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viernes, 1 de febrero de 2019

RODANDO POR LA SIERRA DE TINEO

  • · Punto de Salida y Llegada: LA ESPINA (Salas)
  • · Puntos de Paso: La Pereda-Alto de Casa el Puerto-La Llaneza- Cerezal-Alto de Piedratecha- Tineo- El Pedregal.
  • · Longitud de la Ruta: 32 Km
  • · Horario de la Ruta. 5 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso y descenso: 1200 mts
  • · Participantes Javier Dolado, Javier Riestra, Fernando Torre, Carlos y Fino de Lavio,  Javier Paredes y Víctor Guerra

Volver a las tierras alta de Salas y recorrer desde ellas la Sierra de Tineo, al margen de vanas apuestas tipo Graviti, es siempre una delicia y máxime en estos tiempos tan revueltos, y ya no digo nada si encima nos acompañan los promotores de la Ruta de la Flavius de Lavio, a la que esperamos poder recorrer sus trazados para resarcirnos de no haber podido acudir este año.

Ese fue el marco en que nos movimos hace un par de semana sábado, y en esta ocasión hemos tomado como punto de encuentro el Bar El Cándano en La Espina, que sigue siendo lugar de parada y fonda, antes de echarnos a esos mundos bikerianos, que en esta ocasión desfilarán por las inmediaciones de la bella sierra de Tineo.


Tras la puesta a punto en el Cándano, reavituallando de líquidos y sólidos nos ponemos en marcha dirección Oeste, subiendo hacia La Pereda desde la rotonda al pie del bar subiendo por la llamada Cale de Arriba, que presenta buenas trazas y que nos permite subir sin muchos problemas hacia La Picota.

En un momento dado ya nos sobra ropa, porque el dia esta como tristón, pero no hace mala temperatura ni llueve.
 

Al salir de la Pereda e ir hacia La Picota, ya estamos definiendo el trazado que se desarrollará por la margen norteña de la Sierra de Tineo, que a estas alturas su comienzo lo marca el promontorio de los Altos de la Pereda, a cuya cumbral se sube tras unos cuantos cientos de metros de rodadura y el inevitable porteo por los predios del Monte Casa Cristo, para alcanzar de esta guisa la collada de la Degollada, con apenas 3,7 km.

Ahora se va en plano sobre el valle por cuyo fondo desfila el río de Brañalonga, no tardando mucho, pues vamos disfrutando del dia y el paisaje no hay prisa alguna, se llega a otro significado enclave Alto de la Casa El Puerto, con 6,3 km ya ciclados.

Desde este punto seguimos por la carretera AS.359 que va al Alto de Parafita, pero en nuestro caso nos metemos al punto en el pinar del Monte de Guromayor, por un camino que va en plano y por debajo de la carretera hasta llegar al Chanu y Fuente la Cruz.

Atención a este punto, es importante porque aquí se cambia de rumbo, se viral al Norte, tomando una senda que van por el lateral derecho de la Peñas de Buseabrín, estrecha y casi imperceptible que tras dejar atrás unas abandonadas praderias se pone de nuevo dirección Oeste buscando el viejo camino por la Campachonga y el Campu, donde encontraremos una buena traza caminera, muy vieja eso sí, que nos lleva al pueblo de La Llaneza, donde concluye el asfalto. (10,4 km)

Salimos de La Llaneza por caminos que van hacia el Chanu del Horriu valle abajo, aunque eso tarda poco en cambiar al tener que virar para coger la riega del Caborno, muy arriba e ir hacia el reguero de Penedón, un largo tramo de viejas trazas camineras hoy medio abandonadas que nos van sacando a zonas más abiertas hasta alcanzar el pueblo de Cerezal bastante más grande. (13,4 Km).

Del pueblo, desierto a esas horas, salimos por asfalto y en rampa para dejar de lado su carretil asfaltado e ir al Sur pro una amplia pista que va a cubierto, por debajo de Peña Canteironas y El Chao que muestran sus molinos, paradójicamente quietos, ganamos de esta forma el Alto de Piedratecha, donde nos damos de bruces con las marcas del Camino de Santiago.

Durante la ruta hemos visto señales, por aquí y por allá del programa de Gravity Zone de Tineo, ruta 7 , y la verdad es que no se han matado mucho en el diseño de la ruta, digamos que han ido a lo clásico, sin innovación ni imaginación.



