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viernes, 10 de mayo de 2019

Camino de Santiago. Asturias Interior :Cabrales-Onís



 
Foto de Noelia Rojo

   
Punto de Salida y Llegada: Arenas de Cabrales
·         Puntos de Paso: Poo de Cabrales-Carreña de Cabrales- Asiego-Puertas- Alto Ortiguero- Rebollada
·         Longitud de la Ruta:  43 km.
·         Horario de la Ruta.  5 horas
·          Desnivel acumulado de ascenso y descenso: 1.300 mts
·         Participantes: Juan Piñera, Noelia Rojo, Victor Guerra


Siguiendo con la idea de recorrer el Camino Jacobeo del Oriente Interior de Asturias, el que parte de Panes y se desarrolla por debajo de la Sierra del Cuera que también se conoce por el Camino Real de Cabrales, en el cual convergen otras interesantes vías, como la Calzada Romana de Caoro, o aquellas otras que vienen de la Liébana a través de Aliva. Habiendo expuesto ya dos de las cuatro etapas, hoy toca desarrollar la tercera que va de Cabrales a Onís.

Ya hemos visto la 1ª etapa que va de Panes a Alles, por el Camino de Llonín, y también he expuesto el trazado la 2ª etapa: Alles-Cabrales que desfila por la Calzada de Jana, ahora toca definir la tercera etapa.


Para hacer esta ruta interesante para la BTT, realizo un bucle sobre el eje de la tercera etapa Arenas-Onís, o sea el Camino Real de Cabrales.

Pero par que este no sea un circuito muy duro, lo mejor sería hacerlo en sentido inverso, o sea partir de Benia de Onís, tomando la dirección de El Pedroso y por la Rebollada alcanzar el GR 109 para bajar a Carreña de Cabrales. La vuelta desde este punto, se hace por la AS-114 hasta el Puente Golondrón, donde toma la entrada hacia Puertas y luego por Pandiello  se sube a Ortiguero  y por el  Hoyo de Alda se emprende la bajada a Benia de Onís. Es los más factible para una vuelta por estas latitudes, y digo de hacer así por las pendientes.


Como en la etapa anterior nos dejamos caer hacia Arenas de Cabrales, dejando que el GR-109 siguiera por Pandejana hacia la Llosa de Cabrales, es muy posible que este fuera el paso tradicional que evita bajar al valle y todo tendría que resolverse en el pueblo de Arangas, pero los peregrinos y viajeros actuales necesitan de servicios, y que mejor que bajar a la capital turística del concejo: Arenas de Cabrales.

De este punto hago pues arrancar la ruta donde se toma el camino como si se fuera hacia Poncebos, pero cuando se cruza el río Casaño se vira a la derecha pasando por delante de la Pensión Casaño, y ya todo recto tras un pequeño repecho. Estamos en el Camino de Pandarrieses; es increíble la cantidad de topónimos romanos que hay en la zona.



Por Pandarrieses se coge algo de altura sobre el río Casaño, y cuyo camino nos lleva directamente a Poo de Cabrales,  pasando  junto al Palacio de los Cernuda, con sus dos ventanas a modo de veneras jacobeas.

Visto el palacio, se sigue hasta el lugar del Abarcadoriu, donde se sigue por la izquierda para entrar en el pueblo de Poo, el cual se atraviesa hasta su acceso rodado que nos devuelve a las AS-114, en cuyo punto se vira a la izquierda para seguir rumbo Oeste, pasando por el mítico mirador del Pozo de la Oración, desde el cual se puede ver sin problemas el mítico Naranjo de Bulnes.


La ruta continua por la AS-114 hacia la capital del concejo: Carreña de Cabrales con unos 3,6 km rodados. En medio del pueblo, a la altura de Casa Corro, se toma la calle que se adentra en el seno de Carreña, buscando lo que se llama la Llosa de Carreña, unos cientos de metros más adelante el asfalto deja paso a los firmes remozados que presentan los primeros repechos, luego quedan los firmes tradicionales cabraliegos en general bastante rotos.

Un desvío que se abre a la derecha nos indica que por él viene el GR-109 de Arangas por Pandejana,  nosotros sin embargo seguimos de frente hacia Asiego, o sea  rumbo Norte siguiendo el arroyo de la  Ría,  hasta concluir ante  las cabañas que en su dia fueron remozadas para un fallido proyecto de turismo rural, un montón de dinero gastado para nada.


