto de Salida: Oviedo
  • · Punto de Llegada: Soto el Barco
  • · Puntos de Paso: Posada- La Miranda-Avilés-Raíces- Piedras Blancas-
  • · Longitud de la Ruta: 54 km
  • · Horario de la Ruta. 4 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso: 868 mts
  • · Desnivel acumulado de descenso: 986 mts
  • · PARTICIPANTES, Jose Ramón Natal, Javier Dolado, Albano Capezzali, Juan Piñera, Tania, Noelía Rojo, Victor Guerra
  • IBP INDEX:  81
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La propuesta de seguir por los Caminos santiagueros, sigue adelante pese a las dificultades logísticas, en esta ocasión partimos de Oviedo, con la intención de conectar  con el  Camino de la Costa, sin saber bien cual sería nuestra meta final, lo cual vendrá determinado por varias razones como son  la fatiga del personal y los horarios de retornos que haremos en FEVE hasta el destino de cada uno, y demás y eso determinará que concluyamos en un punto u otro.

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Para tener una idea de las complejas logísticas que nos traemos decir que por mi parte tuve un primer traslado en coche desde Villaviciosa a Gijón, donde tomé la RENFE con la trotona hasta Oviedo, para dar comienzo a la ruta, una vez concluida la ruta en Soto el Barco, aquí la cosa fue más sencilla y directa, tomamos el  FEVE directos a Gijón y luego para Villaviciosa, sin embargo, para la próxima etapa la cosa no será tan sencilla, pero no adelantemos acontecimientos.

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Una vez concluidos todos los traslados y reunidos todos  en Oviedo ante la Catedral de San Salvador, nos  colocamos para la primera foto del día, aunque no sería  para rodar muchos, sino unos metros  para ir a desayunar, en La Luna de Jovellanos, cuyas camareras  nos trataron a cuerpo de rey, en medio de los trasnochadores en pos de algo caliente que llevarse al coleto.

Tras la pitanza y la venganza del Noelia, que quedó sin desayunar en una ruta, enfilamos hacia la Avenida del Mar, tras las conchas de bronce que salpican las aceras ovetenses, y que está claro que están pensadas más bien para peatones que para ciclistas, pues en general la señalización nos llevan por calles de dirección prohibida, aún así  nos vamos arreglando hasta ir dando concluir en la parte final del barrio de Pumarin y entrar en  la parte más ruralizada de la gran urbe ovetense.

O sea que pasmos por debajo de las vías de RENFE, para coger un repechón de aquí te espero, que  se nos pone dura, pues enfrente tenemos una subida así en frío de aquí te espero para llegar a la altura del Lavadero de Fitoria, y su bonita recuperación., su lavado de cara no parece que haya sido una vieja fuente  de 1537
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Lavadero de Fitoria y Fuente y lavadero del Sapu

Una vez en Fitoria el  personal rueda a buen ritmo, mientras otros volvemos la vista atrás para ver los crecimientos que ha tenido Oviedo y entornos, ahora podemos ver en toda su dimensión el HUCA, ¡Impresionante¡.
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Un poco más allá, otro extraño lavadero al pie de la Pista Filandesa, que, visto desde arriba, más parece una representación maxilofacial, que un lavadero, aunque la antigüedad del manantial data de 1.500 y es conocida como la Fuente del Sapu, y  dicho manantial se corona con el emplazamiento de una señorial placa debajo de la cual está grabado “Y Fontanero D. Francisco Pruneda” , o sea Maestro de Obras y Fuentes de Oviedo de la época.

Seguimos la ruta hasta cogiendo el plano un poco más allá del Convento de las Carmelitas y así pasando por delante de las fuentes  ya citadas, vamos virando al Noroeste hacia Cuyences de Arriba, evitando subir a lo alto del Naranco que es lo típico de los bikers, nosotros seguimos obedienetes las marcas  para seguir bajando poco a poco por Laviada y Pollana, para alcanzar  el Puente Cayés, todo ello por un trazado de asfalto
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Esta claro que de nuevo nos saldrá una nueva etapa un tanto urbana, con la salvedad de estar rodando por un tramo bastante desconocido , Dolado queda impresionado por las sugerentes cosas que haya en los alrededores de su casa y que desconocía.


Por otro lado, mi idea con relación al retorno al Camino de Santiago de la Costa desde Oviedo, yo creía que este  hubiera salido hacia  Grao y luego  por Candamo hacia Pravia y la costa; e incluso llegar a  Cornellana para ganar la costa por el corredor el Nalón, aunque desde luego es extraño que un Camino como éste que sale de Oviedo por Fitoria, coja tanta altura. En fin misterios de las recuperaciones de los Caminos.