En el Alto, con 17 km rodados, se cierra el bucle sobre la cumbral tinetense, ahora toca recorrer por la margen sureña la sierra en dirección a la capital del concejo, hacia Tineo, por un camino arreglado y señalizado que va por Rumiayor y la Ferita en un descenso tranquilo pasando por encima de Piedralonga, ciñéndonos a la vera de la ladera del pico Navariego y divisando los predios de Tineo, guarecido en el valle sobre el que se descuelgan sus casas. Vamos poco a poco, pues durante el camino por mi parte me he quedado sin freno trasero, y pese a las maniobras de Torre por mejorar la situación la avería se resiste, y detener en los descensos con el freno delantero es todo un peligro.

Pasamos por delante de la cabaña del último mohicano de Filipinas, o sea de Arcadio Rey, el Pana que ha pasado al Oriente Eterno, y cuya morada está dejada de la mano del GADU. Nuestros amigos de Lavio nos van llevando por los vericuetos tinetenses hasta el Campo San Roque, donde se impone un caldo caliente.


Si desde Piedratecha no había problemas, menos los hay desde San Roque, pero serán Carlos y Fino quien nos irán conduciendo en general por el Camino de Santiago cruzando la parroquia de San Eulalia de Tineo, teniendo como referente el polígono industrial de la Curiscada o los molinos de Bodenaya, puesto que vamos dirección Este, cruzando las Tabladas de Rozón y cruzar la aldea de El Pedregal, pasando por delante de pequeños caseríos hasta desembocar de nuevo en La Pereda, y terminar en La Espina, en Cándano tomando sus pinchos boccato di cardinale.

© Victor Guerra

viernes, 7 de octubre de 2016

Recorriendo La Ruta de los Hospitales

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  • · Punto de Salida: Tineo
  • · Punto de Llegada: Puerto del Palo
  • · Puntos de Paso:
  • · Longitud de la Ruta: 33
  • · Horario de la Ruta. 4 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso: 1.179 mts
  • · Desnivel acumulado de descenso: 736 mts
  • · Participantes: Ramón Orviz, Polchi, Dolado, y el que suscribe
El Camino jacobeo asturiano ofrece bellezas paisajísticas tan interesante como etapa de Tineo, y más si uno toma la famosa ruta de los Hospitales.

En la anterior temporada de las Rutas de BTT del Suplemento Campeones, habíamos dejado nuestro periplo por tierras tinetenses, y en esta nueva época retomamos la aventura que comenzamos allá por el mes de febrero del 2016 de rodar todos los Caminos Jacobeos astures.

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Por tanto, siendo cumplidores nos quedan un par de etapas para cumplir nuestra promesa, y como somos gente de palabra, retomamos el testigo del retorno donde los habíamos dejado, en la tierra de Campomanes, en Tineo, con el objetivo de llegar al Puerto del Palo, pero con una salvedad, como era hacerlo por la llamada variante de Los Hospitales, ruta bella y entretenida, pero también muy dura pues se deben salvar muchos metros de desnivel.

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La convocatoria no tuvo mucho éxito, pues las logísticas para hacer estas rutas en travesía son costosas en todos los sentidos, y realizarlas desde la zona Central de Asturias, conlleva mucho lio y tiempo, por tanto, tan solo nos venimos cuatro, y tuvimos que llevar un coche hasta Pola de Allande para luego tener en que regresar hasta Tineo, y luego ya hasta la zona Centro de Asturias. Una liada, pero está mereciendo la pena.

La salida de Tineo, bonita de narices y como siempre en rampa al menos para salir del pueblo, pero pronto el trazado jacobita nos pone en ese inagotable balcón que se abre por encima de las AS-217 y por las Ventas de Arcadio, Aquilino y el Pagano, rodamos de forma cómoda disfrutando de todo un paisaje que se derrama valle abajo en largas praderías y oblongas lomas, a la vez que nos vamos probando en los diferentes tramos con “saltos” o zonas más escabrosas.
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En el transcurso de la rodadura se van dejando de lado pueblos como Piedralonga, a los cuales apenas si se entra, pues la llamada del destino es fuerte, y no hay tiempo que perder, y ya perdimos uno muy interesante con el tema logístico.

La travesía divertida nos deja en el llamado Alto de la Guardia, junto a Pozo de Llamavieya, que, aunque nos dice el mapa que existe, nosotros no lo vimos. Se rueda un trocito por el ramal derecho de una vieja carretera local bordeando el Pico Puliares, para finalmente desembocar en las AS-218 por la que se rueda rumbo Oeste, hasta tomar un nuevo desvío a la izquierda que nos mete en el valle de que conforma el arroyo Deina, que se cruza para llegar a Villaluz.