En Llanu Molín, el camino se deshace de tal forma que nos impide rodar montados en la trotona, o sea que viramos al Oeste  subiendo un tramo empujando la trotona, hasta que el firme y la traza nos permiten volver  a lomos de la bicicleta, una vez ganada altura y llegar a la collada de Asiego,  a cuyo pie se ha erigido un hermoso mirador sobre los Picos y el Naranjo en honor del escalador Pedro Udaondo, podemos darnos un merecido descanso contemplando los Picos de Europa y el Naranjo.

Después se baja o bien hasta el pueblo de Asiego, cuyas calles bien merecen ser cicladas para salir por la parte alta del pueblo, a donde también nos llevaría el carretil asfaltado que sale del Area Recreativa, hasta poder tomar el camino del Molino de Ricao, trazado que está totalmente destrozado, el cual cambia al llegar al molino.

Justo al pie del molino empieza el camino hormigonado que nos presenta un primer repecho muy fuerte hasta dar vista al valle que se hace más plano, luego una pequeña bajada hacia el vale en el se asienta el pueblo de Puertas, pero no se baja a él, sino que se gira un poco antes en dirección a El Cueto.


El estrecho camino se ensancha quedando a nuestra espalda los contrafuertes de Portudera y Cabezo Llerosos, para ir dando vista al valle de Onís, lo cual será patente cuando lleguemos a El Colláu, donde se encuentra el panel dedicado a la Cruz de Raos, lugar este donde se celebraba una importante concentración de pastores, y ganados y gentes, y como de gentes que transitaban esta vieja calzada que unía Cangas de Onís con Panes conocida en esta parte como Camino Real de Cabrales.

Una vez en plena collada se baja hasta la AS-114, donde la ruta nos ofrece una doble posibilidad o bien girar como indica el GR 109 hacia el pueblo de La Salce, una vez se llega a Ortiguero, o irnos hacia Avín directamente.

Dados los problemas de paso y la gran bajada que hay desde la zona del Hoyo de Alda, que es por donde transita el GR 109, he buscado una alternativa, y esta surge para los posibles senderistas y peregrinos, pues ya se llevan unos 14 kilómetros recorridos, y se trata o bien de bajar directamente por la AS-114 hasta El Cruce de la Rebollada, y de ahí o bien seguir directamente hasta Avín y Benia, por una carretera sin arcén y muy transitada, o bien hacerlo por la carretera local de El Pedroso, que es lo que propongo, ya que es un caminar más tranquilo.


Para llevar a cabo esta alternativa, en El Cruce de la Rebollada se deja por unos instantes el rumbo Oeste para virar al Norte, tomando por unos instantes la AS-115, pero para dejarla al poco, cogiendo  un desvío a la izquierda que nos lleva hacia los barrios altos de la Rebollada, y desde ellos bajar por la aldea del El Pedroso, acompañando al río Allones en su descenso final hacia Benia de Onís.

Serán unos 7 kilómetros de bajada por un acceso local sin apenas tráfico que nos deja en la capital de concejo de Onís, en Benia.

Ya en Benia bien merece la pena un descanso en Casa Morán, pues para los peregrinos y los senderistas, aquí concluye su etapa, pues son unos 20 km de pateo.

Para los ciclomontañeros  avezados queda cerrar el bucle, para lo cual nos pondremos en marcha tomando  de nuevo la AS-114 dirección Este, hacia Cabrales, pasando por el pueblo de Avín, aquí o bien se sigue por dicho eje, hasta Ortiguero, para desandar el camino que nos marca el GR 109 y por el cual hemos venido, o a la salida del pueblo de Avín, nos metemos como si fuéramos a entrar al Camping Picos de Europa, pero seguiremos por el camino hormigonado, que por La LLomba sube  al Collado Pardal. 


Una durísima subida de unos tres kilómetros, Eso si hormigonada, hasta llegar al mismo collado.

Eso si antes en Pardal, se podía pasar la portilla, y pasar al otro lado donde está la antigua Mina Delfina, pero ahora hay problemas con dicho tránsito, y la continuación del GR- 109 ha planteado un paso muy malo, tanto para senderistas y más para ciclistas, lo que nos obliga subir hacia  Balbueno, y luego  hacer un cruce como de un kilómetro con la bici al hombro, hasta llegar a la citada Mina Delfina.

Una vez en ella, se rodea la hondonada del Jou de Alda y se sale en dirección al pueblo de la Salce cuyo acceso rodado nos deja de nuevo en la AS-114 pero en Ortiguero,  Una vez aquí o bien nos vamos de nuevo por el GR 109, Camino Real de Cabrales, o sí se quiere algo más rápido pues en el mismo Ortiguero  se toma la dirección de Las Estazadas  para coger el desvío del pueblo de Pandiello, por cuyo carretil asfaltado se sube hasta el pueblo para luego bajar en fgrenética bajada por la otra vertiente hacia Puertas, y desde ahí  se sigue por el acceso rodado del pueblo hasta el Puente Golondrón en plena carretera AS-114.