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Una vez ganado el Puente Cayés (La Ponte), con su impresionante molino que se remonta al siglo XII , aunque su construcción data de 1887, pero su renovación viene del siglo XVIIII y su última restauración se recoge en 1997. Al otro lado al pie de la carretera la que fue capilla de los Díaz Campomanes, y que parece casi más que a una rica  casa de Portazgo.

Dejamos atrás tanta historia, y pedaleamos camino de Posada, pudiendo ver las traseras industriales de los  polígonos como los de Asipo. Se cruza con cuidado la AS-17 para entrar por calles más tranquilas hacia el centro de Posada, a cuyos pies se toma el trazado del GR-200, que va con el Camino de Santiago ya por s firmes de tierra, cogiendo altura hasta  la Fuente La Llastra, y luego entrando en una zona de densos ocalitales camino de las quintanas  de La Mimosa y Santo Firme que nos dan paso al famoso Alto de la Miranda, zona de reposo cicloturista donde convivimos durante unos cuantos minutos con el Club Buenavista de La Calzada (Gijón).

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Tras el reposo convivencial y foto de recuerdo de ambos grupos Buenavista y Btt Asturias seguimos cada uno nuestra marcheta, en nuestro caso el trazado continua  por encima de la carretera AS-17,por Casavieya para cruzar de nuevo la AS-17 un poco más abajo, y así entrar en un descenso hacia La Sota y ya por carretera adelante atravesar por el Concejo de Corvera por Cancienes hasta el Portazgo, que pronto nos da acceso por Las Vegas al centro urbano dela Villa del Adelantado ( Avilés)

Esto sí que es trama urbana en la cual no podemos quitarle un ojo al trafico buscamos subir  por la mítica calle La Ferrería hacia la Plaza del Ayuntamiento, pasando por fuentes y capillas varias, la calle peatonalizada es todo un lujo, aunque el tiempo es excepcional  por el Camino no nos hemos encontrado con ningun caminante jacobita.çDe nuevo otras cuantas fotos ante el Consistorial de Avilés, para seguir por la concurrida calle de La Cámara pasando por la Iglesia de Santo Tomas e Canterbury, o sea la Iglesiona de Sabugo, que echa al mundo laico a una multitud tras la homilía matinal, y me viene a la imagen que si el Padre Garralda supiera que un masón biker anda por los alrededores de su  templo, le da un patatús. Espero no se caiga ni un trocito no vaya a ser que me echen la culpa.

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Bromas aparte seguimos por unos tramados de calles y barrios, para mi desconocidos, como Bastián y La Garita desde donde por primera vez oteamos la recuperada ría avilesina y el museo Niemeyer,  y ya metidos  en pleno descenso por La Cuesta descendemos hacia Raíces,  con los pies puestos en el Concejo de Castrillón para entrar ya en plan triunfante el estival poblamiento Salinas, donde el amigo Poldo, nos espera para tomar unas cañas todos juntos, pues el hombre no levanta cabeza de tanta lesión.

En Salinas nos deleitamos con otro descanso y unas cañas, pues como dicen que la cerveza reconforta, pues nos damos al jugo de cebada y pinchos para ponernos de nuevo en camino disfrutando de la compañía del amigo Polchi.

De Salinas salimos por el cuestarrón de bordea el`pormontorio de Pinos Altos hasta llegar a la impresionante iglesia de San Martín de Laspra, entrando por un camino ya más en plano hacia el barrio de La Cruz, a la vez que vamos bordeando la población de Piedras Blancas, a la cual no parece que entre ramal alguno,  nosotros seguimos las marcas amarillas que no entran en el pueblo y retorna a los viejos trazos de tierra y barro, que tan atrás habían quedado

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Es por otro lado un tramo muy conocido para nosotros, pues ya por él hemos desfilado en varias ocasiones con motivo de la  celebración de la Marcha de Los Marineros y ya por los andurriales de Vegarrozadas y La LLoba desembocamos tras el vadeo de unas buenas charcas en Ventaniella , Parroquia de Santiago del Monte, desde donde se cruza la Nª 643 para subir por Bellay hacia los parajes de La Barrera, La Granda y el Ribadal hasta entra en un descenso también muy embarrado y y divertido hasta concluir El Castillo.

Buscamos subir hacia Soto del Barco  ya sin muchas otras preocupaciones y cada uno por donde Dios le da a entender llegar hasta Soto de El Barco donde hacemos concluir nuestro viaje jacobita, aunque una embarcada para lavar nuestras trotonas de tanto barro nos lleva hasta la gasolinera de Riberas, y ya una vez allí nos fuimos a coger el tren  en Pravia para poder regresar,  unos hasta Oviedo , y otros para Gijón y coger el coche y rumbo a casa
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Fin de una ruta muy cicloturista por su carácter urbano, pero con puntos muy interesantes.
Victor Guerra
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