Aquí entró la duda, de si nos acercábamos hasta el viejo monasterio benedictino de Obona, pero conociendo como conocíamos todo su destartalado estado, optamos por seguir camino adelante, pues aún nos quedaba ruta de madre y no era cuestión de entretennos mucho más .

Desde este enclave hasta El Espín es una sucesión de viales asfaltados que nos hace llevadera la ruta, aunque para los senderistas no sea tan cómodo, y rodamos por los fértiles valles que muestran su esplendoroso verde, producto de los intermitentes tiempos de lluvia.

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Atravesando estos valles se llega a la localidad Borres, con unos 17 km rodados; anotar que en nuestro trasiego hemos visto pocos peregrinos, una media docena, a buen seguro que el personal toma la variante de Pola de Allande, y deja esta para otros tiempos mejores
Borres, conforma la que podríamos llamar la frontera ultima, pues a partir de este punto apenas si hay más pueblos, al menos de una cierta entidad, por tanto, es un buen punto para avituallarse, y mirar si la niebla no está anclada en las altas laderas de Los Hospitales, pues si es así, no merece la pena el esfuerzo, aunque no deja de ser desdeñable ya que la zona tiene una belleza insólita, tanto el paraje como la trepada. Aunque el territorio tiene esa aridez de las cumbres azotadas por los vientos reinantes y las duras climatologías subalpinas.

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Desde Borres, teniendo como referencia la carretera AS-219 arranca un tramo largo de camino de tierra que va bordeando primeramente el Pico el Cuerno, para pasar por encima de la localidad de la Mortera, donde se podría decir que arranca el verdadero ascenso hacia la llamada ruta de los Hospitales, a la cual ya teníamos ganas de llegar, pues no en vano con 21 km rodados se nos hacía, por alguna extraña razón, muy larga, como así fue.

Una vez encaramos las rompientes laderas hacia la sucesión de picos que vamos jalonando como el Picón, o los sombrajos del Caborno y el Tableiros, cada uno sigue a su aire, pues salirse del ritmo de cada uno aquí es complicado pues el firme pide concentración, además a mí en estos lugares me gusta ir un poco solo, deleitándome  no, con el pedaleo, sino con el paisaje y las leyendas que voy recordando, 

No deja de haber por medio toda una rememoración de tiempos pasados, no solo de historia, sino de tiempos laborales: repintando las rutas o realizando auditorías sobre  su estado y conservación o mejora, hoy ya no hay dinero y eso pasó a mejor vida.

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Vamos ganando los altos picachos, que nos mantienen en la frontera de los 1.000 mts, por el camino del llamado Hospital del Fonfaraón, dejando de lado un claro camino que nos llega por la izquierda que viene de Porciles, la verdad es que una vez ganado el altozano collado el paisaje y las vistas son maravillosas. Eso sí, estos bellos parajes también se pueden convertir en un infierno con mal tiempo y niebla, pues no en vano se rueda muy alto y por zonas muy abiertas y expuestas a todos los vientos. 

Se gana la Campa Braña y desembocar en la Fana Recúebanos, para llegar al modesto lugar del Hospital de Fanfaraón, que no sé muy bien cuál será la impresión de los distintos jacobitas al llegar a este punto, acostumbrados a oír hablar de grandes hospitales por los páramos castellanos, en general en Asturias siempre fueron más bien pequeños. En este, Fonfaraón o el Hospital de Abajo, o el de Paradiecha que dicen tuvo ermita, hoy son una especioe de pequeñas cabañas a modo de chozos, con algún que otro prado que se manteniendo al margen de la voraz maleza que carcome cada día el impresionante monte astur, y esta zona no iba a ser menos. 