En Golondrón se gira a la izquierda y se prosigue el descenso de forma directa a Arenas de Cabrales, pasando por Carreña y Poo de Cabrales.  Ruta que se hace dura por sus empinados repechos y firmes muy desestructurados.

Fotos de Juan Luis Piñera, Noelia Rojo y Víctor Guerra

© Victor Guerra

viernes, 19 de abril de 2019

Camino de Santiago de Interior: Panes- Alles

  • · Punto de Salida y Llegada: Panes
  • · Puntos de Paso: Abándames-Cavandi-Llonin-Besnes-Alles- Trescares- Mier- Robriguero-Puente Lles
  • · Longitud de la Ruta: 41,5 km.
  • · Horario de la Ruta. 4 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso y descenso: 1.160 mts
  • · Participantes; Olegario y Víctor Guerra

Tenía ganas de presentar esta desconocida ruta, como tal ruta jacobea que surca la Asturias Interior, y aunque en BTT ASTURIAS, ya ha publicado muchas rutas por la zona e incluso utilizando parte de este territorio, pero no está demás publicarla y vincularla precisamente con el Camino Jacobeo de Interior.



Este es un camino muy desconocido, aunque tiene bastante antigüedad sería necesario investigar sobre los inputs que atestiguan esa importancia peregrina, aunque hay alguna crónica que nos dicen que este Camino, era el preferido de una serie de viajeros y peregrinos.

Y es normal, porque desde Pesués los peregrinos preferían obviar las rías y regatos varios que iban topando a lo lardo del «Camino de los Francos», y derivaban a este que no solo iba protegido por la Sierra del Cuera, sino que iba más elevado y pasaba por encima de casi todas las riegas que bajan de la Sierra del Cuera, con la singularidad de que estaban mucho más cerca de poder desviarse hacia el Santuario de Covadonga.


Una vez visitado el recinto covadonguino a través de Cangas de Onís, conectaban con el Camino de los Francos en los predios de Arriondas, y ya por la llamada Depresión Mesoterciaria continuar hacia San Salvador de Oviedo, pasando por Sevares, Villamayor, Infiesto, Nava , Pola de Siero.. etc.

El punto de arranque de este Camino como astures lo situamos en Panes, aunque dicho trazado venir viene desde Pesués o de Puentenansa por las tierras de Cimiano.



Nuestra propuesta de ruta, es realizar este trazado con alguna que otra variante, para ello se sale de Panes, en dirección a la carretera que va para Cabrales la AS- 114, la cual se recorre como 1 kilómetro para entrar a la derecha ante una solitaria casa y subir en fuerte rampa hacia el camposanto de Abándames, para pasar a continuación al propio poblamiento desarrollado sobre un longitudinal eje, por el cual se rueda a la vez que vamos admirando las casonas, así como las inscripciones que se abren a ambos lados de nuestro pasar. A nuestro paso la iglesia de San Juan Bautista, o el Palacio de la Cajiga o la del Palenque.

Se sale de Abándames abierto a los cuatro vientos y con cierta altura sobre el valle de Panes, para salir al Oeste hacia El Suyu. Antes una bifurcación, se toma por la derecha por el camino que va hacia la casona del Socueto, la cual tiene una ventana en forma de venera labrada, señal inequívoca de las influencias jacobeas, pero este viejo camino que subía a Cavandi, no lo podremos seguir por estar cerrado a paso debido a la propiedad privada de Socueto, pero sí que nos podremos acercar a la curiosa y bien cuidad capilla de ánimas, ubicada a la vera dela riega de Monejo, y donde se dice que hubo un antiguo monacato.

Visitada la capilla de Ánimas se retrocede hasta la bifurcación anterior para tomar el ramal derecho que nos permitirá ir subiendo hacia el caserío y depósito de aguas de El Suyu, ahora el tramo está arreglado y hormigonado y se puede subir bien hacia la zona alta del recorrido rodeando la finca de Socueto,. Se pasan la cabeceras de las riegas sin mucho problema, pudiendo observar la finca ya citada a la izquierda, así como la impresionante mole de la Pica de Peñamellera.

Tras rodar unos 6 km., nos colocamos ante las cuadras de Camprecie, que en su tiempo fueron casas de vivir, al punto, y tras un enorme repecho hormigonado se desemboca en la collada de Cavandi, dando vista, tanto al valle de Abándames como al de Llonín.

El camino antiguo ya está perdido pues desde aquí o desde Cavandi Hoyo, al par de la Ermita de San Julián se iba directo hacia el poblamiento de Llonín, pero eso hoy es imposible.

Como el amigo Olegario no conoce nada de la zona, en vez de bajar por la carretera, ya que el antiguo Camino de Santiañes está también cerrado teniendo que bajar hasta la Molinuca por carretera, aprovechamos la circunstancia para ir a la aldea de Cerébanes, o sea que en Cavandi se toma el primer desvío por un camino que surca toda la Sierra Perumoru, y por la zona de Vallés nos dejarnos caer hasta la aldea de Cerébanes con su iglesia de la Inmaculada y su destartalado palacio, con las inscripciones religiosas en los dinteles de las puertas.

Este palacio perteneció a Francisco Sánchez de Caso un indiano que regreso de México como rico hacendado y casado con una natural de aquellos parajes, parece que ésta real hembra era de alta creencia religiosa, lo que en parte explica tanta inscripción «Hízose a costa de Don Francisco Sánchez de Caso. Año de 1734» otras corresponden a las Bienaventuranzas, «Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios».


Tras visitar las ruinas, bajamos a buscar la carretera PB-4, yendo hacia el Oeste, camino del pueblo de Para, donde nos desviamos hacia la parte baja este buscando el carril que por Santiañes nos baja en rápido descenso hacia la vera de la AS-114 y del rio Cares, al lugar mítico de La Molinuca, con unos 12 km rodados.

Emplazamiento pesqueril, truchero y salmonero por excelencia, como es La Molinuca, la dejamos al punto rodar por el camino hormigonado que sube a la vera de la riega hacia el pueblo de LLonín, cuyo centro urbano ocupa el antiguo lavadero del pueblo, y con 13 km rodados y en ese enclave es un buen momento para dar un tiento a las vituallas.



De Llonín se persiste en el rumbo Oeste, para seguir hacia el caserío de Santo Tomas que bien se puede hacer por el trazado de Río Aliso, pero en nuestro caso preferimos el camino que va algo más alto, dejando de lado la carretera que va a La Candaliega, y que se va por los Puntíos, bajo el abrigo de la Sierra del Cuera hasta llegar al caserío de Santo Tomás, donde por fin pudimos conocer a su afable propietario el Sr. Tomás, que resiste al comunismo y al capital en tan apartado rincón. Desde este enclave que debió ser en su momento un claro y notorio cenobio debido nos comenta Tomás a los topónimos de la zona, como La Trapa, eso nos cuenta a la vez que nos relata la amplitud de sus posesiones.

Allí estuvimos un buen rato dándole a la parpayuela, sin que pudiéramos sacra en claro sobre la antigüedad y origen del porqué de este segregado enclave.


Retornados al pedaleo se persiste en el rumbo poniendo dirección hacia el Collado Pelea, cuya ascensión se hace cómoda pues cuando se pone más pindia los tramos de camino se hayan hormigonados, lo que permite subir al citado collado sin mucho problema.

Desde el collado se nos da vista a las dos vertientes, la de Llonín que dejamos atrás y por delante la del valle de Alles, y como no la omnipresente la Sierra del Cuera.

Se baja rápidamente hacia el arroyo Padrino para pasar a la remozada aldea de Besnes, donde se articuló uno de inputs de turismo rural más importante de la época, como fue la Tahona de Besnes que competía con Taramundi, y que terminó cerrando, pero pese a las dificultades de nuevo se abrió al público. Se pasa por delante de capilla de San Millán y del molino de la Tahona para pasar por delante del hotel rural camino de la capital del Concejo de Peñamellera Alta: Alles al que se sube por un bonito paseo entre lo rural y lo natural.


Alles con 20 km rodados, es una buena zona para los que vengan andando, pues merece la pena quedarse en dicho poblamiento, hay donde comer y dormir, que más quiere uno. Nosotros nos aceramos a la impresionante iglesia, casi catedral, para refugiarnos por unos minutos en el bar tienda La Bolera, donde a uno le sella la credencial peregrina, si la llevamos. En todo caso se puede bajar de la página web de www.miscaminosacovadonga.es

En Besnes ya nos topamos con el GR 109, al que se le buscó por un lado los terrenos fáciles de Robriguero dejando la traza que hemos traído de lado, y aquí en Alles ,los diseñadores tampoco se mataron mucho en el diseño, se fueron por el primer sendero que se echaba hacia la calzada de Jana.