Nos dice Xurde Moran en su buen blog sobre el Camino Perimitivo, que enlazo, Ruta de los Hospitales, nos dice en que todavía en 1918 una señora albergaba en esta zona  a“romeros” por el valor de una peseta.  Ah y nos aclara también el tema del topónimo del Fonfaraón  nada tiene que vez con Egipto

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Pero ya se sabe lo que dice el refrán, qué si uno da lo que tiene, pues bienvenido y bien hallado y encontrarse en aquellas viejas calendas con un pequeño refugio , y el fuego a estas alturas debía ser toda una bendición, pues el tránsito por estas zonas no debía ser fácil, aunque subir desde Pola de Allande por la vera de la riega, no debía ser una cuestión cómoda, por muy tendida y protegido que fuera el tazado, pues ya se sabe que el gran enemigo de los caminantes santiagueros, son los ríos, los arroyos, sus humedades, y cruces.
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Me da pena estar escribiendo esto, en parte porque este final de verano tenía en mente hacer todo este viejo camino desde Santiago a Villaviciosa, en modo retorno, y no pudo ser y los azares de la vida me llevarán a las tierras de Aínsa, para rodar una vez más por  el Centro de BTT Zona Zero.

Seguimos nuestra ruta, y algunos como Poldo o yo mismo, empezamos acusar el cansancio, o la mala hidratación, pues los calambres parecen querer hacer en nuestras piernas mella, vamos librándonos apretando aquí y allá camino del Alto del Hospital, que se nos antoja ya muy dura, para no agravar más las cosas, caminamos un poco, para de este modo relajar los fatigados músculos, y ya ganando altura vemos los picos más conocidos de la zona como el Pico Tableiros y el Paradiecha, y esa contemplación vamos lidiando con la abundante piedra suelta de los senderos que estamos ascendiendo.

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Las marcas en las zonas pedregosas dejan paso a las viejas balizas que se pusieron en su día para el tema de la niebla y que aguantan la presión del ganado y las duras condiciones climatológicas, y a esta altura el paisaje ya con bastante altura se hace algo más amable, o eso nos parece con la existencia de pequeños bosquetes de pinos, crecidos al modo de viejos bonsáis naturales. 

Se cruza el Alto de la Marta y la carretera concejil ALL-4 y se se3 sigue por la línea cumbral del Pico La Casilla y el Freitas, ya atisbando el final de nuestra ruta que se nos antoja largo, pero al alcance de la mano, y máxime cuando aprovechamos las pequeñas bajadas, hasta finalmente desembocar en el Alto de Palo en descenso desde la semi-picorota del pico del Palo, con sus 1.221 mts.

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Y así rematamos nuestra ansiada etapa, aunque aún nos queda otra como es la de Grandas de Salime, pero esa la dejaremos para más adelante.
Victor Guerra

viernes, 27 de mayo de 2016

Camino Primitivo. 2ª Etapa: Cornellana-Tineo

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  • Punto de Salida: Cornellana
  • · Punto de Llegada:Tineo
  • · Puntos de Paso: Villazón Salas- Bodenaya-La Espina- Pedregal  Tineo y vuelta
  • · Longitud de la Ruta: 63,7 km
  • · Horario de la Ruta. 6 horas
  • · Desnivel acumulado de ascenso: 1.343 mts
  • · Desnivel acumulado de descenso: 1343 mts
  • · Participantes: Polchi. J. Dolado- A. Truébano- Albano Capezzali-Natalia Palacios-Jose Ramón Orviz-Roberto Alvarez-Victor Guerra
  • · INDICE IBP: 127
En nuestra propuesta de seguir con el Camino Primitivo jacobeo por Asturias, afrontamos una nueva jornada cuyo punto de salida hemos definido en Cornellana, y en principio puesto el punto final de la etapa santiaguera en Tineo, pero por aquello de seguir el Camino Jacobeo, pero en esta ocasión por de no complicar la logística con coches pues se planteó un retorno a modo de bucle, aunque al final casi que volvimos por el mismo camino, aunque lo que teníamos en mente era regresar por la Cordal de Tineo y la zona del Aguión, pero el viento reinante y la climatología nos aconsejaron otro retorno.

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Salimos del Monasterio de Cornellana, que dicen fue levantado en honor de haber encontrado a la hija de Bermudo II de León , pues su hija (Infanta Cristina) se perdió por estas latitudes y fue cuidada por una osa. ¿Habrá que preguntarse qué hacía tal hija por Cornellana y por los bosques astures? Que buscaba champiñones. La Wiki no dice nada de todo eso.

Ante los muros monacales que rigió en su tiempo la todopoderosa orden cluniacenses y luego hereda de los benedictinos, propusimos el punto de reunión del grupeto ( 8 bikers) que estabas ansiosos por acometer estos nuevos territorios, un tanto desconocidos para algunos, por tanto tras tomarnos algo y saludar a la nueva compañera de pedales: Natalia Palacios, nos pusimos en marcha probando piñones, fuerzas y perniles por el repecho de Sobrearriba, lo cual ya nos puso en situación y en fila de a uno.

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En el pueblo ya dejamos el asfalto para entrar en tramos más estrechos que bordean dirección Oeste las laderas del Campo de los Vaqueiros, echando en algunos trechos pie a tierra, por dificultad técnica y por trasiego de bikers y jacobitas.

Tras coronar el repecho, el sendero se deja caer por unos zigzagueantes trazos hasta el río Nonaya que tocamos por unos instantes para llegar a las orillas del arenero de Llamas, cuyo pueblo cruzamos siguiendo las marcas jacobeas que nos llevan al Puente la Carril, entrando en la parroquia de Villazón para ganar los aledaños del Puente Villampero y por la zona bajera llegarnos a los laterales de Quintana. 

Tras dejar atrás la Casa de Mexil, de nuevo un intenso tramo de senda y camino por el Espenidal adelante para llegar a un lugar que siempre me ha gustado por su simpático nombre: Casazorrina, y «da questa guisa» seguir hacia el solariego caserío de La Debesa, tras mojarnos los pies en el Nonaya, y ya camino adelante entrar en Salas por el pueblo de Mallecín.

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Salas, cuya fundación de la puebla se debe a Alfonso X el Sabio, aunque en parte su belleza dicen las crónicas que se debe a la acción del inquisidor Valdés Salas. Fuera como fuere, cuando llegamos a la capital salense esta rebosaba de gente del motor, que mostraba su amor a base de acelerones y petardazos del escape.

Salimos del tumulto automovilístico raudos y veloces, eso sí con el respeto de unos hacia los otros, y ambos en direcciones contrarias, el vuestro con el objetivo de afrontar uno de los tramos más interesantes del Camino Primitivo, la subida hacia Bodenaya.

Dejamos atrás la atestada Torre de la Vila para pegarnos ya en lo rural a la vera del rio Nonaya que ahora queda por debajo de nuestro ciclar, y por el estrecho valle fluvial vamos cogiendo altura hasta la obligada parada para ver las Cascadas del Nonaya que baja del pueblo de Peñallonga.
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Tras la visita, ahora nos queda remontar un tramo que por La Pavera gana el emplazamiento de El Llanón en la misma carretera N-634. Es un tramo con alguna exigencia técnica en ascenso que vamos ganando cada uno según su calidad y cualidad, hasta la misma carretera por la cual seguimos en ascenso unos metros hasta coger el desvío ante la vieja casa de Servando, donde se toma a la izquierda, cruzando la carretera y afrontando el trazado que circula por tramos que hacen de camino de servicio de la Autovía.

A eso de los 17 km rodados y a 658 mts., de altitud se gana la aldea de Porciles, y tras cruzar la Carretera Nacional- 634,en Bodenaya, que nos recibe con su peculiar albergue peregrino, a cuyo punto nos ponemos la ropa de agua, pues el chubasco nos pilla camino del enclave de La Espina, donde descansan los restos del que fuera el último Presidente de la República Española en el exilio: José Maldonado, al que he dedicado un pequeño trabajo historiográfico..

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En La Espina, nuestras viejas migas del Café París, han colgado los trastos, por lo cual nos vamos a otro bar a tomar un reconstituyente para afrontar la nueva fase del Camino que tenemos previsto para poder llegar a Tineo y dar la vuelta.

El personal está contento, pues la nueva amiga rueda bien, la ruta está gustando, aunque el viento reinante y la amenaza de lluvia tiene a alguno del grupo un tanto atribulado porque la lluvia nos fuera a pillar y dejar fuera de combate.

Afrontamos el segundo tramo del Camino Jacobeo por tierras tinetenses, subiendo por La Calea Arriba, como dice el amigo Juan Moreno «o todo para arriba o en falsos llanos por las medias laderas», lo cierto que el bello camino que nos separa de Tineo, es de una belleza excepcional. El Camino en cuanto coge altura y deja atrás La Pereda, a la altura de las Matiegas presenta unas excepcionales vistas al Sur sobre las amplias praderas tinetenses con las viejas cordales que se abre al pie del río Narcea de fondo.

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Vamos por una sucesión de caminos y sendas que van enlazando pequeñas aldeas ganaderas como El Espín, Argumón, o algún pueblo más grande como Pedregal, para de nuevo subir a faldear por las Tabladas de Rozón y La Escalada. Todo un tramo de excelsa belleza tanto por el entorno como por el propio camino que presenta tramos embarrados, pues el agua mana por todos los lados, pero eso es parte de la belleza de la etapa, aunque los jacobitas vayan un poco agotados de tanto sortear charcos y escorrentías.