En nuestro caso renunciamos a ese sendero marcado como GR 109 que ya conocemos, y buscamos el camino real que iba hacia Jana, digo que iba, porque ahora está medio comido por los cotoyales, pero creo que es el mejor, tanto es así que el nuevo track que os dejo, se expone otra bajada que se coge un poco más adelante, o sea que hay que salir de Alles por la AS-345, dejando atrás la aldea de Trespalacios y antes de llegar a Rieña, se baja a la izquierda por Pastorias, un camino que busca el río Seto y el cual nos baja hasta un carril asfaltado que viene de Roazagás, y que en el punto de Casa Segunda , o el llamado Rancho Jana es donde se desemboca. (pero esta zona hay que matizar mejor la bajada,

La segunda etapa del camino jacobeo, que empieza en Alles se va por el carretil arriba hacia la aldea de Rozagás, pero en nuestro caso en este punto, en el rancho de Jana y con 25 kilómetros rodados nos vamos río abajo pasando por delante del Molino de Jana (La Matona) y del desvío que toma el GR 109 para subir por la ladera de Jana hacia Alles. Se sigue por el carril asfaltado hasta desembocar en El Pontón en mismo Trescares, O sea en la AS 114. No queda otra que tomar este eje, girando a la izquierda hacia Panes. Hasta Mier no tendremos otra opción.


Se baja por carretera hasta el mismo pueblo de Mier, aunque nosotros a los 3,2 km desde Trescares, cruzamos el río Cares, para ir por la Senda fluvial y entrar en el pueblo de Mier, donde nace la posibilidad de seguir el GR-109 que sube al Collado Serna, dejando a un lado la Pica Peñamellera, que desde esta posición no parece gran cosa como pico.

Obviamos esa posibilidad, y seguimos por la AS-114 hacia Panes, o sea al Este, dejando atrás La Molinuca, para desviarnos en el Puente Viejo, por encima del río Cares, para de este modo poder subir hacia la iglesia de San Pedro de Tobes, cuyo punto se llega tras un primer repecho duro, pero después se va en cómodo trazado hasta la iglesia saliendo de ella hacia el núcleo de Robriguero, donde se vira a la izquierda para tomar el camino de Puente Lles donde nos lleva sin mucha más opción la carretera de Bores.



Esta última rodadura nos coloca con 39 km., recorridos ante la carretera Nª 621 que viene de Potes, se toma el ramal izquierdo y se rueda escasamente un millar de metros y a la altura de Colosia, se deja la carretera para entrar por el paseo fluvial de Panes, que nos devuelve al lugar de partida., o sea a Panes.

© Víctor Guerra

viernes, 9 de febrero de 2018

Vuelta a Sierra Perumoru y Robriguero

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· Punto de Salida y Llegada: Panes
  • · Puntos de paso: Abándames. Cavandi-Cerébanes-Bores-Cuñaba-Venta Rumenes-Puente Lles.
  • · Longitud de la Ruta: 35, 2 km
  • · Horario de la Ruta. 4 h.
  • · Desnivel acumulado de ascenso y descenso: 1.436 mts
  • · Participantes: Luis Roza, Javier Riestra. Albano Capezzali, Victor Guerra
  • Track de la ruta en Wikilock:https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/vuelta-argayon-cunaba-22531984 
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Uno de los territorios que tal vez menos se recorran en btt, más allá de los clásicos GRs, sea el extremo oriental asturiano, al que esta ocasión queremos dedicarle unas horas con una ruta que nos lleve por rincones desconocidos, pero emblemáticos como los que nos ofrece esta ruta que da vuelta a las sierras de Perumoru y Robriguero.

Se parte de Panes, para tomar la carretera que va a Cabrales, la cual se abandona ante el desvío que nos permite subir por el fuerte repecho hacia la noble villa de Abándames, que nos lleva en primer término a pasar por delante de la Quintana de los Muertos, hasta desembocar en el eje urbano que atraviesa toda la villa.

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En dicho tránsito iremos viendo casonas y portaladas que nos muestran la hidalguía que tuvo en su tiempo la villa, su articulación urbanística nos viene también a indicar que este lugar fue paso de trashumantes mercaderías, provenientes de la Calzada de Jana, a la que llegaban a su vez las calzadas procedentes de Llanes o Ribadesella y se iban hacia el Sur por la calzada de Salámica o por las calzadas de Caoro o del Duje hacia las sureñas calzadas del Esla y el Cea.

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De Abándames, se sale hacia el Oeste por el camino que se abre en la bifurcación a la derecha en leve ascenso hacia los depósitos de agua de El Suyu, el camino va tomando altura por tramos muy empinandos y hormigonados que viran al Norte para encararnos contra la ladera que baja del Cuera, para luego ir variando sobre las riegas que bajan de Las Minas y Peña del Prisano, hasta conforma la riega del Monejo.

El camino parece que desaparecer, pero da vueltas sobre las riegas para llegar en plano a la majada de Camprecie, y desde ese sorprendente conjunto de cuadras, que en su tiempo debió el núcleo de un pueblo nos dirigimos sin problemas hacia Cavandi, dando vista al valle que viene de Llonín, tomando de esta manera contacto con el acceso rodado por el que nos vamos unos metros para desviranos a la izquierda dejando la carretera, para tomar por la cumbral de Perumoru que nos enfila directamente por una bonita bajada hacia el pueblo de extraño nombre, como es Cerébanes.

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En pis-pas estamos ante las ruinas del palacio barroco de Cerébanes, curioso y paradigmático levantado en 1734, aunque hoy presenta un estado bastante ruinoso, que en su día fue una construcción de planta rectangular, con dos pisos de altura en la fachada principal, que es la meridional, y sólo uno en la trasera, ya que el bajo queda enterrado debido al desnivel del terreno. Tiene dos cuerpos unidos, el principal al este, definido por cortafuegos, que acumula los elementos nobles, y otro más modesto al oeste; el primero es de piedra vista, y el segundo está, en parte, enfoscado y encalado. 

Aparte de su magnífico enclave, dominando un amplio panorama, y su excelente construcción, destacan en el palacio las numerosas inscripciones que conserva, labradas en los dinteles de puertas y ventanas, tanto en el exterior como interiormente. Además de jaculatorias e inscripciones piadosas y conmemorativas, aparecen varias fechas, señalando las etapas constructivas y el nombre del propietario.

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Los materiales usados, son la mampostería y el sillarejo, con sillar en torno a los vanos, cornisa y esquinales de dos. Perteneció a un indiano que regreso de México como rico hacendado y casado con una natural de aquellos parajes, parece que ésta real hembra era de alta creencia religiosa, lo que en parte explica tanta inscripción «Hízose a costa de Don Francisco Sánchez de Caso. Año de 1734» otras corresponden a las Bienaventuranzas, «Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios», lo cual ha hecho pensar a algunos que este edificio fue un antiguo monasterio, dicho edificio fue incendiado durante la guerra carlista. Actualmente es de titularidad privada.
De Cerebánes se sale en dirección Oeste hacia el pueblo de Para, en el que la inteligencia y buen hacer de los paisanos nos obsequian con unas interesantes tallas en madera al aire libre que deleitan nuestros objetivos fotográficos.
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Tras ello, nos vamos por el acceso rodado hasta lo fondero el valle que cruza el río Cares, o sea hasta La Molinuca, donde cruzamos el puente colgante sobre el río Cares, para virar por la orilla de la izquierda, y seguir por el sendero que sube hacia la Ermita de Nuestra Señora del Pilar, desde cuyo enclave se puede ver la otra vertiente por la que hemos venido y que explico con calma al compañero Roza, extasiado por estos parajes.

Al pie del acceso rodado, a la altura de Bores, se gira a la derecha para irnos hacia el barrio donde se encuentra el enorme palacio de Bores, en fase de reconstrucción y donde aprovechamos la portiacada para del autobús para reponer fuerzas y dar unos tragos a los espirituosos alimentos líquidos que llevan Albano y Roza, y que complemento con unas pastas de coco y naranja.

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Reconfortadas las fuerzas, la ruta prosigue pasando por el lateral del palacio por el camino marcado como PR-AS 175 Jargú-Cuñaba-Minas de Argallón-Bores. Se sigue por la pista de concentración parcelaria en ascenso hacia Vallejo de los Prados, dejando el ramal que sube hacia la collada de La Serna por donde se va el GR-109 de Asturias Interior, el ascenso es duro, pero poco a poco vamos ganando altura hasta entroncar con el viejo camino que viene de Robriguero hacia Argallón, a cuyos predios llegamos en medio de bastante mal tiempo, eso sí cada uno a su ritmo, dado que nos hemos venido pocos, cada uno sigue su ascensión de forma paulatina.

Contemplamos las rebuscas del preciado mineral aurifero, que se dió por estos lares, que puso toda la zona patas arriba, escombreras a las cuales nos les ha llegado la reconversión ambienta.

Desde esta atalaya también podemos ver la otra capital de Peñamellera: Alles.