Es increíble la cantidad de peregrinos que nos fuimos encontrando por el camino, en general señoras, y casi todos de bastante edad, como las dos señoras oriundas de Gijón y residiendo en Francia y Bélgica desde casi que eran niñas. Una d eellas residente en Alpes me preguntó cual era la lógica de las marcas del Camino Primitivo, pues desde Oviedo se venía haciendo esa pregunta. )

Hemos visto algunas otras parejas jóvenes, con espectaculares palos cogidos en cualquier sitio y a modo de bordón caminar con él, a pesar del peso y la deformidad del palo, turigrino los llaman. En fin, cada uno hace el Camino como le viene en gana, como puede y como sabe.

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Dejamos pues a los jacobitas que iban rumbo a Santiago, y seguimos el bello camino tinetense que se abre paso entre carrileiras de piedras a modo de linde separando prados de un verdor increíble, al llegar aquí como los jabalíes del grupo tiraban , nos quedamos al refugio de un notable roble a picare algo y comprobar como en medio de unos rayos de sol aparecía el granizo ¡ Espectacular.¡

Subimos un poco más por encima de Santa Eulalia de Tineo para cruzar el riego de Ferroiro y entrar en el entrañable lugar de la Ermita de San Roque, al pie del pico Las Eras a Tineo donde se concluye la 2 ª Etapa que hemos establecido para esta ocasión.

En Tineo tras unas fotos ante los monolitos de José Maldonado, último presidente de la Republica Española en el Exilio, y contemplar como la que fue su casa que fue tomada por las fuerzas triunfadoras para usos del sistema, hoy esta se cae a pedazos, cuando debería ser todo un homenaje a modo de pequeño museo dedicado a su quehacer y a los valores republicanos. Pero esto es España y su extraña concepción de la Memoria Histórica.

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Concluida la ruta establecida como Camino Primitivo con fotos varias, ahora nos queda el regreso, que como digo estaba previsto hacerlo por las cordales, pero viendo el cariz climatológico y el fuerte viento, pasamos de subir a la Casa el Puerto, y ciclar la Cordal de Tineo para llegar a la Espina, por cuyo motivo nos echamos a la carretera que comunica Tineo con la Espina que va en paralelo al Camino se Santiago, y en fila de uno nos vamos relevando hasta llegar a la Espina , habiendo cubierto en poco tiempo los 11 o 12 km de distancia que existen entre un punto y otro.

Ya en la Espina se plantea la cuestión ¿Qué hacer? La Cordal de Aguión para desde ella ir hacia El Viso, y dado lo avanzado del día y la climatología no parecía una buena alternativa irnos hacia el promontorio de los Eólicos y bajar hacia Salas por las amplias pistas, eso atraía poco al personal, por lo cual decidimos disfrutar del Camino en sentido inverso.

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Pues por delante teníamos la bonita bajada por el Nonaya hasta Salas, no faltó tiempo para plantearlo, cuando ya arrancamos para tomar en Bodenaya el camino de descenso, no era el trialero sendero del del Viso, pero nos valió, pues este tiene las dificultades justas como para que podamos soltar freno, sin “mancarnos” que diría el otro, y fue en este tramo donde el amigo Poldo y Natalia, y algún otro, de los que no se acuerdan que hay frenos, gozaron como verderones que dice el refrán en la bajada.

Y así fuimos enfrentando la bajada en base a tramos y en una hora interesante, pues dado lo avanzado de la tarde no había peregrinos, por tanto, teníamos para nosotros todo el descenso hasta concluir de nuevo en Salas

Aquí sí que no hubo otra opción, ya que la mejor era volver a realizar el Camino pegado al río que unas horas habíamos ciclado, y dicho y hecho, aunque la subida al cotero antes de dejarnos caer hacia Sobrearriba, se nos atragantó a más de uno pero valió la pena.

Llegados a Cornellana, pues ya se sabe, lo primero un lavado de cara a base de pañuelitos para bebes, salvo alguna que cuenta con ducha portátil…, y luego a celebrarlo con una cerveza, para una buena recuperación como mandan los cánones del ciclismo.

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  • · Fotos de la Ruta de Victor Guerra, Albano Capezzali, José Ramón Orviz
Victor Guerra
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