Ya en el collado Las Siellas, damos vista aguas vertientes al valle de Cuñaba y los crestones de la Sierra Nedrina, dejando atrás el valle que riega el río Cares. Una vez pasada la collada nos vamos pista abajo ya hormigonada en un descenso desenfrenado hacia el subvalle en el cual se asienta el pequeño pueblo de Cuñaba.

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El tiempo que nos ha respetado hasta ahora se vuelve duro y nos empapa, por tanto decidimos renunciar el subir hasta San Esteban de Cuñaba, e incluso irnos luego hacia el diseñado bucle por los predios de Merodio.

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Una vez se entronca con el acceso rodado del pueblo, subimos un pequeño collado por encima de las praderías de La Cuera, para dar vista al otro valle en el que se halla el pueblo de San Esteban de Cuñaba, cuyo valle riega el arroyo de Rumenes, y por el cual bajamos como tiros, por el acceso rodado a los pueblos de Cuñaba, hasta desembocar en lo fondero del valle del río Deva, la otra gran arteria fluvial de Picos de Europa y sus valles, que va acompañada aguas abajo por la carretera N-621 que cruza de Sur a Norte el Desfiladero de La Hermida
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Por el desfiladero, ya por la carretera N-621 nos vamos hasta la bifurcación de Puente Lles, que dejamos atrás, hasta llegar a la altura del pueblo de Colosía, donde una vez cruzada la carretera, nos desviamos hacia la senda fluvial que se pega a la a la gran arteria que ya configuran las dos grandes arterias el Cares y el Deva, que desembocan en Panes, al igual que nosotros mismos a cuyo destino llegamos tras una intensa ruta por los extremos occidentales asturianos., y de cuya dureza por la climatologia nos reconfortamos con una comida en el Restaurante Covadonga de Panes, el cual merece la pena visitar.

Fotos de Víctor Guerra. Albano Capezzali

© Victor Guerra

viernes, 8 de diciembre de 2017

Vuelta a la Pica Peñamellera

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  • · Punto de Salida y Llegada: Panes
  • · Puntos de Paso: Puente Lles-Bores-Robriguero-Mier-Trescares- Alles-Besnes- Llonín-La Molinuca-Abándames
  • · Longitud de la Ruta: 35 km
  • · Horario de la Ruta. 4, 30 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso y descenso: 1.196 mts de ascenso
  • · Participantes: Albano Capezzali, Luis Roza, Victor Guerra

  • Track de la Ruta en Wikiloc:https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=21421908
No es que la climatología fuese la más adecuada para rodar dadas las previsiones: lluvia y nieve en cotas muy bajas, y aún con todo, la gente de BTT ASTURIAS, eso sí muy poca, apenas tres unidades bikers nos desplazamos hasta el extremo oriental asturiano para un día de ruta con el objetivo de unir las dos Peñamelleras: Baja y Alta, y sus respectivas capitales: Panes y Alles en un recorrido circular.

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Así fue como en medio de la tormenta y las malas previsiones nos dispusimos a cumplir con nuestro objetivo, ya instalados y puesto en posición en los aledaños de la senda fluvial de la Brañona de Panes, tomamos esta, rodando por los predios de la desembocadura de los ríos Cares-Deva, el primero proveniente de Cabrales, y él otro baja raudo y veloz de los valles lebaniegos.

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Una tranquila rodadura por la senda fluvial llena de soledad a estas horas y con un día de perros, cuya traza nos dejó en las afueras de Panes, encarados con la carretera N-621 a la altura de Colosía, rodamos pues por el citado eje de comunicación que une las poblaciones de Unquera y Potes, y tras unos cientos de metros por dicho eje nos desviamos a la altura de Puente Lles a la derecha tomado el acceso rodado hacia Robriguero

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Un tramo en ascenso que se va calmando en cuanto a la pendiente y que nos sirve para ir calentando pues hasta el mismo pueblo de Bores, se rueda por asfalto, y cuyo itinerario nos ofrece interesantes vistas sobre el camino de vuelta, lo cual queda a nuestra derecha, y que tiene como telón de fondo la Sierra del Cuera, y el Pico el Paisano cerrando la cumbral antes de morir en las riberas fluviales del Cares-Deva.

Se sigue rodando con la vista puesta en el Matterhorn asturiano, o sea la Pica de Peñamellera que durante todo este tramo llevamos delante y que presenta una estampa impresionante, y será una referencia durante casi toda la ruta, tanto en la ida como en la vuelta.

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En Bores bajo la sombra de la Pica de Peñamellera y del monumental palacio de Orejuz, el popularmente llamado como el Palación, aprovechamos el descanso que la tormenta nos dió por unos momentos, para poder quitar algo de ropa y echarnos a rodar por las pistas de concentración parcelaria que arrancan desde el mismo pueblo de Bores, y que trepan a través de las praderías de Texiorias, ganando altura sobre el pueblo, por tramos de tierra y hormigón para poder remontar algunas fuertes pendientes.

De esta manera se gana el Vallejo de los Prados, que es el punto que nos permite un último asalto encarar dirección Norte, la subida hacia el Collado de Serna que nos permite a su vez pasar de Peñamellera Baja a la Alta, y poder contemplar la bella estampa, como es ver el serpenteante río Cares y el pueblo de Mier casi que a vuelo de pájaro. Eso sí tras cobijarnos unos minutos en una cuadra de ganado a esperar que la tormenta amainara y mientras tanto probamos el orujo de petaca de Albano y el brownie de chocolate con semillas de chia y quinoa que hice para la ruta.

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Tras ello, unas fotos y video, y subir las cremalleras, pues ante nosotros un vertiginoso descenso hacia el pueblo de Mier, al que llegamos tras una rodadura de unos 13,6 km. La bajada siempre por amplios trazados de tierra y hormigón que nos dejan ante la AS-114, donde tomamos el ramal ascendente, acompañando durante unos tres kilómetros al rio Cares, aguas arriba, hasta llegar al pueblo de Trescares. Dejando de lado la señalización del GR 109 Asturias Interior que hemos ido siguiendo en Mier, ya que se dirige a Niserias.

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De nuevo un descanso impuesto por la lluvia y la granizada, eso sí ahora los pasamos en el seno del confortable restaurante Monte Río, tomando caldo de gallina y vino, hasta que escampó y pudimos tomar el camino viejo de Trescares que va a Alles por la Corona del Cueto, o sea unos escasos 15 minutos de porteo de las trotonas (1,5 km) cuyo andar nos coloca en lo alto del paso hacia la capital del concejo, tras ello un camino de piedra pulida tapizado de la clásica alfombra de hojas otoñales, por cuya traza rodamos con cierta prudencia dado lo patinoso de los firmes y poder llegar en un pis-pas ante la monumental iglesia de Alles, pueblo que nos recibe en plena soledad

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Sin pararnos un minuto más, no vamos por el camino que baja hacia el núcleo de Turismo Rural de la Tahona de Besnes, que es por donde además sube el ya citado GR 109, procedente de Niserias, nosotros lo habíamos dejado en Mier.

Ya en Besnes, en las últimas casas, subimos entre ellas para coger la carretera AS-345, y un poco más abajo, justo enfrente una casa se abre una amplia pista que sigue el arroyo Padrino hacia el Collau Peleas. Una subida tranquila por amplios trazados de firmes de tierra que pasan a ser hormigonados una vez que la pista coge pendiente para subir al collado y cambiar de vertiente, pese a la impresionante vista que ofrece el trazado, luego resulta que se sube bastante bien hasta el mismo collado.

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Poco pudimos disfrutar de las vistas, pues ya la lluvia era permanente alternando con granizo, por tanto, ganada la collada se deja el rumbo Norte para ir al Este, valle abajo hacia el caserío de Santo Tomás de Arriba, en cuya bifurcación se coge el ramal de la izquierda que nos lleva hacia el pueblo de Llonín, cuyo poblamiento se cruza a todo lo largo, para ir virando al Sur, pudiendo ver los pueblos de Robriguero y Bores entre los peñascos, casi que alcance de la mano.

Se deja el camino incierto hacia Cavandi, para bajar por la pista hormigonada que va en descenso permanente hasta llegar al establecimiento hostelero de La Molinuca, aquí la idea primera era subir por carretera a Cavandi, pero viendo que el aguacero no escampaba, nos fuimos por carretera, para salvar los seis kilómetros que distan de Panes.

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Estos los hacemos a través de la AS-114. El agua circula por todos los lados, y brota de cualquier agujero de las paredes calizas. Seguimos rodando por la AS-14 hasta desviarnos en la zona del Molino de Monejo, hacia la izquierda por el carretil asfaltado que sigue la riega y que dobla para subir al bonito pueblo de Abándames, con sus casonas y dinteles de cierta nobleza e hidalguía, y ya rumbo Este, se cruza el pueblo para buscar su Quintana de los Muertos, por cuyo seno bajamos al camino lateral de la AS-114 y entrar de nuevo en Panes con una chupa de agua de aquí te espero.

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Fotos: Albano Capezzali, Victor Guerra

Victor Guerra
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